Economía

El estudio de Fisfe sobre la actividad del sector

La industria santafesina se sigue achicando

La producción fabril provincial cayó 2,9% interanual en julio y acumula un retroceso de 3,5% en siete meses. Advierten por el impacto sobre empresas y empleo.

Informe de Fisfe. Gentileza –

La actividad industrial de Santa Fe volvió a retroceder en julio. Según el informe mensual de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), la producción fabril provincial cayó 2,9 por ciento respecto de julio de 2025 y acumuló una baja de 3,5 puntos en los primeros siete meses del año. Además, el índice desestacionalizado mostró una contracción de 2,2 por ciento respecto de junio.

El dato refleja un escenario todavía contractivo para buena parte de la industria santafesina: el 66 por ciento de las ramas relevadas por Fisfe registró en julio una disminución interanual de su nivel de producción.

“Lo que estoy viendo es que evidentemente cuando uno analiza los números de caída de la actividad industrial, el número de caídas refleja lo que viene pasando también en el mercado laboral”, señaló el empresario Mariano Ferrazini, integrante de la conducción de Fisfe.

El industrial vinculó la evolución de la producción con la pérdida de puestos de trabajo que viene registrando el sector. El informe de la entidad, elaborado con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, señala que entre diciembre de 2023 y mayo de 2026 la población de trabajadores cubiertos de la industria manufacturera santafesina se redujo en 11.496 puestos, un 8,3 por ciento. También disminuyó en 484 la cantidad de empleadores asegurados.

El retroceso no fue generalizado. Algunas actividades mostraron mejoras en julio, entre ellas la industria siderúrgica, que creció 27,2 por ciento, la producción de papel y productos de papel, con 12,7 por ciento, y la molienda de oleaginosas, con una suba de 9,7 por ciento. También crecieron maquinaria de uso general, edición e impresión y productos lácteos.

En el otro extremo, la maquinaria agropecuaria registró una caída de 46,5 por ciento interanual; los vehículos automotores bajaron 38 por ciento y la industria metalúrgica en su conjunto retrocedió 25,1 por ciento. También tuvieron resultados negativos muebles y colchones (-12,2%), productos de metal y servicios de trabajo de metales (-11,9%), prendas de vestir (-14,4%) y carne vacuna (-6,5%).

Para Ferrazini, el comportamiento de las empresas también permite observar una diferencia según su tamaño. “Es evidente que los más chicos son los primeros que caen en esta coyuntura”, planteó, al referirse a la situación de las pequeñas y medianas empresas.

El informe de Fisfe describe un escenario marcado por la persistencia de una baja demanda interna, el incremento de costos y el comercio desleal. A eso suma mayores necesidades de financiamiento de las industrias, en un contexto que la entidad caracteriza por el virtual estancamiento del crédito en pesos y tasas reales de interés positivas.

Los números muestran, además, que la recuperación está lejos de alcanzar a todos los sectores. El nivel de producción industrial de julio quedó 1 por ciento por debajo del registrado en el mismo mes de 2023 y 13,4 por ciento por debajo de julio de 2022.

Los fierros caen

Uno de los casos más comprometidos es precisamente el de la maquinaria agropecuaria, una actividad de fuerte presencia en la estructura productiva santafesina. Fisfe registró una caída acumulada de 30,5 por ciento en los primeros siete meses de 2026. En paralelo, el patentamiento de maquinaria agrícola, vial e industrial de origen nacional cayó 7,4 por ciento durante el primer semestre, mientras que el de origen importado aumentó 11,5 por ciento.

La industria metalúrgica también atraviesa un momento particularmente complejo. En julio produjo 25,1 por ciento menos que un año atrás y acumuló una caída de 17 por ciento en siete meses. Fisfe señaló además que el nivel de actividad metalúrgica se ubicó 32,7 por ciento por debajo del de julio de 2023.

En ese contexto, Ferrazini planteó que el deterioro de la actividad comienza a expresarse con mayor claridad en las decisiones empresariales. “Yo creo que el primer año (de la gestión Milei) hubo una intención de retener los cuadros, de tratar de bancar al personal para ver si esto era un plan de estabilización y después había alguna medida de incentivo para salir hacia adelante”, explicó.

Pero, según su lectura, ese margen se fue reduciendo. “Hoy vemos que las expectativas cayeron 20 puntos en el sector industrial respecto de este gobierno”, afirmó, en referencia a relevamientos de la Fundación Observatorio Pyme que moniterea el pulso del sector en base a una encuesta a unas 600 empresas a nivel nacional.

El informe de Fisfe aporta otro indicador sobre la evolución reciente: la demanda de energía eléctrica de un grupo importante de grandes usuarios industriales de Santa Fe creció 5 por ciento interanual en julio, aunque en el acumulado enero-julio quedó 0,2 por ciento por debajo del mismo período de 2025 y 17,9 por ciento por debajo de 2023.

Entre los claroscuros del panorama que describe Fisfe el interrogante pasa ahora –para las empresas de menor envergadura– por cuánto tiempo podrán sostenerse frente a una demanda interna débil y una actividad que no se recupera.

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