Ante Gimnasia, el equipo canalla intentará recuperarse tras la derrota contra Talleres y además potenciar el ánimo de cara al clásico del domingo
Virginia Benedetto / La Capital
Almirón charla con sus jugadores una vez consumada la derrota ante Talleres. Central va por la recuperación.
Un partido especial por donde se lo mire. Una semana especial a todas luces. Hoy es Gimnasia y Esgrima La Plata, pero podría ser cualquier otro equipo y ese tinte de «especial» se leería de la misma forma. Importantísimos los tres puntos que hay en juego, porque Central los necesita, pero la necesidad mayor está puesta en ese reojo que relojea el futuro. El triunfo valdrá por los puntos en sí, pero en el medio está ese deseo de salir parado lo mejor posible de cara al plato principal de esta semana significativa: el clásico.
En situaciones como estas suelen aparecer declaraciones de ocasión, como que “primero tenemos otro partido”, pero el clásico rosarino se vive con tanta intensidad que hace imposible sacar del radar ese partido.
Quien piense que Central afrontará este choque contra el Lobo platense sin pensar en lo que ocurrirá el próximo domingo en el Parque se equivoca. A las pruebas hay que remitirse. Jorge Almirón cambia algunas piezas por obligación, pero en otros casos lo hace con la única misión de preservar futbolistas.
Tres puntos clave para el Canalla
Así de simple, así de sencillo. Central juega contra Gimnasia pensando en esos tres puntos que hoy resultan vitales, pero lo hará también sabiendo que apenas cuatro días después se juega una de las paradas más bravas del semestre.
Cuando la pelota se eche a rodar en el bosque platense, nada tendrá más importancia que esos 90 minutos y está bien que eso suceda. Pero será sólo esa hora y media de juego la que pondrá un impasse a ese pensamiento de “semana larga” y “especial”.
Ahora, que Gimnasia es lo primero, no hay dudas. Y este Central recargado desde los nombres propios, que inició la temporada con las aspiraciones allá arriba, se debate hoy entre la calma y la exigencia.
Dentro de los ocho, pero al límite
No hay un escenario que preocupe ni mucho menos, pero tampoco uno que aporte demasiada tranquilidad. El sexto puesto que ostenta en la zona B del torneo Apertura está claramente por debajo de las expectativas. La diferencia con el límite de los clasificados a octavos de final es de apenas un punto.
Tampoco olvidan en Arroyito que el equipo viene de perder, ante Talleres, lo que significó un golpe fuerte y frente al cual el equipo de Almirón buscará una rápida reacción.
Pero ahí de nuevo el contexto. Es que esa recuperación debe hallarla de visitante (hasta aquí no le costó demasiado, ya le ganó a Racing y empató con Aldosivi) y con un equipo que, claramente, no contará con todo su potencial. Estará, cuanto menos, remendado. Y mucho de eso tiene que ver con esa mirada a futuro que es imposible descartar.
Hay futbolistas que, por más que no viniera el clásico, no podrían haber estado presentes (el caso de Alejo Veliz es el más significativo), pero las bajas que tendrá el Canalla van un poco más allá de esos imponderables.
Almirón la tuvo que pilotear
Que Almirón haya decidido preservar a otros jugadores tiene que ver pura y exclusivamente con tenerlos al ciento por ciento, y más descansados por supuesto, para el partido del próximo domingo.
La derrota contra Talleres era un resultado posible, pero nadie la tenía en los planes. Y ese traspié es justamente lo que le pone un poco más de atención al partido con Gimnasia.
Para decirlo con todas las letras: no es lo mismo llegar al clásico con una derrota en el lomo que hacerlo con dos. Ahí la historia se escribe de otra manera, por más cierto que sea eso de que el clásico es un partido aparte.
Central ya está sentado a la mesa, con la carta en la mano y sabiendo cuál será el plato principal a degustar, pero primero debe solicitar la entrada. Es Gimnasia, con lo que tiene a mano, con tres puntos en el medio que traccionen desde lo numérico, pero básicamente desde lo emocional.

