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Los límites del felpudo

Estados Unidos amplió su cupo de importaciones de carnes

Trump reparte beneficios pero Milei queda afuera

EE.UU. fijó una cuota extraordinaria para importar 300 mil toneladas adicionales de carne vacuna sin aranceles. Brasil, entre los probables beneficiarios. La explicación formal de Washington es que la Argentina ya cuenta con una vía preferencial.

Donald Trump y Javier Milei
Donald Trump y Javier Milei, en una reciente visita del presidente argentino a Estados Unidos ANDREW CABALLERO-REYNOLDS. AFP

El alineamiento incondicional de Javier Milei con Donald Trump volvió a chocar con los intereses económicos de la Argentina y esta vez con una paradoja política adicional: Estados Unidos dejó al país afuera de una nueva cuota extraordinaria para importar 300.000 toneladas de carne vacuna sin aranceles y uno de los principales beneficiarios podría ser Brasil, gobernado por Luiz Inácio Lula da Silva, adversario político tanto del Presidente argentino como del mandatario estadounidense.

La decisión expone nuevamente la distancia entre la estrategia diplomática de Milei y los beneficios comerciales concretos que obtiene la Argentina. El Presidente convirtió el vínculo con Trump en uno de los pilares de su política exterior, acompañó las posiciones de Washington y subordinó buena parte de la agenda internacional argentina a la relación con Estados Unidos. Sin embargo, cuando la Casa Blanca necesitó abrir su mercado para contener el precio de la carne, los frigoríficos argentinos quedaron afuera y Brasil aparece en una posición privilegiada para aprovechar el nuevo negocio.

La resolución de EE.UU.

Trump firmó una proclamación que habilita durante 90 días un contingente extraordinario de hasta 300.000 toneladas de carne vacuna magra sin aranceles. El esquema comenzará el 1° de septiembre y permitirá importar hasta 100.000 toneladas mensuales durante septiembre, octubre y noviembre. Washington busca incrementar alrededor de 10 por ciento la oferta disponible y pretende que los cortes ingresados mediante el nuevo régimen se comercialicen con precios aproximadamente 25 por ciento inferiores a los valores habituales de importación.

La Argentina, sin embargo, no podrá participar. El presidente del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas ABC, Mario Ravettino, había pedido cautela cuando Trump anticipó la medida para evitar expectativas entre los productores locales. Conocidos los detalles, confirmó que el nuevo mecanismo estaría destinado a países que no poseen una cuota específica o consolidada ante la Organización Mundial del Comercio.

Según explicó, Argentina, Uruguay, Australia y Nueva Zelanda quedan afuera. Brasil, en cambio, no dispone actualmente de una cuota específica y por eso aparece como uno de los mejor posicionados para aprovechar la apertura extraordinaria dispuesta por Washington.

Cuota argentina

La explicación formal de Washington es que la Argentina ya cuenta con una vía preferencial para vender carne en Estados Unidos. El país dispuso históricamente de una cuota de 20.000 toneladas anuales y durante este año la administración Trump decidió ampliarla.

La situación introduce un elemento incómodo para el discurso internacional de Milei. El Gobierno presentó reiteradamente su cercanía con Trump como un activo estratégico para la Argentina y modificó posiciones diplomáticas históricas para acercarse a Washington.

Al mismo tiempo, deterioró el vínculo político con Brasil pese a que se trata del principal socio comercial del país. La expectativa oficial consiste en que la pertenencia al universo político de Trump termine convirtiéndose en inversiones, financiamiento y mejores condiciones de acceso al mercado estadounidense.

Apuesta con lìmites

El episodio de la carne muestra los límites de esa apuesta. Washington diseñó el nuevo esquema exclusivamente en función de sus propias necesidades y sin considerar la cercanía política de los distintos gobiernos.

Incluso si eso significa que una parte importante del beneficio termine en Brasil, bajo la administración de Lula, con quien Trump mantiene profundas diferencias políticas y Milei protagonizó reiterados enfrentamientos.

La prioridad estadounidense es contener el precio de la carne. El rodeo bovino de Estados Unidos se encuentra en su nivel más bajo en 75 años y el Departamento de Agricultura proyecta una reducción de alrededor de 4 por ciento de la producción durante 2026 frente al año anterior.

Sequías, incendios forestales y las restricciones a las importaciones de ganado en pie desde México por el gusano barrenador agravaron los problemas de abastecimiento.

La opción de Trump

Frente a ese escenario, Trump optó por abrir las importaciones. Estados Unidos continúa siendo el mayor consumidor mundial de carne vacuna por volumen y el segundo por habitante, por lo que la Casa Blanca pretende incrementar rápidamente la disponibilidad. El contingente extraordinario estará concentrado en recortes magros que posteriormente serán mezclados con carne estadounidense para producir carne molida.

La administración republicana presentó la decisión como una herramienta para proteger a los consumidores sin perjudicar a los ganaderos estadounidenses. También responsabilizó a Joe Biden por haber dejado al sector atravesando una de sus mayores crisis de abastecimiento en décadas y aseguró que las políticas implementadas desde el regreso de Trump comenzaron a recuperar el rodeo.

Pero detrás de las explicaciones domésticas aparece una conclusión relevante para la Argentina. La política comercial de Estados Unidos responde al principio que el propio Trump convirtió en bandera: primero están los intereses estadounidenses.

La cercanía ideológica de Milei no garantizó un lugar para los frigoríficos argentinos cuando Washington decidió repartir una oportunidad comercial extraordinaria.

La paradoja puede resultar todavía más incómoda para la Casa Rosada si Brasil termina capturando una porción importante de las nuevas compras. Milei eligió confrontar políticamente con Lula y alinearse con Trump bajo la premisa de que esa cercanía abriría oportunidades para la Argentina. Esta vez, sin embargo, una decisión del propio Trump dejó afuera al aliado argentino y podría beneficiar al gobierno brasileño.

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