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Lo que se dice en las mesas

El Plan del Gobierno: ¿peregrinar a Luján? Se confirmó el viernes negro y el lunes azabache. La política debate la opción nuclear. Habló Alan. Mucha bronca y enojo en la industria de fondos comunes. Ola de auditorías e investigaciones. Mauri pide más suplementario. Pistas de Wall Street.

Todo atado muy con alfileres. Sin Plan B, pero tampoco Plan A. Sensación de desazón, bronca y cierto hartazgo. Es lo que se percibe tanto en el mercado financiero como en la economía real. Mientras los depositantes siguen su peregrinaje hacia el Camino de Santiago en busca de sus ahorros, detrás de bambalinas la política debate la opción nuclear (¿se pueden adelantar las elecciones?). Por eso el Gobierno se aferra, de cara al relanzamiento de “la campaña”, a su estrategia doble tenaza para llegar a la primera vuelta (27-O) sin sobresaltos financieros ni económicos de rezar a la Virgen para que los depositantes no corran y mantengan sus fondos en el sistema; y, a la vez, cerrar la tranquera, todo lo que sea necesario, o sea, más controles cambiarios. No hay más que eso. Claro que también se descuenta, pese a que emergen cada día nuevas dudas, de que la bondad del FMI, siempre y cuando Donald Trump así lo quiera, volverá a plasmarse vía el envío de los u$s5.400 millones. Hoy, en el mercado, apuestan más a que, si viene, llegarían después de las elecciones. Veremos. Eso sí, Don Lacunza, ya un prócer, que no para de compartir encuentros con colegas para conocer sus opiniones y puntos de vista, cuenta con el desembolso. De lo contrario, no hay duda de que habrá que “agarrarse fuerte de las manos”. Quedan claro algunos artilugios, contabilidad creativa y otras yervas, pero para cerrar el año no solo faltan unos cuantos miles de millones dólares sino también cientos de miles de millones de pesos. ¿Le estarán haciendo el service a la maquinita? Por suerte, el frente externo da algún respiro, gracias a que Trump y Xi bajan los decibeles y vuelen a negociar en octubre. También aflojaron, un poco, las tensiones en Hong Kong y en el Reino Unido. Todo ayudó. Sin embargo, Don Greenspan, a sus 93 años, sigue haciendo interesantes comentarios sobre el mercado. En su opinión, será el comportamiento de la Bolsa lo que determinará si EE.UU. se dirige a una recesión. Explicó que se subestima el efecto riqueza en la economía (la gente se siente más rica y gasta más) y este tipo de movimientos volátiles del mercado de valores tiene un impacto que no cree que se comprenda ni se mida correctamente. “Creo que es importante reconocer que si tenemos un ajuste importante en el mercado de valores, sentiremos que la economía tiene las piernas muy cortas”, alertó.

 

 

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