POR JUAN PABLO GÓMEZ

A falta de 3 meses para la finalización de la temporada, Newell’s casi no tiene objetivos significativos por delante. La bochornosa eliminación de la Copa Argentina, sumada a un semestre que estuvo muy lejos de lo mostrado sobre el final del anterior, generó una situación muy incómoda.

El baile sufrido a manos de Belgrano dio la estocada final al ciclo de Cristian Fabbiani al frente del primer equipo. El Ogro, que hizo resurgir milagrosamente a la Lepra tras el paso de Mariano Soso, ha fallado casi en todas las decisiones desde el receso de mitad de año.

La solidez mostrada por Newell’s se quedó en aquella victoria ante Defensa y Justicia en el estadio San Nicolás, pero al momento de dar un paso hacia adelante se perdió el rumbo. El cuerpo técnico estaba obligado, junto a la dirigencia, a conformar un plantel superador.

Si bien la idea de mejorar la plantilla no parecía tarea complicada, increíblemente el mercado de pases dejó un equipo con más problemas que el anterior. Se fueron jugadores clave como Keylor Navas, Tomás Jacob y Mateo Silvetti, y sus reemplazantes no estuvieron ni cerca de ser alternativas potables.

Además de la falla a la hora de incorporar, Fabbiani mostró serias deficiencias a la hora de planificar los partidos, de meter mano al momento de hacer cambios y se encaprichó con jugadores que no pudieron demostrar siquiera nivel para competir en Primera División. Todas estas falencias eran sostenidas por la ilusión de que el Ogro repitiera el milagro post Soso.

Sin embargo, la fragilidad de una comisión directiva que está de salida, la decisión del entrenador de continuar en su cargo y la falta de alternativas potables para llevar a cabo una transición sostienen un ciclo que está absolutamente agotado. Si bien este cuerpo técnico no es el único responsable, y posiblemente ni siquiera el máximo, la saliente directiva lo pone en el centro de las miradas.

Esta situación ya se vivió en Newell’s en 2019 cuando, tras la eliminación de la Copa Argentina ante Villa Mitre, Héctor Bidoglio dejó el estadio 15 de Abril estando fuera del club y llegó a Rosario otra vez como entrenador. A partir de ese momento, el DT fue su propio interino hasta la finalización de esa temporada.

Todo parece indicar que se repetirá esa insólita situación. Fabbiani será el encargado de comandar el equipo en lo que resta del año sin mucha más exigencia que ocupar un puesto que dejará ni bien asuma una nueva dirigencia.

Que el Ogro continúe en el Parque Independencia en 2026 parece una utopía. La ilusión de reencauzar el rumbo y conseguir ser seriamente competitivo en el tramo final del Clausura quizá no alcance para revertir un destino casi sellado.