Opinión

Los pies de plomo de la política santafesina

El arco político santafesino, a excepción clara de los dirigentes y legisladores libertarios, pule esfuerzos para participar y aunque más no sea opinar dentro del desquiciado marco político que propone el gobierno nacional. Con cuidado y por las piedras, aún golpeados por el inesperado apoyo electoral de octubre al gobierno de Javier Milei, el gobernador Maximiliano Pullaro, la oposición, los empresarios y también los gremios buscan resquicios que permitan amortiguar el despiadado golpe al empleo, la producción y el comercio. Pero cuando parecía que el enojo del campo con nación por aquella estafa de las retenciones cero por 72 horas que aprovecharon no más de siete grandes exportadores había minado la confianza del sector; apareció la rebaja del tributo que resigna unos 600 millones de dólares de ingreso al fisco y restablece los puentes oficiales con los productores. El contexto demolió el discurso provincial de exclusiva defensa del campo y los intereses santafesinos.

Hasta la ansiada reforma tributaria que el Senado Provincial despachó sin más trámites en las extraordinarias de esta semana, luce un tanto lavada ante la brutalidad y la espiral de despidos en las manufacturas provinciales. Los objetivos principales que inspiraron el proyecto fueron “la baja de impuestos y beneficios tributarios apuntando en Ingresos Brutos; promover las actividades productivas incentivando la generación de empleo e impulsando el desarrollo económico; sostener la estabilidad fiscal de las pymes santafesinas; y brindar certidumbre jurídica sin especular con las posibles reformas tributarias nacionales”. Buenas intenciones, pero será difícil no sólo promover, sino sostener el empleo cuando arrecia la recesión. Con todo, la idea de descontar del pago de Ingresos Brutos, el sueldo de los nuevos empleados que contraten y amplíen la planta de trabajadores; sigue siendo una buena propuesta.

Por más ordenadas que estén las cuentas provinciales, Santa Fe debió recurrir al endeudamiento externo como nunca lo había hecho antes: 800 millones de dólares en la salvaje Wall Street. Es deuda para infraestructura en su gran mayoría, pero igual hay que pagarla y en un contexto volátil de los mercados financieros internacionales y aún sin despejar las sombras oscuras que crecen alrededor del manejo de la deuda global del ministro Luis Caputo. Por otra parte, hay que decir que esta provincia tiene sus cuentas ordenadas desde hace muchos mandatos y sin casos de corrupción resonantes. Esto es así, aunque la actual gestión quiera arrogarse logros en la materia.

La obra pública provincial que sobrevive a las salvajadas libertarias no alcanza a cambiar la realidad de las empresas constructoras de Santa Fe. Esta semana, el gerente de la delegación Rosario de la Cámara Argentina de la Construcción, Miguel Llenas, realizó un balance terrible de la actividad en 2025. “Para el sector de la construcción realmente fue un año malo”, sintetizó. “Ustedes conocen lo que está pasando con la obra pública a nivel nacional”, completó durante una rueda de prensa. Y si el 2025 fue “muy malo” para las empresas constructoras, el año que está por comenzar no alienta expectativas positivas en el sector. “El presupuesto nacional 2026 no tiene recursos para obra pública, no está en agenda la obra pública, no tiene presupuesto”, señaló el gerente de la delegación local de la CAC.

En el panorama trazado por los referentes del sector, quedó claro también que la obra privada realizada durante 2025 no alcanza para equilibrar el desajuste del sector como consecuencia del parate de la pública que el Gobierno libertario lleva adelante en todo el país. “La obra privada venía siendo un poco el motorcito hasta mediados de año, y vimos que a partir de ahí comienza un poco a ralentizarse”, explicó el gerente de la CAC en Rosario. “Hay obras que están trabajando con esfuerzo personal”, temarcó

Reforma laboral bestial

Quizás sea en el proyecto bisagra que presentó el gobierno nacional para cambiar para siempre las relaciones laborales en Argentina, donde más se note el desconcierto y la incomodidad de la dirigencia santafesina. Pullaro destacó que “no vamos a acompañar una reforma laboral de derecha” y habilitó a su ministro de la Producción, Gustavo Puccini a recordar que el gobierno santafesino “está de acuerdo con la reforma”, pero insistiendo en que debe ser con ventaja para las pymes.

El proyecto ingresó por el Senado donde Santa Fe tiene tres representantes. Una es la senadora Carolina Losada, ya lejos de los comandos pullaristas, que fue vocera del Consejo Mayo donde se pergeñó el Frankestein laboral. Por supuesto, acuerda con el proyecto y viene votando en el recinto al lado de LLA. Se presume que la llegada al cuerpo de Patricia Bullrich termine por encuadrarla más todavía. Al senador Eduardo Galaretto, sí totalmente pullarista, no se le conoce la cara ni la voz y mucho menos opinión. Y Marcelo Lewandowski del peronismo que se reunió junto al bloque con los líderes de la CGT esta semana, adelantó que “así como está no vamos a votar” la iniciativa del oficialismo. El senador asegura que la oposición trabaja en un proyecto propio y si no hay espacio para impulsarlo habrá por lo menos un dictamen de minoría sobre el asunto.

Pero todos van con cuidado porque, otra vez, notan que el tema está bastante instalado en la sociedad que sin profundizar demasiado cree que hay rigidez en las reglas y que ese es uno de los motivos que frena la creación de puestos de trabajo. Hay miles de argumentos para señalar que eso no es verdad, pero el problema es que no hay demasiada predisposición a escuchar. Nadie se olvida de que este gobierno fue votado, dos veces, masivamente también por trabajadores.

Y luego están los dirigentes gremiales que son los más conscientes de su momento de impopularidad social. Pero también conocen que son el último bastión de la resistencia y que algún temor aún infunden. Si no, el presidente Javier Milei no habría cedido a borrar del proyecto el punto referido a los aportes obligatorios a los sindicatos.

La CGT apuesta a aflojar el escenario de negociación con una demostración masiva el 18 en Plaza de Mayo. La central obrera de Rosario, reunificada después de 15 años, también acompañará y calcula conveniencias de ir a concentrarse sólo en Buenos Aires o ir también por una marcha local. El secretario general de la organización, Miguel Vivas anticipó que “seguramente va a haber una movilización” en Rosario pero aclaró que el encuentro “todavía no está definido”. Y evitó el tono confrontativo al señalar que “queremos que sea en paz para tratar de que entiendan que hay que buscar diálogo, buscar soluciones, no conflicto”. Sí fijó posición al explicar que “esta reforma laboral que han presentado es retroceder en el tiempo”, y sostuvo que este tipo de medidas “realmente no es lo que da lugar a que haya más empleo” en Argentina.

Alerta policlínicos

Esta semana, concejales de Rosario de todos los bloque menos la engordada bancada de la Libertad Avanza; recibieron a los trabajadores del Pami I y II. Conocieron de primera mano la desinversión que amenaza a los nosocomios y la dura realidad gremial que atraviesan.

Lusgo, la Asociación de Médicos de la República Argentina (AMRA) encendió las alarmas ante lo que consideran un “cierre encubierto” del histórico Policlínico PAMI I de Rosario. Según denuncian, ya comunicaron a profesionales y pacientes que, desde enero, el establecimiento dejaría de funcionar como hospital integral para convertirse en un Hospital de Día, es decir, un centro de baja complejidad sin internación ni varias prestaciones esenciales.

Leo Ricciardino
Por Leo Ricciardino

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