Opinión

Esto también pasará

Claves. Una ola mediática nacional intenta tensar las relaciones entre gobierno y oposición para asegurar la grieta. Pese a todo, la sociedad aun no se deja llevar por los cantos de sirena de la anti política

 

¿Se dejará conducir la sociedad hacia la guerra en la que quieren embarcarla los medios de comunicación audiovisuales que, como cadenas de noticias se introducen en toda la Argentina?

  Hay que decirlo de una vez: el periodismo nacional rara vez actúa de acuerdo a una histórica razón de ser y es hoy parte de la grieta. No solo es juez y parte, es lo que mantiene en pie a la grieta.

 

  Por eso, a nadie sorprende que la hija de Bartolomé Mitre acuse a Mauricio Macri de invertir quince millones de dólares en La Nación+, tras haberse llevado ese canal a los propulsores de la grieta de derecha. En otro lugar, como C5N, está la grieta pro kirchnerista.

Nunca hay que hacer periodismo de periodistas, aunque la tentación sea grande, sí hay que reflejar este particularísimo momento del país, donde se dicen y escriben mentiras al por mayor. En este aperitivo de la contienda electoral en el que se trata de influir en la sociedad, es la gente la que se muestra más a tono con el sentido común.

 Esto También Pasará, estaba impreso enel anillo del rey Salomón, también precioso título de un libro de Milena Busquets, que cae de perillas para analizar lo que se dice y lo que va a suceder. Con el interesado apoyo de dirigentes de la oposición se trata de llevarle indignación a la clase media. Lo lograron, en parte. El gobierno, con sus formas, sus debilidades y su mediocridad tomó las medidas que tenia que tomar respecto de la pandemia.

Pasta o pollo

La sociedad deberá darse cuenta, o no, que hay un intento de hacerla parte de los sectores en pugna. Los opositores vociferan como los periodistas contra el gobierno, y el gobierno tiene en Alberto Fernández a un experto en bravuconadas contra la oposición. Ese jueguito toma decisiones verbales “para la gilada”.

Por ahí anda el eterno diputado Mario Negri despotricando contra todo. El mismo Negri que, al principio de la pandemia, llamaba “mi comandante en jefe” a Fernández. Para que la historia tenga un escenario peor, hay que decir que se trata de un año electoral. Y en campaña cualquiera parece estar habilitado para decir cualquier cosa.

 Históricamente, Santa Fe se mantenía el margen de este escenario berreta, pero no es ahora el caso. El paso de un personaje como Marcelo Sain por la función publica convirtió a la provincia en lo que nunca fue: un desideratum de baja estofa, insultos, carpetazos, mala vibra. Pese a todo el daño que le hizo a Perotti,la Casa Gris quiere que se quede en el sector de Investigaciones. El Frente Progresista no puede decir mucho porque fue el que lo trajo en 2016 para ocupar ese cargo.

Hay funcionarios que ven en la oposición a enemigos más que a adversarios. Lo dice siempre el funcionario más estrecho de Perotti, Marcos Corach: “Había un vínculo entre el Frente Progresista y el delito”. esto abona lo que surgió de una fuente relevante. “Habrá en campaña carpetazos para todos”. Sain lo hizo.

La gran duda que tiene la oposición a la hora de enfrentar la estrategia electoral es si el menú será solo pasta o poollo, al margen de los nombres propios. Ese intento mediático que busca desde Caba circunscribir la realidad al Frente de Todos y Juntos por el Cambio es lo que frena la decisión final de Lifschitz de convertirse en candidato a senador nacional.

El gobernador de Córdoba, el jabonoso Juan Schiaretti, dijo hace tiempo que las terceras vías están condicionadas por los canales nacionales de noticias, que penetran en las provincias a toda hora y en todo lugar, con intereses como los señalados en esta columna.

 El tema da para amplios análisis sociológicos que exceden a una columna política, pero ha quedado expuesto. La palabra final la tiene el votante que, por ejemplo en 2017, votó e hizo ganador a Albor Cantard. Hoy, la mayoría de los que votó al candidato santafesino de Juntos por el Cambio ni sabe quién es.

También hay que recordar que en su momento un candidato absolutamente desconocido, de apellido Romagnoli, sacó más votos que Hermes Binner, quien quedó cuarto en la provincia pese a la profusa publicidad de “la tijerita”.

 Por eso es bueno volver ahora a la pregunta de la cabeza de esta columna de análisis político: ¿Se dejará conducir la sociedad hacia la guerra en la que quieren embarcarla los medios de comunicación nacionales que, como cadenas de noticias se introducen en toda la Argentina? Vaya uno a saber.

En los próximos días será consagrado el cambio de fecha para las primarias, salvo un milagro sanitario que nadie está previendo. Con el país bajo un pico de pandemia sería insensato ir a votar.

 Como es insensato que la clase política ni siquiera se haya dedicado todo este tiempo a proponer un sistema de votación que puede neutralizar bastante los contagios: la boleta única.

Lo que no parece cobrar mucha dimensión es la performance electoral creciente de los outsiders habituales, caso José Luis Espert y/o Javier Millei. Según encuestas de D’Alessio Irol y Berensztein, con larga trayectoria también en el mundo de los negocios, Espert y Millei son los peores calificados en intención de voto. ¿O será también una maniobra para polarizar?

A diferencia del resto del mundo, hasta los representantes de la anti política están en la lona.

Noticias Relacionadas

Santa Fe: dale una oportunidad a la paz

Editor

Podría proveer millones de dosis en pocos meses

Editor

A la altura de las circunstancias

Editor
MinutoSantaFe.ar
Social Media Auto Publish Powered By : XYZScripts.com