Raúl Martins, el exespía dueño de prostíbulos, llegó a la Argentina
El exintegrante de la SIDE, que manejaba prostíbulos en el país y en México será juzgado por trata de personas y lavado de dinero. Su relación con la policía, los inspectores y el vínculo con Mauricio Macri.


El exespía Raúl Martins, dueño de numerosos prostíbulos en la Argentina y Mexico, llegó anoche al país, extraditado desde Cancún, donde estuvo refugiado. En la Argentina será juzgado por trata de personas y lavado de dinero. La denuncia original fue hecha pública por Página/12 en la tapa del 9 de enero de 2012, cuando la hija de Martins, Lorena, detalló cada uno de los locales donde explotaba a mujeres, en la mayoría de los casos después de llevarlas allí engañadas. Martins fue agente de la SIDE y empezó a dominar el mundo de los prostíbulos, con protección judicial y policial. En ese marco, hizo aportes a la campaña electoral de Mauricio Macri, cuando peleaba por ser jefe de Gobierno porteño, y lo insólito es que el expresidente se fotografió después, en compañía de Juliana Awada, dentro del local The One, un boliche prostíbulo que el exespía manejaba -y aún maneja- en Cancún. En la foto también aparecía Luis Conde, hijo de un vicepresidente de Boca Juniors. Una comisión de la Policía Federal viajó a México y trajo al proxeneta para ponerlo a disposición del Tribunal Oral 7.
Según la denuncia de Lorena Martins, la organización de su padre pagaba 10.000 dólares mensuales a la policía y otros 10.000 a los funcionarios de la Agencia Gubernamental de Control de la Ciudad de Buenos Aires. Los locales tenían puertas-trampa para que salieran ante cualquier inspección y numerosas habitaciones para los encuentros de los clientes y las mujeres. Martins también manejaba el conocido local swinger de la calle Anchorena.
Una parte de los 14 años del proceso de la causa transcurrió en un debate judicial, si una hija podía denunciar a su padre, pero casi todo el tiempo se fue en apelaciones y más apelaciones de los abogados de Martins que siempre se opusieron a la extradición a la Argentina. En su momento, Página/12 también publicó la historia de chicas que fueron llevadas, engañadas, a México. En general se reclutaba a jóvenes con problemas familiares, se les prometía trabajo como mozas, luego se las sometía a un proceso de endeudamiento y presiones para que se prostituyeran. La violencia física era un ingrediente decisivo en lo que llamaban el ablande.
Lorena y su mamá viven actualmente en España tras vivir un hostigamiento judicial y personal en la Argentina.
