Economía

Guzmán quiere que Pesce baje la tasa de interés para poder financiarse en pesos

El ministro considera que el país debe atravesar un proceso gradual para generar activos atractivos del Tesoro y no recurrir más al endeudamiento en moneda extranjera.

Deuda externa no es lo mismo que deuda en moneda extranjera. Argentina tiene una historia de emisión de deuda local en dólares como las Letes que marcaron la gestión de Macri o el famoso Boden 2015 que pagó el gobierno de Cristina con más 8,7% de interés anual en dólares. Y esto es lo que Martín Guzmán quiere cambiar.

Su objetivo con la deuda interna es que se vaya pesificando gradualmente en un proceso de creación de activos en pesos y para eso, es necesario que el Banco Central deje de pagar tasas «altísimas», en palabras del ministro.

En una reciente entrevista con Horacio Verbitsky, el ministro de Economía explicó que «Tiene riesgo siempre endeudarse en dólares» (más aún si no es para financiar inversiones productivas en los sectores generadores de dólares para la economía) y que los países con finanzas saludables tienen fuertes mercados de deuda en moneda nacional. De hecho, solo Argentina y Ecuador en la región tienen problemas de deuda. Pro ejemplo, este jueves -al tiempo que Alberto Fernández anunciaba el «virtual default» argentino- Perú colocó 3.000 millones de dólares a más de diez años pagando menos del 2,8% anual.

«Ya no podíamos pagar nada» antes del coronavirus. La oferta «es lo mismo que hubiera propuesto antes», dijo en la entrevista.

El ministro tiene por objetivo una reforma fundacional, profunda, del funcionamiento del sistema financiero local y su tendencia a entrar en ciclos de sobreendeudamiento. Así lo expresó en la presentación de la oferta a los fondos acreedores esta semana .

El diagnóstico de Guzmán es que «En la Argentina hay un problema es la forma en la que opera el sistema financiero y el sistema bancario» que se traduce en una desintermediación entre el ahorro (que ya de por sí es el más bajo de la región) con la producción. «Los ahorros que deberían ser canalizados a la inversión productiva, los bancos se lo prestan al Banco Central, que termina emitiendo para pagar intereses altísimos. No se cumple el objetivo de que los bancos canalicen el ahorro en inversión pública o privada, productiva».

Los ahorros que deberían ser canalizados a la inversión productiva, los bancos se los prestan al Banco Central, que termina emitiendo para pagar intereses altísimos. No se cumple el objetivo de que los bancos canalicen el ahorro en inversión pública o privada, productiva

Para resolverlo, considera que el país debe atravesar un proceso de desarrollo de activos financieros del Tesoro nacional en pesos «que cuando uno los corrige por riesgo, resulten más atractivos», por ejemplo, que el contado con liquidación, que tanto subió la semana pasada. Esos activos hoy no existen, en buena medida por lo imprevisible de la inflación, o bien porque no compensan el riesgo de devaluación, o porque incluso cuando están atados a la inflación, están expuestos a anomalías como el reperfilamiento de agosto del año pasado.

En otras palabras, deuda en pesos hay, pero no va a la política. Lo que no hay es crédito al Tesoro en moneda nacional y por los montos suficientes para financiarlo. Y tampoco va a la producción, sino que se vuelca a la renta financiera.

«Hay que recuperar el mercado de deuda pública en pesos que vaya al Tesoro para financiar políticas públicas», aseveró Guzmán. «Apuntamos a tener bancos que operen con reglas de juego distintas», agregó.

La receta no es clara, pero tiene varios ingredientes: primero revisar la tasa de política monetaria del Banco Central «que paga más que el Tesoro y por lo cual los bancos tienen este negocio de favorecer la especulación», algo en lo que aseguró ya está trabajando.

En este sentido, cabe recordar que la alta tasa de interés surgió como un mecanismo de absorción de liquidez de emisiones sin respaldo pasadas para contener la inflación. No en vano, las Lebacs nacen en el año 2002 cuando se rompe la convertibilidad y el Banco Central volvió a emitir sin respaldo en moneda fuerte. El problema es que en su dinámica, hoy absorbe 10, emite 6, y mañana tiene que comprometerse a emitir 11 para absorber los 16 y pasado mañana necesitará emitir más si quiere absorber los 27 en una espiral sin fin.

Estas emisiones sin respaldo han surgido siempre para cubrir déficits fiscales que no se pudieron financiar en el mercado y con motivos impostergables y con la víctima de siempre: el valor del peso. Sin embargo, el ministro se opone al camino del ajuste del gasto público. No solo bajo este contexto inédito de coronavirus -el caso de excepción «de manual» de los más economistas más liberales, que requiere una fuerte intervención estatal-, sino ya de antes, por el ciclo recesivo que enfrentaba la economía. Las previsiones de antes del coronavirus estimaban una contracción de hasta en 2,5% para 2020 y ahora las más optimistas hablan de una caída del 6,5% del PBI.

En su opinión, la única forma de recaudar más y mejor es con crecimiento económico y por eso, propone que el Estado nacional invierta en la reactivación y no en el pago de deuda hasta 2023. «No puede haber austeridad en un contexto de recesión», dijo Guzmán.

El punto es que los pesos que el gobierno no destina al pago de la deuda, tampoco los tiene para invertir en el crecimiento, ni para financiar a las provincias. En este sentido, cualquier gasto va a tener que ser o emitido o conseguido en el mercado local de pesos, en el que logró despejar el grueso de los pagos hasta fin de año con el canje del 90% del Boncer 2020 de esta semana.

Por lo pronto, el gobierno no dio la opción de pesificar los bonos «reperfilados» en dólares bajo ley nacional hasta 2021, aunque sí lo hizo con los Bonos Dual 2020 (pagaderos en pesos, pero atados al dólar) que cambió por bonos atados a la tasa Badlar, y camino por el que el equipo de Guzmán aseguraron que piensan profundizar.

Y, también por lo pronto, Guzmán cerró la opción a la impresión de cuasimonedas. Según dijo: «Al peso lo tenemos que defender», pero a las provincias les piensa facilitar, con cuidado, la liquidez que necesiten.

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