Opinión

No hay neutrales

A dos semanas del balotaje y en medio de una maraña de encuestas y especulaciones, la sociedad asiste a las definiciones explícitas y a los silencios –otra forma de definición– de los referentes de las fuerzas políticas y personalidades del mundo de la cultura, la ciencia y el deporte.

En Santa Fe, la noticia más relevante fue el apoyo explícito del Partido Socialista luego de una reunión partidaria –lo cual le da más realce que a la manifestación individual de sus dirigentes– a la candidatura de Sergio Massa. «En favor de la democracia y en contra de la propuesta autoritarias que encabeza Javier Milei», reza el título del documento de dos carillas suscripto por la totalidad de la mesa directiva encabezada por la ex-intendenta de Rosario y diputada nacional Mónica Fein. Evoca los 40 años de la recuperación de la democracia y enumera las razones de la decisión, que bien podría aplicarse –retroactivamente — para rechazar la alianza que se hizo en el marco de los comicios provinciales. Pero eso es otro tema, no para hoy.

El «riesgo mayor» que supone un eventual triunfo de Milei –textual del documento– fue lo que llevó al partido de la rosa a abandonar la neutralidad orgánicamente que ya habían insinuado con anterioridad varios de sus principales dirigentes.

En el caso de la Unión Cívica Radical, lo más significativo es la rectificación del gobernador electo Maximiliano Pullaro, quien durante la campaña provincial se extralimitó al decir que «en un eventual balotaje entre Massa y Milei votaría por Milei», y si bien «tiró la boina muy lejos» la fue a buscar, volviendo sobre sus pasos y adoptando lo que de momento es la posición orgánica de la UCR, expuesta por dirigentes de rancia militancia antiperonista que unificaron discurso diciendo «la sociedad nos puso en el lugar de oposición, no para sumarnos a uno u otro espacio». Luis Brandoni es uno de sus exponentes, en la provincia hay muchos ejemplos, pero también están los que esperan el momento para definirse, inclusive por la opción de la LLA en menor proporción que por Unión por la Patria.

Los viejos y no tan viejo seguidores del «Changui» Cáceres vieron reaparecer al histórico dirigente alfonsinista con un discurso sin el mas mínimo ambage, en su estilo conmovedor. Otros, seguramente en ámbitos universitarios donde la UCR conserva su predicamento, de momento lo insinúan y tal vez esperen la oportunidad de decir que apoyarán a Massa, o sugerirlo de manera inequívoca. Las autoridades la UNR y sus claustros no parecen estar lejos de eso, lo mismo que dirigentes que están calibrando el cuándo y cómo. Entre estos surge el nombre del intendente de Rosario, Pablo Javkin, quien en un primer approach electoral repitió la fórmula de la neutralidad que sus viejos correligionarios expusieron. Sin embargo, es probable que pasado el debate presidencial, y durante la última semana de campaña, Massa desembarque una vez más en Rosario –lo va a hacer también esta semana– y entonces haga anuncios y firme convenios que rectifiquen la postergación que ha sufrido la ciudad, lo mismo que Santa Fe y otros municipios importantes en el reparto de fondos del conurbano. En ese ámbito, y en compañía seguramente de sus colegas del frente de frentes, se pueda esperar algo mas que la neutralidad hasta hoy enarbolada. Hasta entonces, además, Javkin estará fuera del país y su lugar lo ocupará interinamente la presidenta del Concejo, María Eugenia Schmuck.

En el PRO inclusive hay diferencias de criterio, y si bien nadie ha llegado a manifestarse en favor de la candidatura de Sergio Massa, es falaz considerar que todos los amarillos de Santa Fe apoyen el contubernio Macri-Milei motorizado por lo que queda de Patricia Bullrich y sostenido por una pléyade de medios de comunicación que defienden sus intereses. Sin ir mas lejos, Roy López Molina, desde el llano fue muy claro al expresar que ni ideológica ni metodológicamente está de acuerdo con alinearse con la candidatura del autopercibido libertario al hablar de «decisión irreflexiva» de la cúpula del PRO, destacando que lo propio hizo Horacio Rodríguez Larreta.

«Creo que el voto en blanco es una alternativa valida dentro del marco de la democracia», dijo Roy a Radio Universidad el fin de semana. «No es sano para la Argentina que le digamos a la sociedad que Juntos por el Cambio y LLA somos familia, primos hermanos. Yo no me siento representado por ello y voy a votar en blanco», dijo el ex-concejal.

«Yo no quiero hacer catarsis, pero la decisión de Macri dos días después de las elecciones a mí no me sorprende. Yo entiendo pero no lo justifico, que en un momento de crisis económica haya muchos argentinos que esto de los valores republicanos y democráticos les parezcan algo demasiado abstracto en medio de esta realidad. Yo lo entiendo, pero no se puede dejar de lado lo construido en los 40 años de democracia. Porque además lo que propone Milei no va a solucionar los problemas que describe y si resignar los valores y consensos construidos desde la recuperación de la democracia», remató el dirigente del PRO.

Todas las declaraciones precedentes en favor de la neutralidad se caracterizan por la corrección política. Pocos de los expositores realmente votarán en blanco o anularán su voto. Sin embargo hay sectores que prefieren navegar por esas aguas inertes.

Pedro Saborido, quien participa semanalmente en «Radioactividad» –programa de la primera mañana de Radio Universidad-, abandonando esa corrección política hizo un aporte que bien vale la pena reproducir no ya para calificar la neutralidad sino para demostrar el sentido contrario del que se argumenta al propiciarlo. «Votar en blanco, dicen, es rechazar a ambos, veámoslo de otro modo; ¿votar en blanco no es aceptar a ambos? Si el día de mañana hay una elección entre A y B y yo digo voto en blanco. El día de mañana gana A y gobierna mal entonces gobierna mal porque yo no voté a B. Es decir que votar en blanco es terminar apoyando a los dos, alguno va a ganar y a ese lo estás apoyando, porque que gane fue posible porque vos no votaste al otro. La otra es no ir a votar, me borro, pero eso la cultura argentina lo castiga más. A lo Poncio Pilato, hacerse el pelotudo, fingir demencia u otra postura por el estilo. Votar en blanco es votar a los dos y borrarse es lo mismo. Prueba de esto es que como nunca los periodistas, intelectuales, deportistas, y demás figuras publicas se han definido como nunca antes… ¿Sabés qué pasa? Finalmente, frente al hecho… dicho de otro modo: cuando llega el sexo se pierde la elegancia, ya estamos todos en bolas. No hay un pantalón o una remera que me puse porque me disimula más… ya está, está todo jugado, a lo sumo podemos bajar un poco la luz… por eso se llama cuarto oscuro» , ilustra Saborido.

 

Quedan dos semanas de campaña. Una para el debate, que en esta instancia puede ser un punto de quiebre. Después de eso la suerte estará echada, y a partir del 10 de diciembre la Argentina continuará en el derrotero que lleva 40 años ininterrumpidos de éxitos y fracasos de la política o retrocederá por los oscuros senderos de la conculcación de derechos y libertades. Si se reconocen esos posibles escenarios — aun en secreto– mantenerse neutral deja de ser una opción, para transformarse en un atajo hacia un destino de angustia y dolor.

Por Pablo Feldman

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