Economía

El promedio de la actividad económica en Rosario disminuye en lugar de crecer

Un año áspero y pocas señales de repunte

El balance de 2025 en la economía local muestra una caída general de -4% según cada rubro, y fuertes disparidades sectoriales, según el secretario de Desarrollo Económico, Leandro Lopérgolo.

Local comercial cerrado (Andres Macera)

El secretario de Desarrollo Económico de Rosario, Leandro Lopérgolo, definió a 2025, en declaraciones a LT3, como “un año difícil” para la producción local, marcado por vaivenes macroeconómicos que profundizaron la caída del consumo y obligaron al municipio a “duplicar esfuerzos” para acompañar a los sectores productivos. Según adelantó, a Rosario/12, la actividad económica volvió a mostrar un descenso intermensual de -4% en noviembre respecto de octubre, en línea con un promedio anual que oscila entre el 4 y el 6% de baja.

La heterogeneidad sectorial fue el rasgo dominante del año. Mientras la industria textil sufrió un desplome del 12% y la industria en general retrocedió alrededor del 9%, otros rubros mostraron un repunte que se explica más por cierta recuperación luego de un abrupto desplome registrado en el primer trimestre de 2024. La construcción encabezó esa reacción con un crecimiento del 20%, impulsada en buena parte por la obra pública provincial, según atribuyó el funcionario del frente Unidos, que lidera el gobernador Maximiliano Pullaro.

La desaceleración en general tiene su correlato en la recaudación fiscal. Datos de la Secretaría de Hacienda de la Municipalidad de Rosario indican una baja intermensual del 20% en la recaudación del Derecho de Registro e Inspección (DReI), una tasa que mide directa la actividad económica de la ciudad. La recesión que campea en el país repercute en estas variables.

Pero hay sectores que en este segundo semestre del año encuentran algo de aire a pesar del clima recesivo. Tal es el caso de la gastronomía y la hotelería, que en los últimos dos meses registró aumentos del 17% en su actividad. Los fines de semana largos, la agenda de eventos y las ferias impulsadas a nivel local permitieron un derrame positivo en un rubro que venía muy golpeado en 2024.

Lopérgolo quiso citar el ejemplo de FIAR, la ya tradicional feria internacional de la industria alimentaria. “Más de 250 empresas, 16 provincias, rondas de negocios nacionales e internacionales”, se entusiasmó y remarcó que la estrategia oficial de apostar a eventos que “acompañen al sector productivo y generen movimiento real” inciden en el resultado.

Ocupación de locales

En el terreno comercial, el panorama mostró estabilidad, aunque con matices. El índice de desocupación de locales se mantuvo en torno al 11,4%, según un relevamiento conjunto con la UNR y la Asociación de Comerciantes. El centro registró un leve deterioro, mientras que barrios como Tiro Suizo o Fisherton mostraron ocupación plena, en parte porque el consumidor privilegia la cercanía y porque los alquileres son más accesibles.

La caída del poder adquisitivo, reconoció el funcionario, fue “el principal problema” durante el año. Con más de 18.000 comercios registrados y 12.000 servicios privados, Rosario siente rápido cualquier baja en la demanda. Lopérgolo señaló que diciembre suele traer un alivio por el aguinaldo y las fiestas, y que el municipio espera un repunte “en esta última parte del año”.

Frente a un escenario que califica como “inestable” y atravesado por factores macroeconómicos que exceden la capacidad de intervención municipal, Lopérgolo insistió en que la tarea del Estado local ha sido “facilitar la labor de quien invierte, produce y genera empleo”. Para ello, enumeró una serie de medidas: derogación de 158 ordenanzas consideradas burocráticas, eliminación de 40 de las 80 tasas municipales y habilitación express para comercios de hasta 500 m² en menos de 24 horas mediante declaración jurada.

También destacó los avances en infraestructura productiva: más de 550.000 m² de nuevas industrias instaladas en los últimos tres años gracias a la ordenanza de suelos productivos y el desarrollo del nuevo parque industrial de 107 hectáreas sobre la autopista Rosario–Córdoba, proyectado para alojar a más de 400 pymes.

El financiamiento fue otro de los reclamos recurrentes de las pymes durante el año. El funcionario recordó que, hasta mediados de 2025, existieron líneas bonificadas en 20 puntos mediante un acuerdo entre municipio, provincia y el Banco Municipal. Pero el salto de las tasas al 60% en los últimos meses frenó ese impulso. “Ahora están volviendo a retraerse”, aseguró, en línea con la expectativa de que el crédito vuelva a ser una herramienta viable para la inversión.

Lopérgolo enfatizó, además, los programas de acompañamiento técnico, como la décima edición de “Primeros Exportadores”, las líneas de eficiencia energética o los planes de profesionalización. “Lo que le molesta a una pyme, nos molesta a nosotros”, sintetizó, remarcando que su área interviene incluso cuando los problemas exceden la órbita municipal.

Hacia adelante, el secretario municipal evitó pronósticos contundentes, pero recordó ese rasgo clave que siempre perfiló a Rosario: se deprime rápido ante la crisis económica, pero también reacciona con velocidad cuando el panorama se estabiliza.

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