El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, postergó su presentación ante el Congreso para brindar el informe mensual sobre la marcha del Gobierno, una obligación establecida por la Constitución que debía cumplir en marzo. Hasta el momento, tampoco hay señales concretas de que avance en las gestiones necesarias para hacerlo durante abril.

El retraso ocurre en un contexto político complejo para la administración de Javier Milei, marcado por cuestionamientos públicos y judiciales vinculados a los viajes del funcionario. La polémica se intensificó tras conocerse traslados al exterior, incluyendo uno en el avión presidencial junto a su esposa y otro en un vuelo privado financiado por una empresa con vínculos estatales.

Desde la oposición, referentes como Juliana Di Tullio anticiparon que buscarán interpelarlo cuando finalmente concurra al Congreso. En Diputados, además, se multiplican los pedidos de informes para que explique los detalles de sus desplazamientos y posibles conflictos de interés.

El procedimiento formal para su presentación aún no se activó: Adorni debe enviar una nota al Senado —cámara que le correspondería en esta ocasión— para fijar fecha, habilitar el envío de preguntas por parte de los legisladores y elaborar el informe previo. Fuentes parlamentarias confirmaron que ese proceso ni siquiera comenzó.

Mientras tanto, en la Casa Rosada predomina el hermetismo y una estrategia de bajo perfil para el funcionario, respaldado por la secretaria general Karina Milei. Sin embargo, la presión política y judicial crece, y su eventual paso por el Congreso se perfila como un escenario clave para medir el impacto de la crisis en el oficialismo.