El jefe de Estado recibió esta noche al hijo mayor del camionero y a Manrique, de Smata. Impulsa una tregua con los «gordos» de la central obrera.
Desde la salida progresiva en 2018 de los Moyano del Consejo Directivo de la CGT (primero lo hizo Pablo, luego Facundo y le siguieron varios secretarios que le responden al líder camionero) la organización pasó de una jefatura de triunvirato (uno de los renunciantes fue Juan Carlos Schmid) a otra de dúo, con Héctor Daer (Sanidad) y Carlos Acuña (garajistas) como líderes formales. Ambos, sostenidos por los “gordos” de los grandes gremios de servicios y por el gastronómico Luis Barrionuevo, respectivamente, en alianza con los “independientes” Gerardo Martínez (albañiles, Uocra), Andrés Rodríguez (estatales de UPCN) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias).
Ese esquema debía dar paso a una nueva conducción en agosto pasado pero la pandemia extendió todos los plazos administrativos y le otorgó a los cosecretarios generales una sobrevida de al menos un año, de acuerdo a los cálculos de los propios ocupantes de Azopardo 802. Esa extensión mitigó circunstancialmente pero no apagó el interés de Hugo Moyano por desplazar a los “gordos” de la jefatura, ni la ambición del propio Pablo por quedar al frente de la CGT. En esa tensión constante entre grupos Alberto Fernández se ve obligado a hacer equilibrio para no despertar inquinas.
Hoy todo el despliegue le tocó al camionero. A las 11.30 concurrió junto a Kicillof a la federación de gremios que preside Moyano, en Caseros 921. “Todos saben cuánto valoro y quiero a Hugo. Es un gran dirigente”, dispensó Alberto Fernández cuando le tocó hablar en el Congreso del gremio de choferes. Y recordó una labor mancomunada con el sindicalista durante los primeros años de la gestión de Néstor Kirchner, cuando Fernández se desempeñaba como jefe de Gabinete.
A la CGT, que venía de celebrar como un triunfo sectorial el almuerzo de principios de mes con Alberto en Olivos junto a parte de su Gabinete (estuvieron Gustavo Béliz, Julio Vitobello, Claudio Moroni y Cecilia Todesca) ayer le tocó conformarse con una visita que el nuevo ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat, Jorge Ferraresi, le hizo a la dirigencia de Azopardo. Para la central obrera, no obstante, se trataba de un encuentro de relevancia por el interés en la reactivación de los planes oficiales de construcción de viviendas sociales y de planes de acceso a la casa propia para la clase media con su consecuente impacto en el empleo.
Por Mariano Martín
