Final ingrato para un equipo extraordinario
El equipo de Almirón se impuso sin dificultades ante los cordobeces y era campeón. Pero en la Bombonera el local ganó con la última pelota del torneo y amargó a todo Arroyito. Por octavos de final del Clausura, recibe a Gimnasia de Mendoza.

Fue en el último minuto del torneo donde las estadísticas dijeron que Boca era el campeón. En Arroyito, el grito del título se apagó por lo que pasó en la Bombonera en tiempo de descuento. Era todo festejo en Arroyito porque gran parte de la tarde el equipo era el mejor del fútbol argentino en la tabla. Se impuso a gusto ante Estudiantes de Río Cuarto. Y no hubo vuelta olímpica por el agónico triunfo del xeneize ante Defensa y Justicia. Un resultado que dejó angustia extendida en el nuevo Gigante de Arroyito, aunque logró la clasificación a la Copa Libertadores 2027.
Central tiene un equipo extraordinario. Se lo recordará, cuando su ciclo termine, como uno de los mejores de toda su historia. Sin dudas. Un equipo que tiene a Angel Di María en estado de gracia. Pero que puede ganar sin su figura, como lo hizo ante Estudiantes de Río Cuarto, desplegando un fútbol muy difícil de practicar, con variantes en movilidad, pericia en el trato de la pelota y grandes individualidades.
En Central cualquier jugador puede ser la figura. Ovando brilló todo el año y regaló puntos con goles. Avila se mostró con condiciones de goleador impropias de un zaguero central. Ibarra impuso marca y despliegue como ningún otro en el país. Campaz puede abrir el partido en una jugada. Coronel es influyente cuando encuentra espacio en ataque y capaz de anotar un golazo, como el que hizo para anotar el segundo ante los cordobeces y ser la figura de la última fecha. Julián Fernández a veces muestra que hace jugadas distintas y abrió el marcador en una aparición en soledad por el segundo palo. Pizarro se esconde detrás de Ibarra pero sin ser menos que el ex Tallares. El canaya luce en todas sus líneas.
Central superó con amplitud a Estudiantes. Fue un monólogo. El equipo se hizo de la séptima victoria de los últimos ocho partidos. Después del clásico ganó todo menos el empate con Banfield. Una racha que se sostuvo por un nivel de juego en permanente ascenso. Lo mejor de Central se vio en este tramo del torneo. Y se vieron actuaciones extraordinarias.
No alcanzó porque Boca hizo un punto más. Quizá la explicación se encuentre en el inició de la temporada, donde el equipo ganó recién en la tercera fecha. O en aquella racha de tres partidos sin ganar a mitad del torneo. Si se necesita encontrar una explicación, las razones estarían por ahí. Pero si se deja de lado el rigor de los números, Central tiene un equipo que se disfruta. Y que tiene por delante aún mucho por jugar y con la ilusión de ser campeón. ¿Cuántas veces en la historia del club el hincha vivió así el fútbol de su equipo?
