Economía

Construir con Milei sale casi un 60% más caro en dólares que con Cristina, Macri y Alberto

La construcción cayó 4,4% interanual en agosto y perdió unos 4.000 empleos registrados en julio.

 

El costo de construir en dólares se ubica un 59% por encima del promedio de los últimos 15 años, según un informe de Cohen. El encarecimiento convive con una actividad que sigue sin consolidar una recuperación: en agosto, la construcción cayó 4,4% frente al mismo mes de 2025, mientras que el último relevamiento del IERIC registró la pérdida de aproximadamente 4.000 puestos de trabajo formales en julio.

El cálculo de Cohen fue presentado por Martín Mejía, analista de su Oficina de Inversiones, en un trabajo que toma como referencia el índice de la Cámara Argentina de la Construcción para el Gran Buenos Aires. La comparación muestra la distancia respecto del promedio histórico en moneda estadounidense: el 59% no corresponde a un aumento ocurrido durante el último año.

El informe describe un cambio en la relación entre los costos de las obras y el dólar. Hasta 2024, el costo de construcción había crecido por debajo de la devaluación. Desde entonces, pasó a aumentar por encima del tipo de cambio. Esa dinámica encarece las obras medidas en dólares y obliga a revisar cuánto alcanza el capital disponible para financiar un proyecto.

Los componentes del costo responden a factores diferentes. Los materiales tienen una mayor sensibilidad al tipo de cambio y, en algunos casos, a los precios internacionales. La mano de obra depende principalmente de las negociaciones salariales. Según Cohen, la inflación se transmite a los costos con un rezago de 1 o 2 meses, condicionado por las paritarias y las actualizaciones de los insumos.

Ese nivel de costos encuentra al sector con dificultades para sostener la actividad. El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción del INDEC cayó 4,4% interanual en agosto y la tendencia-ciclo retrocedió 1,1% frente al mes anterior. Este último indicador permite observar la trayectoria del sector más allá de las oscilaciones de una rueda mensual.

Gustavo Weiss, de la Cámara Argentina de la Construcción

Agosto también dejó una mejora desestacionalizada del 0,4% respecto de julio y el acumulado de los primeros 8 meses conservó una suba del 0,8% frente a 2025. Los números muestran una recuperación mensual limitada, que todavía no alcanzó para devolver la actividad al nivel de un año atrás. Tampoco permiten hablar de una caída acumulada durante todo 2026.

La debilidad se trasladó al empleo. El Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción informó que en julio había 352.511 puestos registrados, un 1,1% menos que en junio. La reducción equivale a aproximadamente 4.000 empleos formales y, según el organismo, confirma la pérdida de dinamismo de los últimos meses.

La comparación interanual también cambió de signo. Después de 15 meses consecutivos con variaciones positivas, el empleo de julio quedó un 1% por debajo del mismo mes de 2025. Además, se ubicó un 11,5% debajo del promedio histórico de los meses de julio desde 2011, excluidos 2020 y 2021.

El deterioro tuvo una extensión territorial amplia: apenas 5 jurisdicciones registraron aumentos mensuales del empleo. Cuyo presentó la mayor contracción regional, del 2,6%, mientras que Tierra del Fuego sufrió una baja del 11,1%. En contraste, Neuquén y Río Negro conservaron incrementos interanuales del 21,9% y del 15,7%, respectivamente.

La cantidad de empresas tampoco muestra una recomposición significativa. En agosto, los empleadores activos aumentaron apenas 0,3% interanual. El IERIC señala que, después del retroceso del 10,1% registrado en 2024, el número de empresas constructoras se mantuvo prácticamente estable durante los últimos 2 años.

Hay señales que podrían moderar ese panorama. El indicador temprano del IERIC anticipaba una mejora mensual del empleo del 0,6% en agosto, después de 4 meses de bajas. Cohen también destacó que los despachos de cemento aumentaron casi 18% mensual y 4,5% interanual en septiembre, aunque advirtió que ese movimiento no se traduce necesariamente en una expansión de igual magnitud de la construcción.

Para quienes financian una obra, el problema es preservar la capacidad de compra frente a costos que combinan salarios, inflación y dólar. Cohen advierte que dolarizar los fondos o ajustarlos únicamente por inflación puede resultar insuficiente. Con costos en dólares en máximos y una recuperación todavía frágil, el sector enfrenta dificultades tanto para sostener el trabajo como para cerrar las cuentas de los nuevos proyectos.

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