Acosado por el desorden interno y el avance opositor, Javier Milei tuvo que asumir algo que detesta: el cara a cara político.
La foto que Javier Milei se sacó el viernes reunido con bloques de diputados aliados contiene varios significados o mensajes. El primero de ellos es la constatación del nerviosismo que embargó a la Casa Rosada tras las duras derrotas legislativas de la semana previa, donde el oficialismo quedó defendiendo su postura casi en soledad, remarcando su situación de minoría. Esta última condición se agravó en la semana que pasó porque el Gobierno se dio el lujo de achicar sus bancadas tanto en Diputados como en el Senado con la expulsión de 2 legisladores. El 2do detalle que revela la foto es que el Presidente asumió en persona el ejercicio de la rosca política que tanto lo insatisface. Esos menesteres suelen quedar en manos del jefe de Gabinete, Guillermo Francos, la hermana Karina Milei, el protegido de ésta y presidente de la Cámara Baja, Martín Menem, e incluso del asesor Santiago Caputo. El duro golpe en el Congreso, donde la oposición convirtió en ley una reforma previsional y volteó -por el momento sólo en Diputados- un DNU de financiamiento del sistema de Inteligencia, obligaron al Presidente a calzarse el traje de operador político, cuyo lado B son los problemas con los que se estarían encontrando aquellos gestores oficialistas.
La postal en la que Milei encabeza la reunión con diputados del PRO y del MID, además de legisladores y funcionarios libertarios, funcionó casi como la contracara de aquella en la que se mostró con economistas que juntó en la quinta de Olivos, atendiendo los temas en los que se siente más cómodo. Los reveses legislativos despabilaron al Presidente, que habría atendido uno de los consejos sobre los que Mauricio Macri ha insistido en cada cena a la que fue invitado en la residencia presidencial: la sistematización del andamiaje parlamentario oficialista, que implica abrir más el juego a sus aliados. Fue uno de los pedidos que le hizo a Milei Cristian Ritondo, jefe de los diputados del PRO. Ritondo solicitó que LLA sea más receptiva de sus propuestas, y citó como ejemplo un proyecto de María Eugenia Vidal sobre actualización jubilatoria que pudo evitarle a Milei el costo político del veto de la ley de movilidad que dicen en la Casa Rosada ya está firmado y es total. La protesta de jubilados contra la anulación recibió como respuesta gas pimienta y palazos por parte de efectivos de la Policía Federal.
La fragilidad del oficialismo en el Congreso lo obliga a ser más dependiente de sus aliados. Especialmente del PRO, que tiene 37 bancas, pero también del MID que lidera Oscar Zago y tiene 3. Nada que le agrade a Karina Milei, quien fue una de las promotoras de la salida de Zago de la jefatura del bloque de LLA, que derivó luego en la formación de una bancada propia. La hermana presidencial también rechazaría estar tan cerca del PRO y del propio Macri, postura que José Luis Espert le sugiere sutilmente que revise, al anticipar como “un error” no conformar con los macristas una alianza electoral el próximo año, al menos para derrotar al kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires, donde el diputado oficialista podría ser cabeza de lista.
En la reunión en la Casa de Gobierno, Milei buscó más que nada blindar el veto contra la movilidad jubilatoria por considerarlo contrario al equilibrio fiscal. En el Senado el bloque del PRO votó mayoritariamente a favor, algo que no ocurrió en Diputados. Ritondo habría prometido a Milei que “los 37” del PRO defenderán la anulación cuando la UCR, Unión por la Patria, la Coalición Cívica y el bloque de Miguel Pichetto se propongan insistir, para lo que deberán juntar 2 tercios de los presentes. Lo habían logrado la primera vez, incluso con el PRO en contra, aunque no estaba el bloque completo y hubo otros ausentes. La resistencia del veto dependerá de la composición que haya ese día -para el que no hay plazo- en el recinto. Una pregunta es qué posición asumirán los diputados que responden al neo-libertario gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, que se ausentaron de aquella primera votación. En declaraciones públicas el mandatario jugó a la ambigüedad: mientras admite que “a los jubilados no les alcanza” y que desconoce el impacto fiscal de la movilidad aprobada, al mismo tiempo reconoce que si algo así le hicieran en su provincia, “no tendría problema en vetarla”. La duda también se extiende a las provincias que no transfirieron sus cajas previsionales a Nación ya que la ley las beneficia con el pago de deudas por ese concepto. ¿Cómo ordenarán votar esos gobernadores?
