“Nadie viene acá a pedir ganarse el Quini”
Organizaciones sociales y sindicales marcharon en el día de San Cayetano bajo el lema Paz, Pan, Techo y Trabajo. “La cultura del trabajo aún está”.

Si no hay ni pan, ni techo ni trabajo, hay ollas populares. Organizaciones sociales y sindicales de Rosario realizaron este viernes la peregrinación por el día de San Cayetano, santo de la providencia y patrono del trabajo, que terminó con un acto en el Monumento a la Bandera y una comida comunitaria. “Hoy nuestras banderas históricas de Tierra, Techo y Trabajo, cargan una urgencia renovada: se le suma la exigencia de Paz y Pan. Porque la emergencia alimentaria se ha convertido en una catástrofe planificada”, sostuvieron los organizadores en un documento leído al final de la peregrinación. “Nadie viene acá a pedir ganarse el Quini, lo pedirán en sus casas, acá vienen a pedir trabajo”, dijo por su parte el padre Fabián Monte, vicepresidente de Cáritas y referente de la Pastoral Social, al bendecir el paso de la movilización por el templo de calle Buenos Aires al 2100.
A 355 años de la canonización de Cayetano de Thiene como santo por parte del papa Clemente X, en Rosario cientos de personas volvieron a pedirle el milagro del trabajo, en medio de una crisis de empleo y salarial que afecta a miles. En el Gran Rosario el desempleo alcanzó en el primer trimestre del año al 8,2 por ciento de la población económicamente activa (unas 58 mil personas), registro que se ubicó por encima del promedio nacional, del 7,8. Según los datos oficiales publicados por el Indec, creció otro fenómeno, el de la ocupación que demanda trabajo. Hasta marzo eran 101 las y los rosarinos que teniendo un empleo, buscaban otro para mejorar sus magros ingresos.
En ese contexto laboral, un conjunto de organizaciones sociales, políticas, sindicales y estudiantiles, entre otras, peregrinaron este viernes desde bulevar 27 de Febrero y Buenos Aires hasta la parroquia de San Cayetano, bajo el tradicional lema de Paz, Pan, Techo y Trabajo. El llegar al templo, el padre Monte les dio la bendición en reemplazo del arzobispo de Rosario, monseñor Martín, quien se recupera de una dolencia sanitaria.
El sudor de la frente
El sacerdote que participa de Caritas dijo que “nadie viene acá a pedir ganarse el Quini, lo pedirán en sus casas, sino que viene a pedir trabajo”. Para el párroco “la cultura del trabajo, el querer ganarse por sus propios medios el sustento, es una cosa que todavía está”. En ese sentido, Monte remarcó que “cuando hay mucho prejuicio, nos dicen que la gente quiere vivir sin trabajar, en realidad no. La gente que viene, como dice la Biblia, las va ver pedir ganar el sustento con el sudor de su frente, con el esfuerzo, y es parte de la dignidad de la persona”·.
Para el miembro de la Pastoral Social, el trabajo “no solamente es una cuestión económica, sino una expresión de la personalidad. Si alguna vez los que estuvimos sin trabajo sabemos lo que significa, no solamente económica, sino moral y espiritualmente”.
Entonces, agregó el cura mientras bendecía el paso de las peregrinación obrera, ¿cómo nos vamos a acompañar y pedir a Dios por tantos hermanos que pasan situaciones tan difíciles?”. Monte sostuvo, además, que en el actual contexto de “desempleo, de precarización, de cambio quizás de paradigmas, estamos siempre en la Iglesia del lado del que más sufre, del más necesitado”.
“No nos vamos a entregar”
Luego de la bendición de la peregrinación, los fieles de las organizaciones sociales y sindicales continuaron su camino por Buenos Aires hacia el Monumento a la Bandera, donde los esperaban ollas populares que mujeres de comedores comunitarios de la ciudad comenzaron a cocinar desde temprano en la mañana.
“Fue una gran peregrinación de muchas organizaciones, fuimos viendo a lo largo del recorrido que se nos sumaba gente que no pertenece a ninguna organización, pero por lo mal que la está pasando se incorporaban a esta peregrinación”, dijo el referente local de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (Utep), Hernán Sorrequieta.
El dirigente social señaló que se peregrinó “con las reivindicaciones de siempre, en una Argentina que empeora, que no se ven respuestas, no se ven perspectivas de mejoras” ya que, subrayó, “todos los indicadores marcan que la situación económica y social va a estar peor. Por eso la organización crece: avanza el hambre y la miseria, pero también la organización”.
Edgardo Arrieta, secretario general del Sindicato de Dragado y Balizamiento de Rosario, dijo que “terminamos una jornada de una lucha emocional, donde en esta ciudad hay una comunión entre los movimientos sociales y un sector muy importante de gremios y sindicatos”.
Para el dirigente, eso “se ve reflejado en esta marcha. Es lindo que te acompañe la gente, pero es triste, porque se ve una realidad que se oculta. Toda la gente que viene y agradece la está pasando mal”. El gremialista apuntó hacia la política como productora de ese dolor y, a la vez, la herramienta para modificar el estado de cosas.
“Nosotros hacemos lo que podemos, pero mientras tengamos políticos que lo único que llevan adelante es la destrucción del tejido social, vamos a seguir de esta forma”, dijo, para agregar que “por suerte hay una unidad: vamos a estar en la calle y no nos vamos a entregar así nomas. Dejamos más de 30 mil compañeros desaparecidos atrás y vamos a volver a tener un país como el que queremos”.
Las cocineras
En el documento leído al final del acto en el Monumento a la Bandera, las organizaciones señalarn que “la emergencia alimentaria se ha convertido en una catástrofe planificada. Marchamos contra la interrupción de las políticas alimentarias que garantizaban el acceso a un plato de comida diario para cientos de miles de familias y más de un millón de pibes y pibas”.
Y agregaron: “Porque aún sin recibir alimentos y a pesar de la eliminación del salario social de las trabajadoras del cuidado sociocomunitario y cocineras, ellas hacen magia en la primera línea contra el hambre. Mientras son estigmatizadas, no se las reconoce como trabajadoras, pero son las que le ponen el cuerpo a la crisis acompañando a las familias de nuestros barrios”.
Además, explicaron que “movilizamos por el derecho básico de cada familia a tener un plato de comida en sus mesas y a cada trabajadora. Movilizamos por el derecho básico de cada familia sociocomunitaria a obtener un reconocimiento salarial acorde a su tarea imprescindible. ¡Por las cocineras! Porque detrás de la promesa de modernización se esconde la precarización más profunda de nuestra historia”.
