El PRO y la UCR se hacen desear en el Congreso
La reforma electoral que ansía el Gobierno está lejos de conseguir el consenso de los aliados más próximos y el debate en el Senado sigue trabado. En Diputados, en cambio, ambos partidos irán detrás de la agenda oficial.

Ante la amenaza de la sesión especial de la oposición, el Gobierno está a la caza de los votos en el Congreso del PRO y de los radicales. No obstante, ambos sectores aliados siguen sin definir qué harán con la propuesta de suspender las PASO. Uno de los principales problemas está en el Senado, donde sin los votos de esas dos fuerzas aliadas no alcanza para pasar la reforma electoral que los Milei ansían y que del lado de los radicales y Mauricio Macri no parecen terminar de tragar. Hay discusiones y pases de factura entre los distintos sectores del oficialismo por cómo vienen las negociaciones.
Por caso, después de sus desavenencias públicas, Bullrich le pasó la pelota a Santilli con la reforma política. Lo dejó “desde ahora y para siempre en sus manos”, como bromeaban en su entorno. La relación Bullrich-Santilli tuvo su punto más bajo cuando ella lo trató de mentiroso en público, luego se sacaron chispas y desescalaron de a poco, aunque la relación se sigue deteriorando.
Así las cosas, sobre las espaldas de Santilli se carga el peso de conseguir suspender las PASO. Sucede que mucho pasa por los gobernadores. El jefe de Gabinete estuvo en conversaciones en París y las continúa en su despacho, siempre con la mira de desarticular las estrategias opositoras y lograr pasar la ingeniería electoral que le garantice a Milei la reelección.
El problema es que no todo pasa por los gobernadores. También hacen falta, en cuestiones capitales como las PASO, los apoyos de los aliados partidarios. Y es llamativo cómo la UCR y el PRO no dan garantías sobre qué harán con las PASO. El jefe de la bancada amarilla, Cristian Ritondo, dijo varias veces que no hay una posición unificada del partido, aunque siguen surgiendo voces en contra de modificar las primarias.
De hecho, tras el viaje a París, hubo un golazo en contra: el jefe de Gobierno, Jorge Macri, salió a pronunciarse contra cambiar las PASO en 2027. “Siempre prefiero no discutir las reformas electorales para la elección que viene”, sostuvo. En ese sentido, propuso que cualquier modificación quede establecida para “la que sigue, la otra”, es decir, 2031.
La UCR y el PRO pueden condicionar la reforma política, especialmente en el Senado. Para pasar el cambio, el oficialismo requiere de 37 votos y la Libertad Avanza tiene 21 senadores propios. Necesita otros 16.
El radicalismo tiene diez votos y más de la mitad responde a gobernadores. Hasta ahora, no se pronunciaron públicamente. Sotto voce, dijeron que estarían dispuestos a aprobar una primaria no obligatoria, pero la Rosada no tiene interés en eso. Quiere la suspensión o nada.
El jefe de la bancada del PRO en la Cámara alta, Martín Goerling, ya dijo que se opone a los cambios en las PASO. Hay quien ve detrás la mano de Mauricio Macri, a quien siempre le va a convencer que las PASO sigan en pie para poder amenazar a cada momento de las negociaciones entre LLA y el PRO con presentar una lista propia y competir.
Además de las PASO, hay cruces internos por la guerra de sesiones para desactivar el megadía opositor del 15 de octubre. La idea es mostrar que el oficialismo tiene sus propios proyectos para endeudados y discapacidad. Tanto Bullrich como Martín Menem desconfían de los cambios de último momento que suele imponer Santiago Caputo y que les traen problemas, como ocurrió con el capítulo sobre discapacidad en el Presupuesto 2027. La consigna de Bullrich es: “Hay que dejar de perder votaciones”.
Así las cosas, el proyecto de Presupuesto 2027 quedará para fin de año. Se tratará en Diputados el 18 o 25 de noviembre y, en el mejor de los casos, en diciembre sería sancionado en el Senado. Se descuenta que allí el PRO y la UCR serán menos reticentes en aportar sus votos al ajuste, pero, como en una frazada corta, el problema ahí son los gobernadores, que vienen reclamando por una notoria escasez de fondos plasmada en el texto que mandaron al Congreso. Será por eso que Santilli le está yendo a golpear la puerta al ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo: sin los fondos frescos, difícil que la ley salga tal y como está.
