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Entrevista a Rodrigo Alvarez, experto en ciberseguridad

“El Estado debería contar con una unidad de ciberinteligencia”

Tras el caso de la escuela de San Cristóbal, propone trabajar sobre foros abiertos y públicos, y realizar monitoreos sistemáticos para detectar captaciones radicales en las plataformas.

velas por Ian, alumno asesinado en la Escuela 40 de San Cristóbal, Santa Fe
Velas por Ian, alumno asesinado en la Escuela 40 de San Cristóbal. (gentileza Rosario3)

El caso de la balacera en el escuela de San Cristóbal, donde fueron heridos ocho alumnos y uno de ellos resultara muerto sigue generando polémica: ayer el experto en ciberseguridad Rodrigo Alvarez advirtió sobre la necesidad urgente de fortalecer las capacidades estatales en inteligencia digital, al tiempo que remarcó el rol clave de las familias y la comunidad educativa frente a fenómenos de captación y radicalización online. “El Estado debería contar con una unidad de ciberinteligencia dedicada a trabajar sobre foros abiertos y públicos, sin invadir la privacidad de los usuarios, pero sí realizando monitoreos sistemáticos para detectar terminología, simbología y palabras clave que suelen utilizar los grupos de ciberterrorismo o las comunidades que captan a jóvenes y adolescentes”, dijo a Rosario/12. Alvarez fue uno de los responsables de la Unidad de Cibercrimen en la anterior gestión provincial, y también se refirió al informe que se hizo público en las últimas horas, redactado por la Secretaria nacional de Antiterrorismo, que advertía sobre este fenómeno.

-La situación en San Cristóbal sigue generando análisis tras el asesinato de un chico de 13 años. En ese contexto, ¿qué es esta llamada “True Crime Community” y cómo funciona en plataformas como Discord? –preguntó este cronista.

-Discord es una plataforma con muchas funcionalidades, entre ellas la posibilidad de formar comunidades. Ahí aparece lo que se conoce como “True Crime”, que en principio es una comunidad digital de personas que consumen, analizan o cuentan casos de crímenes reales: homicidios, desapariciones, abusos o perfiles criminales. Después, cada usuario lo lleva hacia distintos enfoques: algunos buscan entender los hechos, mientras que otros los glorifican. Eso depende del interés de cada persona dentro de plataformas como Discord, Reddit, 4chan o 8chan. (Estos dos últimos son sitios que permiten intercambiar información entre sus foristas en forma anónima con poco o nada de control, por lo que fueron usados para difundir actos violentos, a través de sus seguidores).

-¿Estas comunidades son abiertas o forman parte de la deep web? ¿Tienen filtros de acceso?

-Las plataformas como Reddit, Discord o 4chan son públicas y abiertas. Algunos foros pueden ser privados o cerrados, pero eso no significa que sean completamente inaccesibles: se entra validando ciertos intereses. No están en la deep web. Distinto es el caso de 8chan (o 8kun), que fue dada de baja en 2014 por contenido ilegal y luego reubicada en la dark web, donde solo se accede mediante herramientas específicas como Tor.

-¿Cómo se produce la captación de jóvenes hacia estas comunidades?

-Generalmente empieza en plataformas más masivas como TikTok, Instagram, X o Facebook. A partir de publicaciones o comentarios —muchas veces de jóvenes en situaciones de conflicto familiar, exclusión o bullying—, estas redes detectan vulnerabilidades. Luego los van derivando gradualmente hacia espacios más cerrados, como foros específicos de True Crime, donde se profundiza esa interacción.

-¿Hay antecedentes recientes de este tipo de captación?

-Sí. Hace pocas semanas, en el norte de Buenos Aires, detectaron a un joven de 18 años con armas y simbología nazi que había sido captado por una red de ciberterrorismo. También se habló de redes vinculadas a trata de personas y captación de menores para sexting y difusión de contenido íntimo. Hay muchas comunidades de este tipo, por eso es clave el rol de la familia, la escuela y el Estado en la concientización.

-¿Cómo pueden los adultos acercarse a los adolescentes sin caer en un control que parece imposible?

-La adolescencia es una etapa de rebeldía natural. Si a eso se suman conflictos familiares, aislamiento o falta de integración, los jóvenes pueden encontrar en estos espacios una “escucha activa” y validación. Por eso, más que controlar, hay que generar diálogo cotidiano. Así como se pregunta cómo les fue en la escuela, también hay que interesarse por su vida digital.

-¿Los videojuegos también pueden ser una puerta de entrada?

-Sí, aunque no hay que demonizarlos. Juegos como Call of Duty, Fortnite o Free Fire son muy populares y, como cualquier espacio social, pueden ser utilizados para captar jóvenes. La clave es entender que hoy la socialización también ocurre en entornos digitales, y las familias deben involucrarse para saber con quién interactúan sus hijos.

-Se conoció un informe de la Secretaría de Antiterrorismo que advertía sobre fenómenos similares en el norte de Buenos Aires, donde incluso se lograron prevenir hechos graves. ¿Qué pasa en Santa Fe? ¿Qué podría hacer el Estado para cuidarnos?

-En principio, el Estado debería contar con una unidad de ciberinteligencia dedicada a trabajar sobre foros abiertos y públicos, sin invadir la privacidad de los usuarios, pero sí realizando monitoreos sistemáticos para detectar terminología, simbología y palabras clave que suelen utilizar los grupos de ciberterrorismo o las comunidades que captan a jóvenes y adolescentes. Hoy estamos hablando de un caso extremo como una masacre escolar, pero el problema es más amplio: existen redes que captan niñas, niños y adolescentes para la producción y distribución de material de abuso sexual infantil, además de otros delitos complejos. Frente a eso, no alcanza con respuestas parciales.

-¿Qué se necesita?

-Se necesita personal altamente capacitado y formación continua. Esto no se resuelve con un curso breve: requiere entrenamiento sostenido, conocimiento actualizado de lo que ocurre a nivel global, dominio de herramientas tecnológicas específicas y capacidad para realizar análisis de grandes volúmenes de datos de manera rápida y eficiente. La realidad —y lo digo desde mi experiencia dentro del Estado provincial— es que hoy Santa Fe no cuenta con esas herramientas. No hay sistemas adecuados para procesar grandes cantidades de información ni para realizar análisis estratégicos de inteligencia en redes. Esa es una limitación concreta. Por eso, el Estado debería avanzar en la creación de capacidades reales en ciberinteligencia: invertir en tecnología, formar equipos especializados y desarrollar metodologías de análisis que permitan anticipar y prevenir este tipo de dinámicas delictivas, en lugar de actuar solamente después de los hechos.

-¿Actualmente formás parte de la fuerza policial?

-Sí, aunque en un área distinta. Estoy en informática, en una oficina diferente. Hasta 2024 estuve a cargo del Departamento de Cibercrimen. Además trabajo desde la ONG Argentina Cibersegura, donde soy coordinador del país, y también en una organización en México vinculada al terrorismo y su financiamiento. Desde el año pasado venimos elaborando informes estratégicos a nivel global, con foco en Latinoamérica.

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