En un partido chivo y muy disputado, derrotó a Huracán y alcanzó la punta en la acumulada. Ahora esperará por los resultados de Boca y Argentinos
Celina Mutti Lovera / La Capital
Los jugadores de Central celebran con los hinchas en el final.
Ya nadie duda de que este Central está metido de lleno en la pelea por el bicampeonato de Liga. Es un equipo cabeza dura, que nunca se conforma y que va por todo. Otro gran triunfo del Canalla, para irse a dormir como líder en la anual, clasificado a los playoffs y asegurándose la participación en alguna copa internacional del año próximo. El buen presente en su máxima expresión. En un partido chivo, una victoria clave (2-0), de una dimensión increíble.
No tenía otra cosa para hacer y cumplió a rajatabla con esa exigencia que el fixture y los números le imponían. Este equipo se fue a descansar siendo el líder en la acumulada, tirándole toda la responsabilidad a Boca y Argentinos Juniors. Esto es Central hoy, protagonismo y una ilusión que vuela altísimo.
Un buen rato le llevó a Central entrar en sintonía con el fútbol y en eso mucho colaboró el plantel quemero, que incluía sacarle ritmo al juego. Le costaba al Canalla tenerla y, por consiguiente, generar. Así, todo pasó a ser dependencia de algún arresto individual, como esa de Campaz tras el error de Blondel que Galíndez tapó contra el palo derecho. No pareció una jugada aislada. Fue el inicio de algo más sustancioso.
Central fue creciendo
Las conexiones aparecieron y también el dominio. Levantó Ibarra, Pizarro siguió aportando claridad y la cosa comenzó a fluir. Campaz ya empezaba a demostrar que podía hacer algo distinto. El desequilibrio llegó en una acción que inició Coronel y terminó él mismo. Tras su centro pasado, Sández la ganó, jugó para Campaz y el centro del colombiano encontró a Coronel entrando al área como una tromba. Cabezazo furibundo y gol. Estallido en el Gigante.
Durante un buen rato, lo mejor del Canalla, con más ideas, más juego, más actitud. El semblante le jugaba a favor. Nunca fue un sometimiento absoluto, pero sí Central dispuso en un par de ocasiones como para ampliar la ventaja. Pizarro de cabeza la tiró alta, Sández lo tuvo de frente al arco tras una joyita de Campaz y el propio colombiano con un remate fuerte al primer palo.
El broche de Di María
Igual, el partido de Central no era completo. Le faltaba algo más de concentración. Lo demostró primero en ese cabezazo de Caicedo que se fue alto y en el gol anulado del ecuatoriano (previo rebote de Ledesma) por posición adelantada. De ahí el final del primer tiempo, a Central lo invadieron los nervios y entró en un juego peligroso (Almirón incluido, que vio la roja), pero con la fortuna de que se fue al descanso arriba en el marcador.
Lo del complemento fue emoción pura, porque entre ir por más varias veces se expuso. Eso sí, siempre tuvo las riendas del partido. Campaz pudo empezar a bajar la persiana al minuto, pero al toque Ovando cometió un error que casi cuesta caro. El plan de Central era de tranquilidad y jugar más de contra. Di María entró en sintonía, Ibarra se transformó en caudillo y Campaz en lo suyo. El resto acompañaba bien. El colombiano lo tuvo en una, Copetti y Ovando en otra, hasta el propio Caicedo casi convierte en contra tras un tiro libre de Fideo. El mérito era cada vez mayor, pese a algunas del Globo, como el tiro libre de Pussetto y un cabezazo de Waller.
Pero faltaba algo más. Di María lo tuvo primero y Galíndez metió un atajadón, pero en la siguiente Fideo no perdonó después del gran centro de Ibarra (a él fue buscar en el festejo y lo señaló como el autor intelectual). Golazo y locura total. Por eso una espera del final con mucha emoción y un final en el que los futbolistas caminaron hacia la popular de Regatas revoleando camisetas a modo de agradecimiento.
En las tribunas, el “que esta hinchada se merece, se merece ser campeón”. Nadie sabe si Central lo logrará, pero sí que dio un paso importantísimo para cumplir el sueño.

