Justicia

Las operaciones y el rol de Daniel Santoro en la red de inteligencia ilegal

Una a una, las maniobras de Santoro que el juez Ramos Padilla puso bajo la lupa. El rol del Grupo Clarín. 

El juez Alejo Ramos Padilla citó a indagatoria a Daniel Santoro, el operador con patente de periodista que fue parte de la trama de operaciones de inteligencia ilegales ejecutada por Marcelo D’Alessio. Su caso es clave, ya que lo involucra personalmente pero también al Grupo Clarín, su base de operaciones. El rol de Santoro no fue menor, sino doble. Por un lado, Santoro proporcionaba sustento y credibilidad a las extorsiones ejecutadas por D’Alessio. El espía ilegal amenazaba con escándalo público a sus víctimas y Santoro cumplía la amenaza en las páginas de Clarín. Pero además el juez Ramos Padilla señaló el trabajo del dúo Santoro-D’Alessio en el armado de causas judiciales contra ex funcionarios kirchneristas, en especial la causa de Gas Natural Licuado.

“Se ha corroborado prima facie no sólo el vínculo de conocimiento y confianza que mantenía con Marcelo D ́Alessio, sino su participación y su aporte en las actividades ilegales que llevaba adelante la organización delictiva investigada”, escribió Ramos Padilla en su resolución de hoy. La indagatoria de Santoro la había solicitado a principios de abril Natalia Salvo, abogada de Pedro Etchebest,denunciante original de este escándalo. La indagatoria será el próximo martes 25 a las 11, siempre y cuando Santoro no siga la estrategia de su amigo Carlos Stornelli. En su caso no cuenta con fueros legales, pero sí mediáticos.

No lo puso el juez, pero ante esta definición de Santoro hay una consecuencia lógica. Santoro no tiene un blog personal, sino que es parte de una organización enorme, con relaciones jerárquicas e intereses específicos que se llama Grupo Clarín. Si, como ya evalúa Ramos Padilla, era parte de una organización delictiva dedicada a operaciones de inteligencia ilegales, en su otra organización, Clarínno actuaba solo sino por indicación y bajo responsabilidad de sus jefes. De hecho, tal como reveló El Destape, el propio D’Alessio le escribió a Santoro que su jefe directo, Ricardo Roa, era su “nuevo amigo”. Nada de lo que se publica en Clarín y menos de la trascendencia de las notas de Santoro se hacen sin la decisión política de la empresa.

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