El Canalla venía haciendo un buen partido, se quedó con uno más con casi 40 minutos por delante y en una jugada lo perdió ante Corinthians
AP
Campaz y Sández se esfuerzan en la doble marca sobre el jugador de Corinthians. El Canalla falló con un trámite a favor.
El buen panorama que tuvo Central en un momento del partido se le escurrió como agua entre los dedos. En una llegada clara, de pelota parada, Corinthians le rompió al Canalla esa hoja de ruta que ya había comenzado a transitar con un hombre de más. Es que, hay que decirlo con todas las letras, el equipo de Almirón jugó 40 minutos con esa gran ventaja, tiempo en el que generó una sola situación de gol, un mano a mano de Copetti que tiró por arriba. Lo perdió 1-0 en San Pablo.
Un mazazo para este Central que en el primer tiempo se las arregló bastante bien, pero que cuando tuvo que ir por el protagonismo absoluto falló en el intento.
El arranque fue el que se esperaba, con Corinthians adelantando, tratando de imponer condiciones. Por eso, esos primeros minutos fueron los que más le costaron a Central en el primer tiempo. El vértigo llegaba de un solo lado, del Timao, mientras que el Canalla hacía lo posible, con algunas dificultades, para pasar el asedio. Igual no fue nada del otro mundo. Apenas un par de aproximaciones con remates desde afuera del área en las que tuvo que intervenir Ledesma. En la primera dio rebote, pero Pedro Raúl estaba adelantado y en la segunda sí tuvo que volar contra el palo derecho para enviarla al córner.
Un Canalla sin peso en la ofensiva
Hasta ahí, el medio canalla contenía poco, la generación no aparecía porque ni Di María ni Campaz podían hacer algo distinto y así, el peso en ofensiva brillaba por su ausencia.
Sí hizo algo bueno Central después de los 10 minutos, que fue disputarle a Corinthians la tenencia del balón y, por ende, frenar la arremetida del Timao. La pelota empezó a llegarle más a Campaz, pero igual eso era poco para incomodar a un equipo rival que solito se encargó de complicarse, con dos cabezazos imperfectos contra su propio arco.
El gran desgaste lo hacían en el medio Ibarra y Navarro. Lo de Alan Rodríguez era estar más atentos a salir disparado hacia adelante en alguna contra. Ávila intentó sorprender desde muy lejos con un remate que se fue cerca del ángulo superior derecho. Y en otra Campaz metió un buen pase profundo para Copetti, quien hizo la pausa y buscó a Di María que venía entrando por el centro, pero llegaron antes los centrales del Timao.
Al menos lo tenía a raya
Era livianito lo que estaba haciendo Central en ofensiva, pero al menos se las arreglaba para controlar todas y cada una de esas buenas intenciones de Corinthians que nunca prosperaron. Para un primer tiempo parejo, un buen negocio el 0 a 0 con el que ambos equipos se fueron al descanso.
La fricción y la pierna fuerte fue el común denominador en el inicio del complemento. Y llegó esa pierna en alto de Raniele (el árbitro no cobró falta), el llamado del VAR y la roja para el volante del Timao (57’). Central tenía el partido servido en bandeja. Hizo pesar sus ganas en los minutos siguientes, pero la llama de a poco se fue apagando. Le costó desnivelar y generar algo más o menos claro. La única que tuvo fue esa jugada que se inventó Copetti, pero el delantero le erró al arco cuando tuvo a Hugo Souza enfrente.
Central se dio un tiro en el pie
Al Corinthians que casi no atacaba no había que darle chance de nada, pero Coronel nunca lo tuvo en cuenta. Ya con Memphis Depay en cancha el lateral cometió una falta con el rival a 30 metros y de espaldas al arco. Tiro libre del neerlandés, el anticipo de Bidon y a cobrar.
Partido cuesta arriba. Nervios de punta. Volantes ofensivos y delanteros a la cancha. Pero de claridad poco y nada. Le fue imposible al Canalla llegar a Hugo Souza con un mínimo de peligro. Di María jamás encontró el camino, los ingresados no aportaron nada y en ese torbellino de emociones y de ir como se podía, un reloj que fue avanzando hasta ser traicionero con este Central que ya en el Gigante había jugado un buen tiempo con uno más y que en la revancha esa otra expulsión expuso esas limitaciones que resultaron impiadosas.


