La falta de lugares para estacionar y la circulación constante de vehículos en busca de un espacio disponible llevaron al Concejo Municipal a analizar una propuesta para aprovechar metros de cordón que actualmente permanecen inutilizados por las demarcaciones amarillas.

La iniciativa fue presentada por la concejala Anahí Schibelbein y propone modificar el Código de Tránsito para reducir las líneas amarillas en determinadas esquinas y, de esta manera, generar nuevos espacios para estacionamiento de vehículos particulares.

El proyecto establece que en aquellas esquinas que no cuenten con paradas de transporte público y siempre que no se afecte ni invada la senda peatonal, los últimos metros de la cuadra puedan quedar habilitados para estacionar, según el sentido de circulación.

La propuesta todavía se encuentra en estudio en la comisión de Obras Públicas del Concejo.

Qué propone el proyecto

La iniciativa busca revisar los criterios actuales para la demarcación del cordón amarillo y recuperar sectores que, según sus fundamentos, podrían utilizarse para estacionamiento sin comprometer la seguridad vial.

Además, plantea modificar las restricciones vinculadas a las paradas de transporte de pasajeros. El texto establece que se mantenga la prohibición de estacionar sobre las sendas para peatones o bicicletas, aceras y rieles, y fija una distancia de cinco metros anteriores y diez metros posteriores a las paradas de colectivos, siempre que la parada no corresponda a más de tres líneas.

El texto del proyecto remarca que no se pretende eliminar las restricciones de estacionamiento en las esquinas, sino actualizar los criterios para determinar hasta dónde debe extenderse la demarcación amarilla.

La medida apunta a que los metros de cordón que puedan recuperarse se incorporen como nuevos boxes de estacionamiento, especialmente en sectores donde existe una alta demanda.

Foco en las zonas comerciales

En caso de avanzar, la iniciativa propone que la implementación comience en las zonas con mayor concentración vehicular, con prioridad para el Área Central, los Centros Comerciales a Cielo Abierto y sus calles de influencia.

La propuesta sostiene que sumar espacios de estacionamiento permitiría complementar el Sistema de Estacionamiento Medido y favorecer una mayor rotación de vehículos, sin necesidad de realizar obras de infraestructura de gran magnitud.

Uno de los argumentos centrales es el crecimiento del parque automotor rosarino, que según los datos citados en el proyecto superó los 640 mil vehículos entre automóviles y motocicletas en 2024. El parque de motos, en tanto, supera las 208 mil unidades.

Según los fundamentos, la falta de espacios disponibles también contribuye a maniobras indebidas, como estacionar en doble fila, en paradas de colectivos o en otros sectores prohibidos, lo que incrementa la congestión y las infracciones.

Un antecedente 

Para respaldar la propuesta, Schibelbein toma como referencia una modificación implementada en la Ciudad de Buenos Aires en 2019, cuando se revisaron las demarcaciones amarillas en las esquinas y, de acuerdo con los fundamentos del proyecto, se generaron alrededor de 22 mil nuevos espacios de estacionamiento.

La iniciativa sostiene que esa experiencia demuestra que se puede mejorar el aprovechamiento del espacio público sin resignar las condiciones necesarias para la seguridad vial.

Actividad comercial

El proyecto vincula además la disponibilidad de estacionamiento con la actividad comercial. Según un relevamiento del Observatorio Económico de la Federación Gremial del Comercio e Industria de Rosario (FECOI), siete de cada diez comercios de la ciudad registraron una caída en sus ventas durante abril de 2026, mientras que el 61% informó una baja interanual superior al 10%.

En ese escenario, la propuesta plantea que facilitar el acceso a los corredores comerciales podría contribuir a incrementar la afluencia de consumidores y acompañar a los comercios en un contexto de caída del consumo.