Rosario Central afrontará en Quito un desafío de alta exigencia frente a Independiente del Valle, no solo por lo que hay en juego en la última fecha del Grupo H de la Copa Libertadores, sino también por el contexto en el que deberá competir.

El dato es contundente: el conjunto ecuatoriano se mantiene invicto como local ante equipos argentinos en torneos internacionales. Son 13 partidos sin derrotas, con un saldo de 8 victorias y 5 empates.

Un historial que impone respeto

A lo largo de esos encuentros, Independiente del Valle construyó una fortaleza difícil de vulnerar. En total, marcó 25 goles y recibió apenas 12, enfrentando a rivales de peso como Boca, River, San Lorenzo y Estudiantes.

En Copa Libertadores, consiguió triunfos ante Boca (2-1), River (2-0), Estudiantes (1-0), San Lorenzo (2-0) y Argentinos Juniors (3-2), además de empates ante River, San Lorenzo, Banfield y Defensa y Justicia.

En la Copa Sudamericana, también se hizo fuerte: venció a Lanús, Independiente y Unión, y solo empató sin goles frente a Boca, en el único partido de esta serie en el que no logró convertir.

La altura, un factor a considerar

Más allá de los números, hay un condicionante que siempre aparece en Quito: la altura. El estadio Banco Guayaquil, donde se jugará el partido, se encuentra a unos 2.300 metros sobre el nivel del mar.

Si bien no es el punto más elevado de la ciudad —hay escenarios que superan los 2.600 o incluso los 2.800 metros—, sigue siendo un factor que puede influir, especialmente para equipos que no están habituados.

Un desafío inédito para Central

Para Central será una experiencia nueva. Nunca antes jugó en Ecuador por competiciones internacionales, lo que agrega un componente extra al desafío.

El equipo de Jorge Almirón sabe que con un empate le alcanzará para asegurar el primer puesto del grupo, pero enfrente tendrá a un rival que convirtió su casa en un verdadero bastión.