La pulseada Perotti vs Rossi dirime no solo quién va al Senado sino quién pesará más para postular al futuro gobernador. Qué hay en la gestación de una interna que causó sorpresa en el país.
¿Por qué en la provincia de Santa Fe el PJ va a internas? ¿Por qué una disputa que estaba llamada a producirse en 2023 se adelantó dos años? Las explicaciones son distintas según el campamento pero expresan la precipitación de una desconfianza recíproca entre Omar Perotti y Agustín Rossi que había estado relegada por una conveniencia también mutua. Pero ahora que se vino el alud el peronismo provincial está en una contienda para resolver su liderazgo. Quien se quede con el cetro no solo impondrá candidaturas para este año: también se posicionará como gran elector para los comicios de 2023, en una provincia donde por límite constitucional el gobernador no puede ser reelecto.
Rossi ha sido mucho más explícito. Alega que desde su distancia ideológica apostó siempre por respaldar el primer gobierno peronista provincial desde 2007 para privilegiar el adentro partidario pero que la iniciativa de Perotti con el lanzamiento de Hacemos Santa Fe, su corriente interna, lo lanzó al afuera. Se trató para el ministro de Defensa de una intentona hegemónica a lo Reutemann con todas las agrupaciones internas empujadas a las márgenes. Frente a eso la reacción: competir sin un minuto de demora.
Para el campamento de Perotti el planteo es una excusa. Lo que creen es que el Chivo siempre tuvo claro que sería candidato en estas elecciones. Dicen que su alianza con el macizo bloque de senadores provinciales del Nuevo Espacio Santafesino (NES) estaba en manufactura desde el año pasado. Que las reuniones para tal fin las mantenían Alejandro Rossi con Armando Traferri. Y que ahora queda claro por qué el 11 de diciembre, una semana antes de que se tratara el pedido de desafuero de Traferri, Alejandro escribió en su cuenta de Twitter. «Los peronistas de Santa Fe nunca resolvimos nuestras diferencias mandando en cana al compañero con el que disentíamos».
El problema del Chivo no es explicar por qué va a internas sino con quién. Dos semanas antes de las elecciones del 12 de septiembre Traferri está convocado a responder ante un juez penal por un delito. Pero Marilyn Sacnun, la favorita de Cristina Kirchner que va como segunda candidata a senadora por la lista que impulsa Perotti, el jueves pasado llevó a los senadores del NES hasta el despacho en la Casa Rosada del ministro del Interior, Wado de Pedro, quien no los atendió en persona. Por eso éstos cruzaron luego hasta el Ministerio de Defensa donde se sacaron la foto con Rossi. Una forma de decir que los hombres del NES sirven para objetar en bloque a quien cierra con ellos pero que en el PJ nadie desdeña de su cercanía.
Es inocultable que todo el PJ afirma que Perotti es un hombre para nada inclinado a revelar sus propósitos y que tiene una vocación de concentrar decisiones, algo que dicen sufrir hasta el desconcierto y primero que nadie sus colaboradores de gabinete. Pero hay indicios de que el lanzamiento de Rossi pudo haber sido algo previo a la presentación del nuevo nucleamiento del gobernador. Ya el 14 de febrero Traferri le dijo en La Capital al periodista Mariano D’Arrigo: «No me cabe duda de que Agustín Rossi y Alejandra Rodenas son los mejores candidatos para expresar la unidad del peronismo. La fórmula que está dando vueltas, Mirabella y Sacnun, representa a un sector muy pequeño del peronismo: quedan afuera La Cámpora, el Movimiento Evita, La Corriente, el NES». Salvo La Cámpora, todos estas agrupaciones terminaron en la lista de Agustín.
Que ayer expresó nuevamente las tensiones propias de un gobierno donde nadie le pidió que bajara su lista pero que buscó en todos los distritos desactivar la competencia interna en el PJ. También en Santa Fe. «Pensé que los cambios eran por funcionarios que no funcionan y no por participar de una elección”, sostuvo respecto de eventuales remociones de gabinete. Pareció hablarle a la misma Casa Rosada que lo avaló. «Lamento que el ejemplo de Cristina de priorizar el interés colectivo por sobre los individuales no haya llegado a todos los dirigentes», dijo de Pedro en el portal político Cenital.
Lo que es un asunto que bordea el delirio es que el gobernador y la vicegobernadora sean competidores en listas opuestas. En el perottismo juran que Rodenas siempre les dijo que no sería candidata. Incluso un ministro de la Casa Gris dice que la vice hasta bromeó con que se iba a tatuar en un brazo que no se postularía a senadora. «Desde el primer día cada vez que hubo tensiones jugó en la vereda de enfrente». Cerca de Perotti ya dejan claro que no tiene ninguna lógica mantener en puestos de máxima confianza del gobernador a ministros que lo enfrentan en la interna. Campanazo directo para Roberto Sukerman en Gobierno y Jorge Llonch en Cultura que es el esposo de la vice.
¿Cuánto pueden pesar las estructuras en el duelo apasionante ya entablado? Los senadores del NES tienen capacidad de acción y el peso de los subsidios que reciben. Pero esa influencia, que es muy real, choca contra el despliegue territorial de la mayoría de los presidentes comunales del PJ, que dependen más, en cualquier gestión, del gobernador. Perotti sabe que la mayoría de estos actores con los que construyó lazos jugarán para él y en ese caso los recursos de la provincia juegan en su provecho. También creen en su entorno que la base de sustentación de los senadores del NES es institucional pero no territorial. Afirman que todos juntos suman 120 mil votos. Y que eso es menos de lo que cosechó en 2019 solamente el senador Marcos Castelló en el departamento La Capital. Al revés de ahora en las Paso de 2017 los senadores fueron contra Rossi impulsando a Rodenas. Rossi les ganó.
El carisma que produce la incondicional adhesión de los propios, el espíritu de un hombre que no retrocede ante las luchas que le parecen necesarias, la entrega sin mezquinar cuerpo y corazón en las batallas de su gobierno son las armas de Rossi. Pero también tiene el Chivo gente que lo admira a él pero no a sus circunstanciales aliados. Al revés, Perotti no genera fervores pero apostará a pegarse a Marcelo Lewandowski, que tuvo 270 mil votos en Rosario hace dos años, para impulsarlo como senador. Dos hombres que no son kirchneristas pero que deben el vigor de último momento de su lista a que Cristina Fernández, que la quería a Sacnun, resolviera darle su envión todopoderoso. El lunes será el acto de apertura de campaña por zoom de esta lista donde muchos jugaron a no mostrarse cercanos a Cristina para romper el techo que ésta, piensan, le impuso a Rossi. Pero que ahora si la vicepresidenta se suma al lanzamiento con un video de saludo festejarán esa presencia como un gol olímpico.
Por Hernán Lascano
