El mes de septiembre marcó el nivel más bajo de la historia argentina en consumo interno de carne vacuna.
Con Macri comer carne es un lujo, y si es vacuna ni hablar. Hacer un asado se está transformando en un acontecimiento fastuoso, mezcla de pompa y opulencia. Y así lo indica el último Informe Económico Mensual de la Cámara de Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICRA).
Las conclusiones del CICRA son contundentes: “En términos per cápita, el envío de carne vacuna al mercado interno fue de 49,1 kg/hab/año en septiembre”.
Según indican desde CICRA, “en los mostradores del Gran Buenos Aires (GBA) los precios de las tres carnes principales también subieron durante septiembre, aunque lógicamente a un ritmo inferior al dólar y a la variación de la hacienda en pie. La caída del poder adquisitivo de los ingresos de las familias le pone un freno a la velocidad de crecimiento de los precios al consumidor. La carne aviar fue la que mayor suba registró (14,7% mensual). Por su parte, las carnes vacuna y porcina registraron subas de 8,6% y 11,7% mensual, en términos respectivos. Al comparar con septiembre de 2017, la carne aviar aumentó 55,8%, la carne vacuna, 38,8%, y la carne porcina, 31,6%”.
