Milei y su receta: fábricas cerradas y góndolas vacías
En medio del vendaval económico que sacude al país, las empresas alimenticias nucleadas en la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL) alzaron la voz: la caída del consumo y las ventas desploma al sector y pone en jaque la continuidad de muchas fábricas. El responsable pyme de COPAL, Alejandro Bestani, confesó que “todo el mundo hace lo imposible para mantener las fábricas abiertas”, pero la realidad es que el ajuste libertario de Javier Milei asfixia a la industria nacional.
Bestani, también presidente del Movimiento Nacional Pyme (MONAPY), describió una situación crítica: “Desde el año pasado tuvimos una caída que se ha mantenido estable hasta se ha recuperado lentamente por momentos”, pero este año “tuvo una caída mayor”. La ciudadanía, golpeada por la pérdida del poder adquisitivo, consume menos, y eso se traduce en góndolas con menos marcas y fábricas al borde del cierre.
La dispersión de precios es otro síntoma del descontrol: según un relevamiento de la consultora Focus Market, un mismo producto puede variar significativamente de precio en distintos comercios, incluso dentro del mismo barrio. Por ejemplo, en la categoría almacén, la diferencia de precios más significativa en los productos de la misma marca y cantidad se encontró en el azúcar y la yerba, donde la diferencia de comprar en un Supermercado Mayorista o Supermercado Oriental es del 34 por ciento.
El gobierno de Milei, con su política de ajuste, generó una restricción del consumo muy importante, según Bestani. “Esta es una etapa difícil, compleja”, agregó.
Mientras Milei se entretiene en redes sociales y debates ideológicos, la industria alimenticia, pilar de la economía nacional, se desangra. El ajuste libertario, lejos de traer prosperidad, está dejando un tendal de fábricas cerradas y trabajadores en la calle.
