Con datos del propio gobierno nacional, un centro de estudios económicos mensuró la profunda sangría que la motosierra de Javier Milei causó en los jubilados y jubiladas de Santa Fe. Un proceso que le hizo perder a cada uno casi un millón de pesos en el último año. La medida del ajuste sobre la clase pasiva, en esta provincia, ha superado los 225 mil millones de pesos entre abril de 2024 y el mes en curso.

A la par, el estudio aporta otra estadística que contradice el optimismo libertario: al mes de marzo, esta provincia tenía 13 mil puestos laborales menos que en noviembre de 2023, vísperas de la asunción de La Libertad Avanza en el poder. Significa que el universo laboral santafesino se achicó en ese lapso un 2,55%, una base menor de trabajadores activos para aportar al sistema previsional.

El informe fue elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) y analiza el impacto del ajuste previsional y laboral en Santa Fe desde diciembre de 2023, inicio del modelo comandado por los ministros Luis Caputo y Federico Sturzenegger. «Las medidas adoptadas han afectado de manera directa a uno de los sectores más vulnerables de la población», postula el documento en referencia a las 484.000 personas jubiladas en Santa Fe, de las cuales 448.000 son beneficiarias de PAMI.

«Estos datos sirven para observar cuánto perdió el sector de jubilados y por lo tanto, cuánta plata se ahorró Milei con los jubilados de Santa Fe», sintetizó la diputada nacional Julia Strada, de Unión por la Patria.

El ajuste previsional se apoya en tres ejes claros: el congelamiento del bono que sigue clavado desde marzo de 2024 en $70.000, la eliminación del refuerzo mensual para jubilados de menores ingresos y la suspensión del reintegro del IVA para consumos básicos. Esta tríada, en un contexto de inflación real, erosiona de manera sostenida el poder adquisitivo e impacta en la calidad de vida de este sector y en la dinámica de la economía local.

En cuanto al bono previsional, de haberse actualizado con la misma fórmula que el haber jubilatorio, hoy tendría que ser de 158.658 pesos. Esa diferencia entre lo que es y lo que debió ser habría representado un ingreso de $879.450 pesos extra por cada jubilado. Es decir, que desde abril 2024 hasta el presente, cada adulto mayor resignó casi un millón de pesos bajo el filo de la motosierra libertaria.

De esos 484.000 jubilados, 255.949 cobran el haber mínimo con bono, o menos. La proporción guarda relación con la nacional: 52,8% de los pasivos perciben la mínima. El cálculo de la pérdida acumulada por el congelamiento del bono previsional llega a 225.094 millones de pesos para este sector.

El ajuste también eliminó el refuerzo de $15.000 que hasta diciembre de 2023 recibían los jubilados de menores ingresos afiliados al Pami. Esta ayuda mensual desapareció sin reemplazo, generando una merma de $492.958 por beneficiario entre enero de 2024 y junio de 2025. Solo en Santa Fe, esto representó otros $126.172 millones que dejaron de ingresar a los hogares de adultos mayores.

Vale decir que si la inflación estimada por el INDEC en junio fue del 1,7%, la jubilación mínima más bono previsional hoy está 15 puntos porcentuales por debajo del último trimestre de 2023, en el final del gobierno del Frente de Todos. Sin incluir en el cálculo el suplemento que representa ese bono, la caída entonces es de 2,3% respecto de las últimas semanas del gobierno anterior.

El estudio del CEPA, que dirige el economista Hernán Lechter, deduce que el ajuste en marcha «no solo impacta directamente sobre los ingresos de un sector vulnerable, sino que también se traduce en una menor actividad económica en la provincia. Los jubilados de la mínima no tienen capacidad de ahorro: destinan la totalidad de su ingresos al consumo básico, como alimentos, medicamentos y servicios».

La segunda variable que atacó el recorte de la gestión Caputo es el refuerzo mensual que mitigaba la crisis en los jubilados más pobres. Hasta diciembre de 2023, la persona que cobraba 1,5 haberes mínimos o menos, percibía además un plus de $15.000. El Gobierno también suprimió esa ayuda, y al presente significó que cada jubilado en Santa Fe resignó un ingreso de 492.958 pesos. En la población santafesina, ese recorte sumó 126.172 millones de pesos que el Tesoro nacional escatimó al bolsillo de la clase pasiva.

El tercer factor que explica el guadañazo a la población jubilada es la eliminación del régimen de reintegro de IVA que había sido implementado en la gestión anterior para mejorar un poco el poder de compra de las personas con menores ingresos de este sector. Al caer dicho régimen, el Gobierno perjudicó a jubilados y pensionados que cobran el equivalente de hasta tres haberes mínimos. Con datos a marzo de 2025, ese umbral equivalía a ingresos de hasta $837.365, es decir, el 87% de todos los jubilados y pensionados argentinos. Permitía el reembolso automático en 48 horas del 21% de las compras de productos de canasta básica, realizadas con tarjeta de débito, hasta un cierto tope.

«Era un mecanismo eficaz de alivio frente a la pérdida de poder adquisitivo. Su eliminación representa una pérdida directa y mensual en los ingresos disponibles de millones de adultos mayores, en un contexto en el que los haberes previsionales vienen siendo sistemáticamente erosionados», concluye el documento del CEPA.