«Estamos obligados a construir una salida»
Referente del Movimiento Evita, analiza ante Rosario/12 las complejidades del presente y los desafíos con una perspectiva centrada en la cohesión del peronismo.

Diputada provincial y electa convencional constituyente por el espacio Más para Santa Fe, que encabezó Juan Monteverde en los recientes comicios, Lucila De Ponti aborda ante Rosario/12 los desafíos con una perspectiva centrada en la cohesión del peronismo y las posibles implicancias del proceso constituyente en el futuro electoral.
-¿El peronismo logrará conformar una postura unificada en el seno de la próxima Convención Constituyente?
-Desde el espacio Más para Santa Fe realizamos un esfuerzo considerable para articular una unidad amplia de cara a la elección de convencionales constituyentes. Partiendo de una situación previa caracterizada por la fragmentación, logramos conformar un espacio que si bien no integró al cien por ciento de los compañeros, sí reunió a una parte sustancial del peronismo y a otros aliados, en la lista que encabezó Juan Monteverde. Nuestra intención es inequívoca: aspiramos a que el peronismo participe de manera cohesionada en el debate de la reforma constitucional, tanto aquellos que resultaron electos por nuestra lista como quienes lo hicieron por la lista de Activemos, liderada por Marcelo Lewandowski. De nuestra parte, existe la firme voluntad de trabajar en la construcción de un marco de unidad que resulte factible.
-¿Se han producido avances concretos en ese sentido, o las conversaciones aún se encuentran en una etapa preliminar?
-Han existido instancias de diálogo, incluso durante la campaña electoral y posteriormente a la realización de los comicios. En este momento, considero que la iniciativa para avanzar en la construcción de ese acuerdo debería contar con más compromiso por parte de los demás actores políticos.
-¿Creés que Santa Fe retorna a un esquema de tercios en la configuración del escenario electoral, con el oficialismo provincial, La Libertad Avanza y el peronismo como las principales fuerzas en disputa?
-En mi opinión, se observa una reconfiguración del escenario político santafesino hacia un esquema de tercios. Esta dinámica se había alterado con el surgimiento de Unidos, que logró aglutinar diversas expresiones antiperonistas. Sin embargo, la irrupción de La Libertad Avanza, que también segmenta el electorado ubicado más hacia el centro y la derecha, nos devuelve a un esquema que podría definirse como de tercios, y probablemente así se concrete. Los resultados de la elección de convencionales constituyentes son ilustrativos: el caudal de votos obtenido por el gobernador es significativamente inferior al registrado en 2023, lo que evidencia una nueva dispersión del electorado.
-Monteverde manifestó su preocupación ante la posibilidad de que la reforma constitucional desemboque en un texto que implique un retroceso respecto de la Constitución vigente. ¿Compartís esta inquietud?
-Considero que existe ese riesgo. Por un lado, ciertos sectores políticos vinculados a la identidad libertaria, con representación en la Convención, sostienen planteamientos que cuestionan derechos ya consagrados en la Constitución nacional y promueven una visión restrictiva del rol del Estado, buscando limitar su capacidad de intervención. Por otro lado, la estrategia del oficialismo provincial pareciera orientarse hacia una reforma constitucional circunscripta a un diálogo entre actores políticos, una constitución concebida para la política y sin una genuina participación y expresión de la ciudadanía, tal como lo señalamos durante la campaña. En este contexto, donde se abordará la modificación de una Constitución de 1962 que en su momento representó un avance, con una marcada protección de la persona, la familia, el trabajo y la producción santafesina, existe el riesgo de que el nuevo texto implique un retroceso en ciertos aspectos. La clave reside en si el oficialismo demuestra una voluntad real de diálogo para construir una constitución que optimice los derechos y el rol del Estado, o si, por el contrario, impondrá su visión sin consenso.
-La fecha de convocatoria a la Asamblea Constituyente ha suscitado debate. ¿Cuál es tu análisis al respecto?
-La decisión del gobernador de convocar a la Convención para el 14 de julio generó una primera señal de alerta. Los bloques mayoritarios de la oposición coincidimos en la conveniencia de realizarla en 2026, una vez concluido el año electoral 2025, a fin de evitar la superposición de discusiones y otorgarle a la reforma la dedicación y la relevancia que amerita. Sin embargo, el gobernador priorizó su postura inicial, fijando la Convención en una fecha que coincide con el cierre de listas de diputados nacionales. Resulta inevitable que ambos procesos se entrelacen e influyan mutuamente. Nuestra preocupación se centra en determinar si existe una genuina intención de diálogo por parte del oficialismo o si se trata de una instancia formal para imponer su perspectiva. Si prevalece esta última opción, podríamos enfrentar un escenario problemático.
