La economía santafesina sigue abundando en señales de retroceso de su entramado productivo. Un informe elaborado por el ex ministro de Trabajo provincial, Juan Manuel Pusineri, en base a datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), reveló que la provincia perdió 343 empleadores entre enero y febrero de 2026, profundizando una tendencia negativa que ya acumula casi 3 mil empresas menos desde diciembre de 2023.

Según el relevamiento, Santa Fe pasó de registrar 50.729 empleadores a fines de 2023 a 47.798 en febrero de este año. En términos absolutos, implica una reducción de 2.931 unidades productivas, equivalente a un promedio superior a tres empresas menos por día.

El informe remarca que la caída no sólo persiste sino que además se aceleró durante el último período medido. Tras contabilizar 48.141 empleadores en enero, el sistema volvió a retroceder un mes después con una baja mensual de 343 firmas.

El fenómeno golpea con particular intensidad a las empresas de menor escala. Del total de empleadores perdidos entre enero y febrero, 331 correspondieron a establecimientos de hasta 10 trabajadores, mientras que las compañías medianas –de entre 11 y 100 empleados– exhibieron una leve mejora de seis casos. En el segmento de grandes empresas, con más de 100 trabajadores, se verificó una reducción de 18 empleadores.

Los datos sugieren así que el deterioro se concentra casi exclusivamente en las pequeñas unidades productivas, consideradas uno de los principales motores del empleo y la actividad económica provincial.

La retracción, además, atraviesa distintos sectores de la economía santafesina. Entre enero y febrero se registraron nuevas caídas en agricultura y pesca, con 117 empleadores menos; comercio, con una reducción de 63; industria manufacturera, con 22 bajas; y construcción, con 18 firmas menos.

De acuerdo con el análisis de Pusineri, estos cuatro sectores explican cerca de dos tercios del descenso mensual total.

Uno de los datos que más preocupación genera es el comportamiento del agro. El informe destaca que la caída en agricultura y pesca evidencia que la desaceleración económica ya no impacta únicamente sobre actividades urbanas, industriales o comerciales, sino que comienza a extenderse también hacia sectores vinculados con cadenas productivas mercados internos.

Entre las causas señaladas aparecen la contracción del consumo, el deterioro del poder adquisitivo y las dificultades que enfrentan especialmente las pequeñas empresas para sostener actividad y empleo. A ello se suma, según el documento, una mayor apertura de importaciones, con efectos sobre la producción local y el comercio.

El resultado, concluye el trabajo, es una combinación de menos empresas operando en la provincia y un progresivo debilitamiento del tejido productivo santafesino.