Las primeras medidas del Presidente le permitieron cerrar un acuerdo con el staff, pero a la vez han disparado advertencias solapadas de parte del organismo, que no cree que sea sostenible en el tiempo.

Aquí viene el acertijo que hay que observar de cerca. ¿Qué razones tendría el Gobierno para no hacer aquello que le está pidiendo el FMI? ¿Por qué Luis Caputo sería renuente a subir la tasa de interés asumiendo el riesgo de que las brechas se distancien? Respuesta: porque en un Gobierno que quiere dolarizar, pagar tasas de interés reales positivas pone en jaque la licuación necesaria para hacerlo (con pocos dólares). En los hechos, vale pensar que una tasa de interés real positiva ayudaría al Gobierno a bajar la inflación, lo que, parece, no interesa mucho ahora.
Pero la tercera vía, el ancla fiscal, es la piedra de toque de todo el sistema. El FMI advierte que la promesa del 2% de superávit primario que propone Milei seguramente podrá ser obtenido con aumento de impuestos (retenciones, etc.) pero que la recaudación tenderá a la baja por la caída de la actividad, lo que obligaría a reforzar el ajuste y hasta los impuestos para alcanzar la promesa fiscal. ¿Están seguros de inducir a una recesión?, pareciera preguntar el Fondo y tiene razón, porque ese esquema habitualmente no ha funcionado.
Con inflación galopando, relanzamiento de los cambios en precios relativos y la promesa de superávit fiscal habrá que preguntarse si la promesa de ajuste de 0,5 p.p. del PBI en el gasto social es susceptible de ser aplicado. La consultora de Álvarez Agis calcula que esto equivaldría a una reducción en el valor real de las jubilaciones en el orden del 12%.
Para el final, las nuevas metas acordadas implican una acumulación de reservas internacionales de u$s10.000 millones para 2024. Si se piensa con cuidado, dicha meta incluye las compras que acumula el BCRA en las últimas semanas, unos u$s2.700 millones que fueron usados para pagarle al Fondo. Por ende, si el BCRA aspira a terminar 2024 con reservas netas nulas, habrá que pensar qué tan convincente puede resultar el plan de estabilización y el ancla fiscal.

Julián Guarino
Director de Ámbito Financiero.
