Por Francisco Nutti
@franNutti

La pérdida del poder adquisitivosumado a la inestable situación económica que despierta suspicacia en la sociedad, hizo que cada vez más personas resguarden sus ingresos y evalúen no gastar “de más”. Pero ante ese panorama, miles de comerciantes permanecen preocupados ante la casi nula cantidad de visitas recibidas y la abrupta caída en las ventas, de cara al Día de la Madre, que se celebrará el próximo domingo, 20 de octubre.

En diálogo con Crónica, trabajadores de distintos rubros y clientes de diferentes edades plasmaron sus opiniones sobre los esfuerzos que hacen y qué expectativas hay sobre una fecha que -hasta el momento- no parece ser positiva para el consumo.

Cuándo es el Día de la Madre 2024 en Argentina

“Por ahora, no hay movimiento. Veremos si en los días previos suben las ventas”, dijo a este medio Patricia De Luca, una emprendedora del barrio porteño de Villa Crespo que se dedica a la venta de productos naturales para el bienestar físico y emocional.  “Hay una clara tendencia a la baja y la mayoría de las ventas se concretan en pago con tarjeta de crédito, en 3 cuotas sin interés”, agregó la mujer para graficar la falta de efectivo.

En tanto Marcelo, dueño de una bombonería en Almagro, expresó: “Tenemos promociones en chocolates y hacemos desayunos, pero nunca recibimos tan pocos pedidos como este año. La realidad nos duele, como nos duele el bolsillo para pagar la luz cada vez que llega”. Según dijo, armar una bandeja con alimentos dulces o salados puede rondar entre los $25.000 y los $40.000″, dependiendo la cantidad de productos que se elijan. “Algunos vienen y compran un chocolate suelto, con eso quedan bien y no gastan mucho”, explicó.

Por su parte, Camilo Alan, empresario textil y dueño de outlets en Palermo, indicó: “En lo que es textil y calzado la situación está muy mal. La venta en el último año cayó entre un 50% y un 60%, y el mayor problema son los gastos fijos que nos aumentaron más de un 90%, por lo que es imposible seguir sosteniéndolos. En cuanto al Día de la Madre, veo muy difícil que la gente gaste. Esta semana vinieron más a traer currículums que clientes”.

Asimismo, Omar Guaraz, representante de los manteros en la Capital Federal, precisó que a pesar del complicado contexto económico, espera vender, aunque afirmó que no será igual a los años anteriores. “Tanto para los manteros como para los comerciantes el Día de la madre es una de esas fechas excepcionales que la gente consume lo poco que tiene. Y sabemos que eso es producto de la depresión económica que generó una caída del consumo. De todas formas, entendemos que las ventas no serán a otros tiempos». 

La indumentaria, uno de los rubros más golpeaos por la crisis. Hernán Nersesian/Crónica. 
La indumentaria, uno de los rubros más golpeaos por la crisis. Hernán Nersesian/Crónica. 

 

En ese marco, detalló que “si bien tantos los comercios como los manteros vendemos a precios populares y sobre todo en el centro comercial de Flores, cuando hay malaria la gente nos visita de forma más masiva que lo habitual. El límite siempre será el bolsillo empobrecido producto de la crisis«.

De acuerdo al relevamiento realizado por este medio, la indumentaria es lo que más se busca al momento de hacerle un regalo a mamá. En la calle Aguirre 640, el local de Alan, se consiguen dos remeras de dama por $37.900 con tarjeta o por $32.900 en efectivo, mientras que los remerones oscilan en los $21.900 y las calzas en los $9.900. Pero aún así, las ventas son muy bajas. “En un día solo vendí dos prendas por $100.000, algo nunca antes vistos”, expresó el experimentado comerciante.

Otros de los productos que más se buscan son los perfumes, aunque en un shopping o en una tienda oficial, hay que desembolsar unos $180.000 por uno original, mismos valores que cotizan las pulseras o los anillos, aunque los precios pueden bajar o subir según el material del cual estén hechos.

Ir a comer también puede ser una alternativa. Pero los precios, por cabeza, en un restaurante de categoría «media”, no bajan de los $25.000 por cabeza.

Por el lado de los clientes, tampoco es fácil. Romina, de 27 años y estudiante de ingenieria, precisó: “Con mi hermana la vamos a llevar a merendar a mi mamá. Algo que antes era habitual en nosotras hoy lo tomamos como un mimo que le hacemos por esta fecha especial. Pensamos poner $15.000 cada una y hacerle pasar un buen rato. Hoy con esa plata no comprás ni un par de medias«, aseguró.