Mientras el Aeropuerto Internacional Islas Malvinas intenta recuperar rutas y pasajeros luego de su reciente reinauguración, puertas adentro crece el malestar por cuestiones laborales y también surgen cuestionamientos sobre el alcance real de las obras realizadas.
La reapertura fue presentada con un acto de gran despliegue y con el foco puesto en la modernización de la terminal. Sin embargo, trabajadores del aeropuerto advierten que todavía existen problemas sin resolver, especialmente en lo que respecta a la situación salarial del personal.
Según pudo saberse a partir de documentación interna correspondiente a octubre del año pasado, uno de los principales directivos del aeropuerto percibía un salario neto mensual superior a los 9 millones de pesos, con un ingreso bruto que superaba los 15 millones. A ese monto se sumarían otros cargos jerárquicos —integrantes del directorio y la gerencia general— con remuneraciones en rangos similares. De esta manera, solo la conducción del aeropuerto demandaría alrededor de 40 millones de pesos mensuales en sueldos, sin contar el resto de la planta ni los costos operativos de la terminal.
En contraste, desde el sector de trabajadores operativos y administrativos señalan que la mayoría de los empleados percibe ingresos que rondan entre los 750.000 y 900.000 pesos. Además, denuncian que sus salarios no han tenido actualizaciones recientes, pese a las responsabilidades técnicas y los riesgos propios de las tareas aeroportuarias. También remarcan que parte del personal continúa bajo la modalidad de monotributo, aun después de años de trabajo continuo en el lugar.
A esto se suman las discusiones por las obras inauguradas semanas atrás. Aunque oficialmente se aseguró que la terminal tiene nivel internacional, desde sectores técnicos y políticos sostienen que lo realizado es más limitado que el proyecto original y advierten fallas constructivas, como filtraciones y terminaciones deficientes.
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