Marcos Muñoz Flores es un director de cine mexicano que se animó a filmar un corto de terror que habla de la pederastía en la Iglesia Católica.
Tras un inquietante encuentro con una imagen religiosa, Abraham se ve acechado por manifestaciones desconcertantes, incluidas figuras que lo atormentan, como el sacerdote de la iglesia y su propia abuela. NOVA dialogó en exclusiva con él para conocer el detrás de escena de un cortometraje que pone sobre la mesa una cuestión delicada, sobre la que no pocos prefieren guardar silencio.
-Tenés una trayectoria haciendo cine de terror, pero ahora estrenas un corto que trata sobre pederastia en la Iglesia Católica ¿Por qué este giro en tu carrera?
-Bueno, antes que nada, yo hago cine de terror. Lo hago porque me encanta, me gusta divertirme, me gusta esa parte tan banal del terror como de asustar. Pero poco a poco como he ido avanzando a lo largo de mi trayectoria como cineasta.
Primero es tocar como cortometrajes de tripas, de sangre, pero poco a poco vas dandote cuenta que también el cine es un medio de expresión y puede ser un medio de denuncia.
-Hay una evolución natural que te hace meter en temas más complejos…
-La madurez que he ido agarrando poco a poco con cada cortometraje me lanza a hacer un cortometraje más maduro, con un trasfondo y el tema que toqué lo convierte en un corto de denuncia, un cortometraje que pudiera tener algún tipo de cuestionamientos o que el público también se pueda, cuando salga de la sala, pueda ver o platicar sobre lo que vió.
-Se suele decir que un artista no es el mismo después de terminar una obra, no es la misma persona que era antes. En tu caso particular ¿Qué te dejó este corto?
-Fiíjate que pasa algo muy particular. Es una dualidad, porque a fin de cuentas estoy cumpliendo mi sueño de hacer cine, pero por otro lado, hablando del tema de la religión, hay una duda de si voy por el camino correcto de la vida. Muchas veces te cuestionas si estás haciendo lo correcto.
Pasan muchas cosas que dicen ¿Vale la pena o no vale la pena lo que estás haciendo? Con este cortometraje, a pesar de que hablo un poco de la religión, hablo de la pederastía y muchos temas de trasfondo, tuve esa conexión porque yo soy católico pero no al 100 por ciento.
Soy de los que no van a la iglesia, pero al fin de cuentas cuando me conviene hablo con Dios. Entonces, hubo muchos conflictos con este corto a la hora de producirlo y tenía miedo de estar ofendiendo o no a Dios.
Pero pasaba algo mejor, algo que hacía que la historia o que el proyecto fluyera mejor, con mejores producciones, llegaba una gente que nos proponía otra cosa. Entonces, el proyecto fue fluyendo que al final de cuentas, en lo personal quedé agradecido y lo que me dejó el corto fue que hay que perseverar.
-¿Sentiste en algún momento, o tuviste algún tipo de presión propia o ajena a medida que ibas filmando?
-Cuando estabamos buscando la locación, que fue una iglesia, la productora Rachel Nava fue la que nos ayudó a conseguir ese espacio. Grabamos aquí, en México, en una iglesia. Aquí son muy creyentes.
No les toques a los santos, no les toques a Dios, ni a Cristo, porque se pueden ofender.
Cuando se le propuso al padre de la iglesia, la verdad es que tuvo esa apertura grande de decir adelante, graben aquí, pero lo mantuvimos mucho en secreto porque si la gente se enteraba podíamos meternos en problemas. Aunque le quisieramos explicar, la gente es muy, muy arraigada a sus creencias y puede sentirse ofendida.
-Vos te animas a meterte con los abusos en la Iglesia, pero no hay muchos más que lo hagan ¿La industria le da la espalda a este tema? ¿Hay censura o autocensura?
– Con este cortometraje busco visualizar y generar conciencia sobre la pederastía, que es un problema que es real y es devastador. Hay gente que se ha ofendido, pero la mayoría de las personas lo han tomado bastante bien.
La película ha estado en festivales muy grandes. La verdad que ese es uno de los premios que creo que me llevo con esa ruta de festivales. Espero que próximamente estemos en Rojo Sangre, que es un festival argentino y me daría mucho gusto que lo vieran por allí.
-Lo que pasa es que la Argentina es el país del Papa Francisco, y hay algunas cuestiones en las que no se mete. Por ejemplo, cuando fue consultado por los abusos perpetrados en la Iglesia de Chile en ocasión de su visita al país vecino, prefirió patear la pelota afuera y no meterse en ese tema.
-Pero fíjate que el sacerdote de la Iglesia, que fue el primer contacto que tuve directo así tal cuál de la religión, creo que lo comprendió, y es tal cual el tema que yo quiero abordar. O sea, muchas veces nos distraemos con el aspecto religioso, o nos distraemos con el maestro que abusa del niño.
Este cortometraje trata de visualizar a la víctima. No importa lo que pase afuera, no importa si es un sacerdote, un maestro, el tema es meternos con la víctima:
¿Qué siente? ¿Cómo sufre esa dualidad entre el poder que se tiene de un lado y cómo lo va a enfrentar? ¿Cómo va a enfrentar toda esa parte de pensar, le digo a mi mamá o a mi abuela, o le digo a mi familiar? ¿Y si se ríen de mí? ¿Y si no me creen?
¿Qué va a decir la familia? ¿Qué va a decir la sociedad? Es más, por ese lado voy. El tema de la religión lo toco como un eje solamente para contar la historia de un hecho que pasa, pero yo me quiero enfocar más a las víctimas. Todo es un maquillaje para contar una historia, pero lo que quiero es ponernos en el papel de niño.
-¿Cómo fue la elección de los actores?
