Tribunal de apelaciones del fuero Civil y Comercial Federal bloqueó que el gigante informático pueda cuestionar en Corte el acceso a sus servidores.
Ahora, la situación queda despejada para que se “arbitren todos los medios necesarios para descargar y almacenar la totalidad de los datos asociados al nombre Cristina Fernández de Kirchner y Cristina Kirchner, a partir del 17/05/2020 hasta el día en que se realice la presente pericia que surjan del contenido del panel de conocimiento del buscador Google de una persona destacada”. Eso es lo que solicitó la querella y fue concedido por el juez en lo Civil y Comercial Federal N° 7, Javier Pico Terrero. Para el gigante informático, la revisión de sus servidores implicaba –según lo argumentaron en su escrito ante la Cámara- “una violación al secreto comercial”.
Los camaristas repasaron ayer los últimos movimientos del caso: Google tapizó de recursos extraordinarios el fuero el 1 y el 9 de octubre, objetando la sentencia del 17 de septiembre, cuando la Sala II de la Cámara declaró mal concedida su apelación a lo que había dispuesto Pico Terrero. Los camaristas sostuvieron que como “regla”, el rechazo de un recurso “no justifican el otorgamiento de la apelación extraordinaria”. Pero incluyó un reproche velado a Google: “sus alegaciones se refieren, en gran medida, a la admisión de la medida de prueba anticipada y la mayor prudencia con la que debieron de ser apreciados los recaudos que hacen a la procedencia de este tipo de medidas por parte del juez de grado. Empero, eso jamás fue tratado por la sentencia de alzada, que se limitó a declarar mal concedida la apelación por razones de forma”, argumentaron. Consideraron una “deficiencia” el no haber podido dar una “fundamentación autónoma” a su protesta y sostuvieron que lo único que surge en claro de la oposición del gigante en sus escritos judiciales a las decisiones de los tribunales es “su discrepancia con la solución adoptada por la Sala, lo cual no autoriza a descalificar la sentencia”, afirmaron en apenas dos carillas firmadas digitalmente.
Tras estos intentos fallidos, Google lleva desventaja en su estrategia defensiva que tendrá que analizar cómo revertir.
