La semana pasada la Comisión de Justicia del Senado emitió un dictamen a un proyecto de ley que modifica el Código Penal para tipificar el delito de venta de menores. La iniciativa defendida por la senadora Carolina Losada, que acompaña el Senador oficialista Eduardo Vischi de Corrientes que responde a Gustavo Valdés, no califica al delito como trata.

Vera recordó que después de 12 años y más de 40 proyectos que «durmieron el sueño de los justos siempre en el Senado», hoy se encamina a tratar el proyecto de Losada apresuradamente y sobre tablas para que, aprovechando el contexto de conmoción por este tema, se consume una trampa que, objetivamente, siga dándole oxígeno al sistema de apropiación ilegal de niños.

Cuando Gustavo Vera fue Director del Comité Ejecutivo de Lucha Contra la Trata y Explotación de Personas, ni bien asumió en los primeros meses del 2020 se comunicó con el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, alertando sobre la sanción de la CIDH y la necesidad de un urgente tratamiento parlamentario que tipifique el delito de compraventa de niños como Trata, tal como lo indica la propia CIDH y los estandares internacionales. Massa ordenó inmediatamente que los diputados Ramiro Gutierrez y Paula Penacca, miembros de la Comisión de Seguridad, trabajaran con el Comité Ejecutivo un proyecto de ley. Y esta acción fue una de las que consta en el Plan Bienal 2020-2022 del Estado Argentino para la lucha contra la trata y la asistencia y protección a las victimas.

En la reunión de las Comisiones de Familias, Niñez y Juventudes y Legislación Penal: Marisa Graham, Defensora Nacional de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, celebró “que el Congreso finalmente haya encarado la tipificación del delito de compra venta” y analizó los distintos proyectos de ley presentados sobre el tema.

“En Argentina la mayoría de los casos de compra venta de niños son para una adopción, que luego se oficializa a través de una adopción ilícita”, dijo Graham. Asimismo, señaló que se trata de “una transferencia de activos de las clases más pobres a las más favorecidas de la sociedad”.

La Defensora Nacional de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes propuso que “aquellas mujeres que entregan, que tienen una intersección de vulnerabilidades, sean exoneradas o que no sean perseguidas penamente, salvo que formen parte de una red delictiva”.
“Tenemos que lograr la defensa de los derechos humanos de niños, niñas y adolescentes, sobre todo cuando son más chiquitos, recién nacidos, que dependen absolutamente del mundo adulto. Ese mundo adulto no los puede convertir en un objeto”, concluyó.

Posteriormente, Martha Pelloni, religiosa de la Congregación de Carmelitas Misioneras Teresianas, contó que, en Goya, Corrientes, se encontró “con empleadas domésticas de casas de ricos que, para poder sostener el trabajo cama adentro, tenían que entregar al hijo”.
Asimismo, Pelloni denunció “una mafia enquistada en el poder político, el poder judicial, policial y las instituciones que nos tienen que cuidar”.

Gloria Machado, abogada de la ONG Infancia Robada, calificó a “la compraventa como una grave violación a los derechos humanos” y reclamó “un cambio de paradigma socio-cultural en la mirada hacia las infancias”.
Machado también se refirió “a la connivencia de los poderes públicos, de los encubrimientos y las complicidades” y “el abuso absoluto de poder de las instituciones sobre el niño, aprovechando su situación de indefensión”.

Luis Velasco, abogado especialista en Derecho Penal, argumentó que “tenemos que ser muy cuidadosos en reformar un texto en el cual ya hay condenas y que está siendo aplicado”.

En ese sentido, Velasco pidió “modificar lo que está vigente lo menos posible y hacer agregados con tipos penales especiales con más penas”. “Seamos muy cuidadosos, el texto con dictamen del Senado puede tener un efecto búmeran”, advirtió.

José Atilio Álvarez, titular de la Defensoría Pública de Menores, coincidió en la visión sobre la técnica legislativa y pidió “cuidar el tipo que van a incorporar, no sea cosa que, de buena fe, terminemos con una enmienda peor”. Y remarcó la necesidad de “atenuar la situación de la parte vulnerable, de la madre que no participa de una organización”.

“En 45 años que voy a cumplir -en ejercicio del derecho-, el temor del apropiador de niños es el arrepentimiento de la madre. Dejar la puerta abierta para que la madre se arrepienta y ayude a recuperar la identidad de su hijo es un elemento preventivo fundamental en la apropiación de los niños”, indicó.

En la reunión informativa, Álvarez le reclamó a los legisladores que “tengan el valor cívico de sacar una ley lo más correcta posible, que no tolere los escapes de una mafia”.