La Municipalidad prepara un paquete de controles sobre las inversiones de origen incierto que se dan en Rosario. La iniciativa es bienvenida en la oposición, y algunos marcan lo que hay y lo que falta.
La Municipalidad quiere reforzar los controles sobre el lavado de dinero proveniente de actividades ilícitas y prepara un proyecto de ordenanza para enviar al Concejo. En este marco, dirigentes opositores celebraron la iniciativa del Ejecutivo y remarcaron la importancia de investigar el origen de las grandes inversiones.
“Si queremos bajar los niveles de violencia en Rosario, hay que controlar el origen de las grandes inversiones”, afirmó la concejala Fernanda Gigliani, y agregó: “Es fundamental alentar y generar la llegada de inversiones, pero igual de importante es que el origen de las mismas provenga de actividades lícitas”, apuntó
La edila de Iniciativa Popular recordó que hace tiempo se solicita «un control más minucioso del municipio sobre los grandes emprendimientos comerciales, sobre todo en aquellos rubros utilizados con frecuencia para el lavado de activos”. “Desde el año 2016 que intentamos que el Concejo se expida en una actualización de la ordenanza vigente. Debemos garantizar de manera más eficiente y eficaz la transparencia, origen y la trazabilidad de las inversiones que se hacen en la ciudad”, indicó.
Si bien el organismo con competencia directa es la Unidad de Investigación Financiera (UIF) y debería mejorar su accionar, Gigliani explicó que “hay una información de cercanía con la que cuenta el municipio al ser quien habilita los emprendimientos y otorga los permisos de edificación que obliga al Ejecutivo a mejorar el control sobre las inversiones”.
La concejala propuso ampliar la ordenanza 9204/14 e incorporar al sistema de control emprendimientos como playas de estacionamiento, guarderías náuticas, hostels, hoteles y alojamientos transitorios para turistas. “Hoy la ordenanza sólo habla de control sobre las inversiones de propiedad horizontal, pero deja afuera a los fideicomisos, que hoy es la figura más usual con la que se construye en Rosario”, indicó.
Por su parte, el ex edil de Cambiemos, Rodrigo López Molina, señaló que el control sobre el lavado de dinero proveniente de actividades ilícitas «es un espacio que el municipio, más allá de que no sea una competencia principal, tiene que ocupar».
«Aún descabezando las bandas de marginales, que llenan de muerte, droga y sangre la ciudad, el negocio sigue funcionando porque en el corazón está el paladar negro que desarrolla sus estrategias a través de escribanos, abogados, inmobiliarias, financieras y empresarios con buen nombre», afirmó el dirigente de Juntos por el Cambio, en diálogo con Sí 98.9, y continuó: «Cuando te acercás a ese núcleo de poder la respuesta es mucho más dura, pero es la batalla que tenemos que dar si queremos revertir el deterioro en la que Rosario está inmersa».
La sombra de Luis Medina
A ocho años de la creación de la Ordenanza Nº 9204/2014, que generó un instrumento legal de control de inversiones, López Molina recordó la frustrada instalación de un polémico local nocturno. «Esperanto era un boliche que operaba como fachada de uno de los principales negocios del narco Luis Medina», comentó el ex concejal.
En agosto de 2012, el reconocido boliche Esperanto Rosario abrió sus puertas, en un local ubicado en Zeballos y Presidente Roca, con bombos y platillos, y la participación de famosos (Silvina Escudero, Matías Alé, Amalia Granata y Adabel Guerrero, entre otras) y el lunch a cargo del chef Marcelo Megna, hoy concejal del bloque Unión Cívica Radical.
Poco tiempo después de su apertura, el boliche quedó bajo la lupa de los concejales y el municipio por incumplir con las normas vigentes. Luego de varias denuncias por irregularidades y la oposición de los vecinos, Esperanto Rosario cerró sus puertas.
En diciembre de 2013, Luis Roberto Medina, inversionista del conocido boliche rosarino, y Justina María Castelli Pérez, fueron acribillados a balazos mientras circulaban a bordo de un Citroën DC3 color rojo por Circunvalación.
