Newell’s tuvo un flojo desempeño en todas las líneas y el conjunto tucumano se lo ganó con poco. El nivel de juego de la lepra continúa en declive
Fin del invicto de local. Y una nueva señal de que Newell’s sigue en declive. Otro flojo desempeño del conjunto de Fernando Gamboa lo condenó, pese a que Atlético Tucumán no realizó mucho más para quedarse con la victoria por 2 a 1. Pero el Decano hizo lo suficiente para darle un cachetazo sobre el cierre del partido a la lepra, que continua siendo una estructura que continua siendo endeble.
La puesta en escena de Newell’s arrancó a un ritmo intenso, con un exceso de velocidad continuo que derivó en imprecisiones en campo adversario. El plan del decano fue no desarmarse y desplegarse rápido en ataque. Con esa formula encontró un hueco antes de los 5′ para la corrida de Ruiz Rodríguez. Aguerre se le anticipó y lo trabó con ambos pies, evitando la caída de su arco.
La postura del conjunto de Gamboa fue clara: atacar en base a juego asociado. Le salió de a ratos y en mucho menor proporción cerca del arco de Luccheti. La intensidad en la marca del medio del equipo tucumano no le dio respiro. Tampoco la lepra supo cómo resolver ese obstáculo. Tuvo que esperar que se abriera un resquicio, con el rival a contrapierna, para aproximarse con riego. Comba abrió a a la izquierda y Castro sacó un derechazo cruzado que pasó cerca.
La dificultad para el toque y el traslado fue compartida. Las desproljidades se repartieron. A partir de esos desaciertos es que hubo acciones de riesgo dentro de un juego con muy pocas luces. El mal pase de Mansilla en la salida, regalando una jugada de enorme riesgo para lepra, fue igual de defectuoso que el tiro final de Pereyra junto al palo. Los dos débiles cabezazos de Garro a las manos de Lucchetti desde una buena posición fueron tan tan fallidos como el remate de Castro de frente al arco, dirigido hacia donde estaba el uno visitante.
Newell`s se encontró con un adversario que no le dio tregua. Predominó la lucha por sobre el fútbol. El tiro desde afuera de área de Negri que exigió a Lucchetti fue un resumen del rojinegro en la primera etapa. Dependió de un intento individual para tener expectativas mayores.
La circulación que le dio a la visita la aparición de Ramiro Carrera en la segunda etapa descolocó a Newell’s. Volcado sobre la derecha, el volante inició con inteligencia para los avances del equipo de De Felippe. De sus pies nació el gol de Mussis, previa estatismo de Negri, que no atinó a buscarla para despejar.
La falta de ideas de Newell’s con el marcador adverso fue notoria. Progresó por necesidad, pero chocó contra Atlético Tucumán, que jugó a gusto con el 1 a 0, apostando a una réplica. Y le costó un montón a la lepra pisar con seguridad el área adversaria.
Y tanto se le dificultó que lo tuvo que empatarlo con un formidable remate de Scocco desde afuera del área, que dio en el travesaño antes de ingresar. El goleador rescató así a Newell´s de un estado de confusión que a esa altura preocupaba.
La igualdad fortaleció a Newell’s. Castro y Scocco fueron los líderes de la arremetida rojinegra. La lepra fue un compendio de voluntad. Y de fútbol intermitente.
Newell’s quería y no podía. Atlético Tucumán parecía que se resquebraba, casi olvidando del arco de Aguerre. Pero tuvo una y no la desperdició. Centro de Campos, golpe de cabeza de Carrera que dio en el travesaño y Lotti, con un frentazo, puso el 2 a 1.
Dos minutos después otra vez el experimentado arquero de la visita desvió un zurdazo de gol de Negri. Newell’s a esta altura ya era más y merecía el gol.
