Mimí, luchadora madre de la plaza
«Volá alto, querida Mimí», dijeron los que forman parte de la Ronda de las Madres. Su hijo fue secuestrado en 1976.
«Volá alto, querida Mimí», expresaron ayer quienes forman parte de la Ronda de Madres de Plaza 25 de Mayo, tras el fallecimiento de Noemí Johnston de De Vicenzo, una de las imprescindibles en la búsqueda por verdad, memoria y justicia en la ciudad. Mimí tenía 92 años y ayer su rostro se multiplicó en imágenes en las redes sociales, donde diferentes organismos de derechos humanos y militantes lamentaron su partida. El 27 de septiembre de 1976, su hijo, Roberto De Vicenzo, tenía 24 años cuando fue secuestrado y llevado al Servicio de Informaciones, donde lo vieron con vida por última vez. Era militante de la organización Montoneros. Sus restos fueron identificados en 2010 por el Equipo Argentino de Antropología Forense. Tras la muerte de Mimí, en Rosario solo queda Lila Forestello como integrantes de Madres.
«Las madres nos hicieron prometer que cuando ellas faltaran íbamos seguir en ese lugar, en la plaza, y así lo seguiremos haciendo», dijo Ana María Moro, cuñada de Roberto De Vicenzo, quien declaró en los tres juicios contra la patota de Feced. Su gemela, Miriam Moro, fue secuestrada el mismo día que Roberto, su compañero. «Ella había ido con Antonio López en una moto a volantear contra la dictadura en la zona del frigorífico Swift», recordó Ana María sobre su hermana de 24 años, que estaba embarazada de tres meses. «Tenían dos hijos pequeños: Gustavo, de siete meses; y Darío, de un año y once meses», que estaban con familiares en ese momento. «Ahí empezamos a buscar a Roberto y Miriam; y Mimí siempre esperaba que volvieran», dijo Ana María, quien en mayo del año siguiente fue secuestrada con su marido y estuvieron 11 días en el Servicio de Informaciones, donde –estando embarazada– se enteró que su hermana y su cuñado ya no estaban con vida. «En el 77 ya teníamos la seguridad que los habían asesinado», rememoró.
Ayer, Ana María recordó a esa mujer, abuela de sus sobrinos, a quien «se le veía en su rostro y su físico todo lo que había sufrido. Ella era una mujer muy humana, como otras madres, que salió de su hogar, de criar a sus hijos y de pronto se vieron en estas situaciones de salir a la calle, tener que presentar recursos», recordó sobre la incansable búsqueda de Mimí. Y marcó un momento en la línea del tiempo. «Cuando encontraron los restos de Roberto en (el cementerio de) Barrancas, hicimos la despedida en el Movimiento Evita, y yo creo que ahí se dio cuenta de que, de ese hijo hermoso que tenía, inteligente, buen padre y amoroso con mi hermana, le devolvieron una urnita», lamentó. «Ahora nos queda Lila Forestello, que cumplió 97 años», señaló.
Ayer, diferentes organismos despidieron a Mimí. «Que el encuentro con tu amado hijo te de paz en tu descanso. Te extrañaremos», señalaron desde la Ronda de Madres de Rosario. HIJOS Rosario también la despidió: «¡Hasta siempre Mimí! Hoy nos levantamos con la triste noticia que se nos fue otra de nuestras amadas Madres de la Plaza 25 de Mayo. Mimí junto a cada una de nuestras amadas madres fueron un faro, siempre del lado correcto de la vida, junto a los luchan y los que sufren. Por ella y todas las que nos faltan seguiremos la lucha!». Desde la Dirección de Derechos Humanos y Memoria de Rosario expresaron: «Hasta siempre Noemí. Su ejemplo de lucha por su hijo Roberto y su compañera Miriam y por todxs quienes sufrieron la persecución dictatorial es nuestro legado». Y el Museo de la Memoria publicó: «La lucha personal y colectiva por el paradero de su hijo de Roberto y de todas las víctimas del terrorismo de Estado es y será un legado imborrable para todas las generaciones que toman las banderas de memoria, verdad y justicia y les suman nuevas banderas de equidad y emancipación».
