La cerealera habría anticipado en el Gobierno de Macri la venta de más de 7 millones de toneladas desoja y derivados que no tenía en su poder, para evitar las retenciones durante 2020.
El año pasado, la posible suba de las retenciones a la soja era un secreto a voces. Si las elecciones las ganaba Alberto Fernández, más temprano que tarde las alícuotas iban a subir. Y si ganaba Macri, seguramente también iba a necesitar aumentarlas para que le cerraran los frágiles números fiscales.
Por eso, las exportadoras de granos aprovecharon sus espaldas financieras para hacer la diferencia y minimizar el pago de retenciones. En sectores cercanos al kirchnerismo analizan en particular el caso de la multinacional Bunge, que según la información que manejan declaró exportaciones por más de 7 millones de toneladas antes de la suba de las retenciones y así consiguieron ahorrarse casi 100 millones de dólares de impuestos o 427.500 toneladas de soja, que es lo que surge de eludir los 6 puntos de aumento de alícuota.
Las operaciones más complejas de Bunge Argentina dependen del gerente comercial, Adrian Chueco, que integra un equipo compacto con Guillermo Marcotegui y Ramon Fernandez Asenjo, altos directivos de la compania en el país.
En enero de 2016 Macri bajó inicialmente las retenciones a la soja al 30% hasta diciembre de 2017 y a partir de ahí dispuso reducciones escalonadas. Así en agosto de 2018 llegó al 26,5% cuando fueron elevadas nuevamente al 30% o el 18%+$4 (el que fuera menor) que devaluación mediante licuó esos $4.
En el kirchnerismo tienen la información que Macri habría anticipado a las cerealeras que luego de las PASO se aumentarían las retenciones y fue entonces que se dispararon las declaraciones juradas de exportaciones. Más aún cuando empezó a quedar claro que el peronismo volvería al poder.
Por eso, según la información que manejan en el kirchnerismo, Bunge empezó a acelerar la declaración de exportaciones. Entre el 13 y el 31 de agosto fueron 1.400.000 toneladas, en septiembre 1.650.000 toneladas, en octubre 1.140.000 toneladas, en noviembre 1.135.000 toneladas y en diciembre 1.500.000 toneladas, acumulando en los meses posteriores a las PASO declaraciones por 7.125.000 toneladas, que si las hubieran tenido, no existe capacidad logística en el país para almacenarlas.
La reglamentación aduanera permite declarar las exportaciones con hasta 45 días de antelación a la fecha de exportación y pagar las retenciones al momento de despachar la carga; o bien hacer la declaración y pagar en el momento el 90% de la retención congelando el precio y despachar la carga hasta 360 días después, algo que Macri redujo a 180 días.
