En el cumpleaños de Abuelas y de Estela, una película para conocer sus vidas
La película recupera las historias personales de diez integrantes de Abuelas de Plaza de Mayo, siete de las cuales ya fallecieron. Luego de la proyección, habrá una charla con el director.

Cuando Cristian Arriaga les mostró a las Abuelas de Plaza de Mayo una primera versión de la película que había realizado con ellas, recibió una devolución que no esperaba. Algunas le contaron que, gracias al documental, habían conocido aspectos de la vida de sus propias compañeras que hasta entonces desconocían. Mujeres que llevaban décadas compartiendo la búsqueda de sus nietos y nietas descubrían, a través de sus relatos, historias que no habían tenido oportunidad de escuchar.
“Tuve la suerte de poder colaborar, a través de la película, para que entre ellas mismas se conocieran más. Eso me parece hermoso”, cuenta el director, en diálogo con Rosario/12. Esa fue, dice, la mayor satisfacción que le dio Abuelas, una película sobre (y con) Abuelas de Plaza de Mayo, que se presentará este jueves 22 de octubre, a las 16, en Distrito Siete (Ovidio Lagos 790), con una charla posterior a la proyección.
La presentación rosarina se realiza, además, en una fecha particularmente significativa. Este jueves 22 de octubre se cumplen 49 años de la fundación de Abuelas de Plaza de Mayo, el mismo día del cumpleaños de Estela de Carlotto, y en el año del cincuentenario del golpe de Estado de 1976.

La película reúne los testimonios de diez mujeres que transformaron sus vidas a partir del secuestro y la desaparición de sus hijos e hijas durante la última dictadura y la búsqueda de los nietos y nietas apropiados.
Sin embargo, Arriaga se propuso contar una historia que comenzara mucho antes de aquel horror. “Me interesaba mostrarlas a ellas como mujeres, desde sus primeros días, desde que nacieron, dónde nació cada una, de dónde era, para también acentuar las diferencias que después se juntaron en el colectivo”, explica.
Las protagonistas hablan de sus infancias, sus familias, sus experiencias y sus deseos, hasta llegar a ese acontecimiento que cambió para siempre el rumbo de sus vidas.
“El foco estaba totalmente en ellas como personas. Por supuesto, después esas personas nos cuentan qué les pasó a partir del golpe de Estado, de la desaparición de sus hijos e hijas y de la búsqueda de sus nietos. Pero el eje central son ellas como personas y, principalmente, aunque parece una tontería decirlo, como mujeres”, insiste Arriaga.
Para el director, esa condición es inseparable de la lucha que emprendieron: “Me parece sumamente relevante que sean mujeres y que sean las que se cargaron la lucha y la búsqueda sobre sus espaldas, incluso diciéndoles a sus compañeros de vida: ‘No, ustedes quédense acá, que nosotras vamos, que estratégicamente es mejor que vayamos nosotras’”.