-¿Cómo estimás que este proceso constituyente podría incidir en la conformación de las listas de candidatos a diputados nacionales del peronismo santafesino? ¿Se replicará la dispersión observada en otros ámbitos o se logrará conformar una lista de unidad?
-El peronismo santafesino realizó un esfuerzo significativo para construir un espacio de unidad de cara a la elección provincial, que se materializó en la lista Más para Santa Fe encabezada por Monteverde. Obtuvimos un resultado electoral positivo, que sin duda habría sido más auspicioso con la unidad total del peronismo. No obstante, ese proceso estableció un precedente importante: la unidad debe ir acompañada de una renovación, recogiendo las críticas y las demandas que la sociedad expresó en las urnas. Ese piso de unidad representa un capital que debemos preservar. Para la definición de las listas nacionales, considero fundamental actuar con cautela y priorizar la consolidación de esta construcción unitaria y el sentido de renovación que hemos impulsado. El diálogo se erige como una herramienta esencial para alcanzar la mejor opción posible, priorizando los intereses colectivos por sobre las individualidades. En este sentido, recuerdo las palabras del Papa Francisco, que considero particularmente esclarecedoras: la unidad prevalece sobre las partes, y el todo sobre las partes. Si internalizamos esta premisa, y comprendemos el rol que el peronismo debe desempeñar en esta coyuntura, frente a un gobierno nacional que genera empobrecimiento y un gobierno provincial que se muestra indiferente ante el sufrimiento de los santafesinos, nuestra tarea trasciende la mera aspiración a ocupar una banca en el Congreso. Se trata de reconstruir un proyecto político provincial que resuene en los santafesinos, que genere representación, identificación y que los convoque nuevamente.
-Se percibe una creciente distancia entre la discusión política y la realidad cotidiana de la ciudadanía. ¿Compartís esta apreciación?
-Sí, de manera categórica. Y esto me genera una profunda preocupación, tanto en relación con la pregunta anterior como con algunas discusiones que observamos a nivel nacional. Me preocupa que quienes militamos en política, quienes concebimos la política como una herramienta de transformación, perdamos de vista las prioridades y nuestro rol en este momento histórico. Considero que si nos centramos en debates que solo conciernen a los actores políticos, focalizados en nuestros intereses particulares, y olvidamos la necesidad de discutir y diseñar estrategias para retomar una senda de crecimiento y desarrollo que proteja los derechos de las familias argentinas y santafesinas, estaremos incurriendo en un error. En un contexto donde la ciudadanía enfrenta serias dificultades para cubrir sus necesidades básicas y experimenta una significativa pérdida de poder adquisitivo, donde el pluriempleo se convierte en una necesidad para sostenerse ante el costo de vida, y donde se observa una degradación palpable de la vida cotidiana, resulta imperativo priorizar estas problemáticas en nuestra agenda política. Si no colocamos estas cuestiones como prioridad central, creo que nos equivocaremos. Es fundamental actuar con respeto, cautela y claridad respecto de nuestro rol en esta etapa, que considero primordialmente orientado a construir un horizonte diferente a estos gobiernos que evidentemente generan un profundo malestar en la población.
-¿Vislumbrás una salida a este panorama que en ocasiones parece signado por una fatalidad, por la imposición de las reglas del mercado y por una fragmentación del debate político?
-Creo firmemente que estamos obligados a construir una salida. Esta no surgirá de manera espontánea ni de la mano de un liderazgo mesiánico. El pueblo y sus representaciones políticas, sociales y sectoriales debemos trabajar colectivamente en esa dirección. Me niego a aceptar la resignación ante la idea de que este es el único camino posible, que los problemas económicos solo pueden resolverse mediante la entrega de nuestros recursos naturales y el abandono de la protección de los derechos de las familias trabajadoras, como lamentablemente está sucediendo en la actualidad. Me niego a creer que la única forma de convivencia social reside en fomentar el odio y la confrontación, una tendencia que parece prevalecer en el presente. Considero que esta perspectiva resulta deshumanizante y no conduce a un proyecto de país que considero beneficioso para Argentina, especialmente a mediano y largo plazo. Si bien respeto profundamente las decisiones que la ciudadanía ha tomado en las urnas, esto no implica que debamos resignarnos a que este sea el único camino para abordar los desafíos que enfrenta nuestro país.