El intento de Milei de fortalecer su posición en el Congreso convive con el caos impera en los bloques oficialistas. Lourdes Arrieta, que denunció a varios de sus compañeros por la visita a represores en el penal de Ezeiza, se adelantó a la expulsión y renunció como miembro de la bancada de LLA. Formará un monobloque que llevará por nombre “Fuerza del Cielo-Espacio Liberal” (FE) desde el que seguirá apoyando al Gobierno. La misma actitud adoptó en el Senado Francisco Paoltroni, quien sí fue echado del bloque, por su altisonante enfrentamiento con Santiago Caputo. Paoltroni además era insolitamente desde el oficialismo el que resistía tal vez con mayor vehemencia la nominación de Ariel Lijo a la Corte Suprema. El formoseño le adjudicó la postulación del polémico juez de Comodoro Py a Caputo. El súper asesor, en realidad, fue mentor de la postulación de Manuel García-Masilla, tal como él mismo lo reveló al defender su pliego ante la comisión de Acuerdo del Senado. Pero fue Mariano Cúneo Libarona, ministro de Justicia, el que desmintió la presunción de Paoltroni al confirmar lo que era un secreto a voces: que Lijo fue nominado por recomendación de Ricardo Lorenzetti. El ministro ya venía de levantar polvareda cuando ante una comisión de la Cámara de Diputados decretó el rechazo del Gobierno a “la diversidad y la identidad sexual que no se alineen con la biología”, lo que le valió un pedido de juicio político por “mal desempeño” promovido por un conjunto de legisladores de UxP, el socialismo y la Izquierda.
Cuando Cúneo Libarona aclaró que Lorenzetti había sido el promotor de Lijo lo hizo para desmentir que la candidatura haya sido un pedido de Cristina Kirchner. En paralelo, sendas versiones aseguran que la exPresidente negocia con el Gobierno la ampliación de la Corte que le permita meter un juez “propio”. ¿Ese sería Wado de Pedro? El senador y exministro del Interior lo desmintió en un tuit que llamó la atención no tanto por esa aclaración como por el pedido de que el massismo explique por qué quedaron en la actual gestión funcionarios que responden a su líder, Sergio Massa. Sorprendió el reproche, que el excandidato presidencial respondió con un comunicado de su partido en el que pide “aunar esfuerzos sin chicanas o ambiciones personales”. Hay versiones encontradas sobre si el mensaje de ‘Wado’ responde a un arranque personal o si es un reflejo del pensamiento de Cristina Kirchner, quien hizo lo suyo esta semana para profundizar las grietas al interior del peronismo. Pidió una “pericia psiquiátrica” para los que vean siquiera un atisbo de justicialismo en la vicepresidente Victoria Villarruel. El dardo tenía un destino implícito: el formoseño José Mayans, jefe del interbloque de UxP en el Senado. Mayans le había hecho un guiño a Villarruel cuando dijo en una entrevista que ella estaba “ideológicamente un poquito más a nosotros que a Milei”. Todo luego del ameno cruce entre ambos en el recinto a propósito del apodo que la Vice le puso al Presidente (“pobre jamoncito”).
A la crítica velada de CFK Mayans respondió con otra contra la exPresidente. “¿Qué hacemos con los que pusieron a Alberto (Fernández) como presidente del partido (justicialista)? ¿Los mandamos también al psiquiátrico?”, replicó. Mayans hablaba del partido, pero tranquilamente pudo extenderlo a la postulación presidencial en 2019. Aunque difícilmente el senador formoseño le haya devuelto gentilezas a Cristina sin el guiño de su jefe político, el gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, quien supo ser uno de los más leales en sus tiempos en la Casa Rosada. Pero todo está en proceso de cambio. Jorge Ferraresi fue uno de los intendentes más cercanos a CFK. Incluso fue hasta hace poco vicepresidente del Instituto Patria. Hoy, encolumnado detrás de Axel Kicillof, le pide a la exVice una autocrítica porque «de las últimas 8 elecciones perdimos 6».
Villarruel genera chispazos en el peronismo, pero no deja de hacerlo también en el oficialismo. Expuso la poca pericia de la bancada de la LLA cuando tuvo que rechazar por “improcedente” el pedido de expulsión de Paoltroni. Es que esa no podía ser una solicitud hacia la presidencia del Senado, que ostenta Villarruel, sino una potestad de la propia bancada. Se trató de una cuestión de formas que la Vice hizo saber al bloque, que debía reformular la carta. Pero esa exposición se leyó como otra muestra de tensión entre Villarruel y Milei, lo que la Vice intentó echar por tierra cuando apuntó contra el “periodismo pautero y mala leche” por esa interpretación. Se puso a tono con el Presidente, que días antes acusó de “hostigamiento” a los productores del programa de María O’Donnell por haber llamado en reiteradas ocasiones -espaciadas- a la diputada Lilia Lemoine. “Y cuando uno los expone lloran…”, dijo el Presidente, cuya repetida y exagerada hipersensibilidad ante cualquier cosa que provenga del periodismo que no le responde revela que el que tiene el llanto a flor de piel es él mismo.
Lemoine se pelea con los periodistas, pero también es parte del caos que inunda el bloque oficialista en la Cámara de Diputados. La legisladora mantiene una histórica rivalidad con su compañera de bloque Marcela Pagano. Lemoine, que tiene una relación de amistad con Milei, acusa a Pagano -quien también se jacta de ser amiga del Presidente- de ser una “infiltrada” en el oficialismo. Esto generó un cruce en las redes sociales, con Lemoine publicando conversaciones privadas con Pagano en el que se hacen reproches mutuos en un fuerte tono. Mucho desorden interno en momentos de especial fragilidad de Milei en el Congreso: el próximo jueves la oposición le daría media sanción al proyecto de financiamiento universitario. Otra amenaza al déficit 0 que defiende el Presidente.


