Opinión

«El que abandona no tiene premio, como decía el Indio»

El sueldo millonario de Francos en YPF y el silencio de la mafia: el editorial de Víctor Hugo

En su editorial, el periodista y conductor de La Mañana fulminó al Gobierno nacional por los despidos en los organismos estatales y la complicidad mediática ante la corrupción.

GUILLERMO FRANCOS-30/03/2025
GUILLERMO FRANCOS-30/03/2025 GUILLERMO FRANCOS-30/03/2025 NA

Los sueldos de los integrantes del directorio de YPF, rozando los cien millones de pesos por mes, invitan a preguntarse qué habilita a esos 13, 14 o 15 señores a pensar que lo merecen.

Cincuenta veces más de salario que un médico que ayer operaba a un niño en el Garrahan. Bueno, eso debería tener una justificación en la conciencia de los presididos por Marín.

Empetrolados como patos en un derrame en el mar, se muestran indiferentes, porque no se pueden ver a sí mismos.

Ayer dejaron sin trabajo de un millón y pico de pesos a los trabajadores de CNEA, la Comisión Nacional de Energía Atómica. Con lo que gana Francos, podrían permanecer en esa tarea cincuenta de ellos.

Con lo que empieza a ser el sueño de Adorni, dormido en el abrazo de ayer sobre el hombro de Milei, otros cincuenta trabajadores podrían conservar su puesto. La provocación bochornosa de esos tres pobres hombres, abrazados como después de un gol, avivó la sospecha de la intención de Milei de salvar la changa de YPF para la corrupción expuesta del personaje central del sainete de los últimos meses en el Gobierno nacional.

Francos quietito y diciendo estoy para lo que diga Milei, va y cobra esa montaña. Sin hacer olas, baqueano de la supervivencia en el Estado, un descuidista en la actividad pública, Francos define a la Libertad Avanza. Pero también al periodismo que no escribe una línea del desfalco legalizado.

El 14 de mayo del 2015 Clarín sacó en tapa la mentira de que Kicillof cobraba una suma fabulosa en YPF. Y destacaban la perversidad de Kicillof, el cual estaba discutiendo paritarias con los gremios.

No podía aumentar las remuneraciones de los laburantes, pero él se guardaba una suma aproximada a los dos millones y medio de dólares por el trabajo hecho hasta entonces en YPF. En realidad Kicillof había renunciado desde el primer día, como ahora no lo hizo Francos, a quedarse con ese dinero. Dijo no, ese dinero no es mío, no lo cobro, lo doy, lo dono, algo así. No había cobrado un solo peso, como él mismo decía al rato de que la noticia circulara ese 14 de mayo de 2015 a través de los 300 canales encabezados por TN, los diarios del grupo mafioso y Radio Mitre.

Cinco años mas tarde Clarín desmintió la noticia. Dijo más o menos que había gente que creía aún que Kicillof -pobre- había robado de esa manera al Estado nacional. “Pero esa es una falsa noticia”, dijo el diario en un pequeño recuadro, cinco años después.

A esa altura, el año 2015 ya tenía perdida la democracia: Cristina Kirchner había asesinado a Nisman, Maximo tenía sesenta millones de dólares en un banco que ni existia, pero Santoro decía en lo de Legrand que tenía todas las pruebas. Faltaban la Morsa, Seychelles y cien programas de los domingos a la noche. La corrupción era total y ahí trazaban la ruta del dinero K.

Así y todo, el Estado de bienestar perdió por un punto la elección en ese fin de año y la plaza despidió a Cristina el 9 de diciembre como jamás se vio en la historia de las democracias del mundo. Pero el poder real se quedó también con el poder político. Y ese era el asunto.

Y no les importan ya los sueldos de YPF. Y no les importan ahora, sencillamente. Porque la omertá exige silencio absoluto sobre cualquier asunto relacionado con la mafia sin importar las consecuencias. Por estas historias, tan ciertas que no hay Dios que puedan desmentirlas, es que no hay que poner la vida en pausa. El que abandona no tiene premio, como decía el Indio.

Noticias Relacionadas

Misterios del nuevo dispositivo de poder

Editor

Karina capitana

Editor

Fragmentación política e insatisfacción democrática en 2026

Editor
Secret Link