-Fíjate que pasó algo muy, muy curioso. El personaje que hace el sacerdote es un actor que yo conocÃía desde hace tiempo, y tiene un hijo.
A su hijo lo fui siguiendo también. Empezó a hacer videos en YouTube, a hacer fotometrajes y dije, él es el protagonista de la historia. Entonces al invitarlo a él y al papá, que es el sacerdote, hubo una cuestión de familiaridad.
Hubo protección. Le contamos entre el papá y yo la historia, de que trataba como todo el contexto, y fue esa parte que pudimos tenerla bastante bien comunicada para que el niño no se sintiera como incómodo.
‐¿Cómo manejarin las escenas fuertes?
-No hubo escenas fuertes, pero sí muy sugestivas. No hay desnudos ni nada, simplemente son simbolismos que ya cuando los ves en pantalla son fuertes, pero al tener ese compañerismo y esa familiaridad, creo que nos ayudó bastante para que el niño no sufriera, o tuviera algún tipo de trauma.
Todo fue muy bien cuidado y te digo, el papà -que era el villano de la película, era su papá. Tuve la fortuna de poder tener ese cuidado en los actores.
-Si tuvieras que elegir una escena para decir, esta es la que más me impactó ¿Cuál sería?
-La historia nace porque yo tengo miedo a las figuras de las iglesias. Hay una figura en especial que es un Cristo que está acostado en un ataúd de cristal, que tú puedes ver que está muerto, pero al fin de cuentas tiene como los ojos abiertos, siempre le tengo mucho miedo a esa figura, hasta ahorita como adulto.
Entonces mi capricho fue hacer una película de terror que se me levantara el cristo, entonces de ahí nace la historia tal cual, pero ya le metí ese tema de la pederastía para darle más fuerza y una justificación que se merecía, porque se iba a levantarlo.
Entonces cuando se estaba grabando y veo que el Cristo, que lo caracterizamos con un equipo de maquillaje, lo vi moverse, la verdad es que dije, Wow!, estoy cumpliendo mis sueños, estoy cumpliendo mi capricho y estoy llevando a cabo mi miedo. Entonces de ahí esas son las imágenes que más me impactaron. Y eso me dio miedo.
-O sea que vos te metes en sintonía con los actores, porque una cosa es verlo desde afuera y otra cosa es decir, bueno, realmente esto me está afectando en lo personal a tal punto de creerlo, sabiendo que es ficción. Eso habla muy bien del trabajo de los actores.
-Claro, es algo que creo que la cuestión de dirigir y hacer las historias que hago son mis miedos tal cuáles y ¿Por qué los hago así?
Porque lo tengo que sentir. Parte de esa manufactura que tienes que hacer como director, como escritor, como productor de la historia, es sentirla y eso es lo que yo hago.
Si yo no la siento, yo siento que no lo voy a transmitir, entonces lo tengo que vivir en el momento, tengo que sufrir también con los actores. Tengo que transmitir ese miedo que tengo, se lo tengo que transmitir a ellos, tengo que transmitirlo en pantalla, a la chica que me hace la música también se lo tengo que transmitir. Es lo que siento, porque si no, creo que no fluye.
-En la Argentina estamos viviendo un momento muy particular respecto al cine, porque tenemos el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales que financiaba proyectos cinematográficos. Con la llegada de Javier Milei eso cambió. ¿En México hay apoyo gubernamental para filmar?
-Fíjate que cuando entra el nuevo sexenio con Andrés Manuel López Obrador, hace seis años, quitó muchos apoyos y mucha gente del medio se quejaba de eso, pero porque había corrupción, porque siempre eran los mismos.
Entonces quitaron los apoyos porque había desvío de fondos, había amiguismos. Había muchos tipos de influencias y la gente que realmente estamos buscando una oportunidad y estamos buscando los apoyos porque realmente los necesitamos, no los tenemos. Entonces, pues sí, estamos sufriendo de lo mismo tal cual.
-¿Al Gobierno no le interesa la cultura?
-Creo que acá, en México, no interesa la cultura. Creo que ven problemas mayores que la cultura. Al cine como que lo toman como algo banal. Todo lo que es cultura es una fuga de dinero. Dicen, mejor prefiero invertirlo en hacer carreteras, prefiero invertirlo en construcciones antes que enriquecer a la cultura.
-¿Se hace cuesta arriba filmar en México?
-Aquí tienes que hacerlo con tus propios recursos, con tus propias manos, con tus contactos. Afortunadamente ahorita la tecnología ha bajado las cosas en algunas cosas como las cámaras, en programas de edición, para poderte mover y expresar tu propia voz.
Por desgracia, si quieres competir a nivel internacional o si quieres sacar un producto de calidad, pues no vas a poder porque también el dinero se ve en pantalla.
Cuando tú haces un producto con dinero se ve y muchas veces los jurados o la gente están acostumbrada a ver cosas de calidad y pues a veces con poco presupuesto se nota. Se nota tu cámara, se ve que no tienes la iluminación adecuada y eso disminuye tu trabajo.
-¿Hay alguna página donde el público argentino pueda conocer tu obra?
-Ahorita estamos en ruta de festivales. Una de las restricciones que nos tienen cuando lo metes a festivales es que no esté para el público en la web. Apenas estamos iniciando rutas de festivales.
Empezamos en el mes de agosto. Estamos recorriendo festivales de Puerto Rico, Alemania, y esperamos próximamente estar en Argentina. Vamos a poner la buena fe para que se presenta allá.
Mientras tanto se pueden meter a la página de Facebook, a la Fanpage, que se llama «En el nombre de…» tal cuál el nombre del corto. En Instagram estoy como Marcos-Munos-Flores.
Investigación:
Gustavo Zandonadi