En la película aparecen Estela de Carlotto, Sonia Torres, Ledda Barreiro, Delia Giovanola, Buscarita Roa, Rosa Roisinblit, Ángela Barili, Aída Kancepolski, Emilce Flores y Berta Schubaroff. De esas diez mujeres, sólo tres viven todavía. La película conserva así las voces, los gestos y las historias de siete Abuelas que ya no están. Entre ellas, Sonia Torres, de Córdoba, y Ledda Barreiro, de Mar del Plata, que murieron sin poder encontrar a sus nietos.
El tiempo atraviesa inevitablemente esos testimonios. “Son mujeres de otro tiempo y de este tiempo también”, reflexiona Arriaga. “Han luchado contra el paso del tiempo fuertemente”. Esa lucha tiene una dimensión dolorosamente concreta: cada año que transcurre reduce las posibilidades de encontrar y abrazar a los nietos y nietas que buscan.
Pero también habla de la capacidad de estas mujeres para construir herramientas que parecían impensables cuando comenzaron su recorrido, como el uso del ADN para restituir identidades.
En ese camino, la búsqueda personal se convirtió en una causa colectiva. “Ellas también cuentan en la película que cuando aparece un nieto es el nieto de todas”, señala el director.
“Uno pensaría: recuperé a mi nieto o a mi nieta, listo. Pero siguen porque algunas de sus compañeras todavía no lo han encontrado. Esa cuestión colectiva y solidaria para con sus compañeras me parece muy amorosa”.
Un estreno que tuvo que esperar
La historia de la película también estuvo atravesada por el tiempo y por una espera que nadie había previsto. Arriaga había conseguido terminarla, incluso a costa de endeudarse, y tenía todo preparado para un estreno el 19 de marzo de 2020, en la Ballena Azul del entonces Centro Cultural Kirchner. Estaba prevista la presencia de las Abuelas y de las máximas autoridades nacionales. Iba a ser una celebración multitudinaria, pero la irrupción de la pandemia obligó a suspenderla.
“Llamé a Estela de Carlotto y le dije: ‘Escuchame, Estela, me parece que esto del Covid se viene complicado, más que nada para los adultos mayores. ¿Qué te parece si esperamos un poco a ver qué pasa?’. Y me dijo: ‘Sí, Cristian, querido, la verdad que sí, esperemos un poco. Ya hemos esperado un tiempo’”, recuerda.
Hubo que esperar casi dos años para que la película pudiera encontrarse con el público. El preestreno se realizó el 3 de marzo de 2022, en la Nave de la Ciencia de Tecnópolis, ante más de 600 personas. Desde entonces, Arriaga recorre distintos espacios para proyectarla, en una tarea que define como una forma de militar su circulación. “No es una película como Spider-Man o Batman, que puede estar en todas las salas. Es una película a la que hay que acompañar”, dice.
Esa decisión explica también por qué el documental no está disponible en plataformas. El director prefiere que las proyecciones sean oportunidades de encuentro. “Nos permite juntarnos, compartir una película y después conversar. Estamos en tiempos en los que tenemos que hacer comunidad, juntarnos, charlar, hacer catarsis”, sostiene.
En Rosario, la función incluirá una conversación con el público y con integrantes del equipo de realización.
Una película con historia rosarina
Aunque nació en Guaminí, un pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires, Arriaga tiene una relación estrecha con Rosario, donde estudió en la Escuela Provincial de Cine y Televisión. Ese vínculo se extiende a buena parte del equipo de la película: Lucas Pérez estuvo a cargo de la dirección de fotografía y Agustín Pagliuca, del sonido directo, entre otros profesionales vinculados con la ciudad.
El documental cuenta además con un prólogo escrito por Osvaldo Bayer y Arriaga, narrado por Liliana Herrero, y con la participación artística de Andrés Zerneri y Miguel Rep. La música original es de Ignacio Montoya Carlotto y el propio director.

La canción Abuela, compuesta por Arriaga, reúne a León Gieco, Gustavo Santaolalla, Raúl Porchetto, Ricardo Mollo, Ignacio Montoya Carlotto y otros músicos. Su origen es anterior incluso al proyecto cinematográfico y está relacionado con una experiencia íntima. “La compuse en el sillón de la casa de mi abuela, que fue el ser más importante de mi vida”, recuerda.
Ese vínculo fue también el punto de partida de la película. Arriaga comenzó a preguntarse qué había ocurrido con aquellas mujeres que no habían podido disfrutar de la relación con sus nietos y nietas, de los pequeños acontecimientos de la vida cotidiana que constituyen una historia compartida.
“Me pregunté qué les habrá pasado a estas señoras que no tuvieron la posibilidad de disfrutar lo que yo veía que mi abuela disfrutaba conmigo, como nieto: hacerme la chocolatada, llevarme a tomar un helado, retarme inclusive”.
Para Arriaga, la posibilidad de volver a escuchar a estas mujeres adquiere un significado particular ahora que muchas de ellas ya murieron.
Pero también importa que sus relatos sean escuchados más allá de la historia de la organización. “No es sólo una película de derechos humanos. Muchas de las Abuelas fueron docentes, entonces atraviesa también la educación, la cultura, el cine. Es muy transversal a muchas cuestiones”, señala.
Las entradas están disponibles online, y la capacidad es limitada. Se puede reservar mesa al +54 9 3413 27 3091.
