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María Eugenia Schmuck y el ataque libertario contra ella y su esposo

“Usan las peores prácticas de la política”

La presidenta del Concejo vinculó las agresiones digitales con la lucha universitaria por el presupuesto. También respaldó la denuncia por las amenazas contra Franco Bartolacci.

María Eugenia Schmuck presidenta concejo municipal rosario
María Eugenia Schmuck, presidenta del Concejo Municipal de Rosario. SOLEDAD BECERRO

“Está todo armado para deslegitimar la lucha universitaria, para intentar poner el eje de la discusión en otro lado”, concluyó María Eugenia Schmuck acerca de los ataques que recibió en redes sociales de referentes de La Libertad Avanza, y la amenaza de muerte anónima enviada a su pareja, el rector de la UNR Franco Bartolacci. Para la presidenta del Concejo municipal, la ofensiva no es casual: ocurre en la antesala de la marcha federal universitaria de este jueves 15, convocada para reclamar el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.

Schmuck y Bartolacci, en la mira del odio

Schmuck cuestionó las descalificaciones que le prodigaron, primero, el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, y luego la diputada nacional Romina Diez, y el concejal Lautaro Enríquez, quien además fue alumno suyo en la Facultad de Ciencia Política de la UNR. Solo que esta vez –advirtió la radical– los dardos salieron del juego político y alcanzaron a su familia.

La situación se agravó con la amenaza anónima a Bartolacci, quien prevé radicar denuncia penal. “En algún momento tiene que haber un límite. No te pueden amenazar de muerte por privado en una red social, provocado por una campaña de esta naturaleza”, sostuvo Schmuck. Y consideró necesario que se investigue el origen de los mensajes para evitar que hechos similares se repitan.

Schmuck interpretó la sucesión de ataques como una estrategia para desviar la discusión pública sobre el financiamiento universitario.

La polémica comenzó con la difusión de un fragmento de sus declaraciones televisivas, en el que ironizó sobre los conocimientos de economía de Javier Milei y afirmó que desaprobaría a un alumno que reprodujera en un examen conceptos equivocados.

El subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, utilizó esas expresiones para acusarla de adoctrinamiento. Luego se sumaron otros dirigentes libertarios, entre ellos Enríquez.

“En vez de que se discuta sobre financiamiento educativo, se discute sobre un video publicado en redes, sacado de contexto, con muy mala fe”, cuestionó. “Nosotros lo hacemos hace 30 años, no vamos a dejar de hacerlo por esta campaña”, agregó.

La presidenta del Concejo reivindicó su trayectoria docente y rechazó las acusaciones de discriminación ideológica. “Tengo cientos de alumnos, miles de alumnos que pasaron durante estos 30 años por mi cátedra, que atestiguan exactamente lo contrario a lo que se plantea sobre mí”, se defendió.

Cuarta marcha federal universitaria en Rosario. Andrés Macera

De alumno a concejal

Schmuck también cuestionó a Enríquez, quien la acusó públicamente de haber criticado durante sus clases a estudiantes que apoyaban a Milei. La concejala contó que le escribió por privado para expresarle su decepción por lo que consideró una campaña basada en mentiras e insultos.

“Lamentaba que alguien con tan corta edad hubiera adquirido las peores prácticas de la política”, relató. Y aseguró que hasta entonces ambos habían mantenido una buena relación, pese a sus diferencias ideológicas.

La dirigente volvió a distinguir entre desaprobar a un estudiante por sus ideas y evaluar sus conocimientos. “Una cosa es decir que vos no aprobás a alguien por lo que piensa, que es lo que se quiere inducir, y jamás se me pasaría por la cabeza. Y otra cosa es que alguien no aprueba porque lo que dijo está mal o no corresponde”, explicó.

El límite de las redes

A pesar de que en los posteos en redes suele campear el odio, Schmuck consideró que las agresiones digitales no representan per se el sentir de la mayoría, y cuestionó la descalificación como herramienta política. “La gente sabe diferenciar entre una discusión política o entre personas que piensan de manera diferente y las campañas de insulto, amenaza y violencia”, opinó.

Sobre la amenaza contra Bartolacci, insistió en la necesidad de una respuesta judicial que permita identificar a los responsables. Aun así, aseguró que las agresiones no modificarán su compromiso con la universidad pública.

“Las redes sociales son cada vez, sobre todo Twitter, una cloaca total”, afirmó. Y concluyó: “Siempre las mentiras tienen patas cortas y, sobre todo en Rosario, donde nos conocemos todos”.

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