El expresidente Mauricio Macri reapareció este jueves para criticar a la administración del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA).
De acuerdo con el texto adjuntado, el INCAA gastó más del 50% de su presupuesto en mantener en funcionamiento sus salas (que son las que exhiben producciones locales y de cine independiente, entre otras), y en pagarle a su personal y a los equipos técnicos.
Pero la norma vigente estipula que el ente no puede destinar más de la mitad de su presupuesto en esos gastos, y la llamada Ley Ómnibus llevaría esa proporción a un 20%, lo que pondría el peligro el funcionamiento del INCAA.
Además, el oficialismo planteaba cerrar el Fondo Nacional de las Artes y una reducción de los subsidios al cine que son entregados a través del Fondo de Fomento Cinematográfico.
Ante las críticas del sector «se rediseñó el capítulo de Cultura, protegiendo los recursos del sector, pero preservando el objetivo de que los gastos administrativos no sean una carga excesiva», informaron fuentes oficiales.
Pero nada de eso parece importarle a Mauricio Macri, ávido consumidor de Netflix a la hora del vermú.
