Declaraciones

Para el abogado laboralista, la clave es “la economía real” no la reforma

Con la misma ley hubo crecimiento de empleo”

El ex ministro de Trabajo, Pusineri analizó los datos de desocupación y la reforma laboral libertaria. El desempleo creció al 8,9% en el Gran Rosario.

Ministro Pusineri El exministro de Trabajo y especialista en temas laborales, Juan Manuel Pusineri (Sin crédito)

“El empleo va atado a la economía. Con la misma legislación laboral hubo crecimiento de empleo cuando la economía anduvo bien, y destrucción de empleo cuando la economía anduvo mal”, dijo a Rosario/12 el ex ministro de Trabajo de la provincia, Juan Manuel Pusineri, luego de que se conozcan los datos de desocupación del tercer trimestre de 2025 medidos por el Indec a través de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), y en medio del debate sobre lo que el Gobierno nacional denomina como “modernización laboral”, y que significa desprotección para uno de los términos de la relación entre capital y trabajo.

El desempleo creció al 8,9% en el Gran Rosario y al 6,2% en el Gran Santa Fe, y el 25% de las personas en condiciones de trabajar (Población Económicamente Activa) tiene problemas con ese asunto: o está subocupada (labora menos de 35 horas semanales), o tiene un empleo de características informales o no le alcanzan los ingresos para cubrir sus gastos y busca uno nuevo.

Un mercado golpeado

En números, la situación del mercado laboral santafesino implica que 15 mil personas –sólo de las que buscan trabajo renumerado y que en la semana de la medición del Indec no lo hayan hecho al menos dos horas- no tienen empleo en el Gran Santa Fe, 24 mil tienen pero buscan otro para solventar sus gastos, y 23 mil trabajan menos de 35 horas semanales.

En el Gran Rosario, de 727 personas en condiciones de trabajar y búsqueda activa (PEA) 64 mil no tienen empleo, 80 mil buscan otro y 70 mil trabajan menos del tiempo que quisieran. “Más del 25% de las personas que componen la PEA están activamente buscando una fuente laboral, lo que indica ingresos insuficientes para cubrir sus necesidades”, sostuvo Pusineri.

En ese contexto es que el gobierno libertario impulsa una reforma laboral contra los derechos de los trabajadores con la promesa de generar condiciones para “crear puestos de trabajo”.

Consultado al respecto, dijo que la reforma “obedece a la misma concepción que ya se tuvo en otros momentos en la Argentina, que es básicamente es aquella concepción que dice si facilito que las empresas puedan despedir, esto va a generar mayores contrataciones”.

Pusineri agregó que “estadísticamente está probado que no funciona así” porque “el empleo va atado a la economía y con la misma legislación laboral que tuviste crecimiento de empleo cuando la economía anduvo bien, tuviste destrucción de empleo cuando la economía anduvo mal. Hablo de la economía real”.

“Por eso creo que es una reforma con la que va a pasar lo mismo que ya pasó otras veces: pasó en 1976 cuando modifican la ley de contrato de trabajo, a los dos años que la habían sancionado; pasó en los 90; y después con la ley Banelco, que fue en los 2000”, señaló el abogado laboralista, en la enumeración histórica que reúne a los tres procesos neoliberales previos a la tibia tentativa macrista de 2015.

Para el ex ministro, “en los tres casos se aplica la misma concepción: disminuir derechos laborales, facilitar el despido y con eso las empresas van a contratar. Está probado que las empresas contratan cuando la economía va bien y no contratan cuando va mal, y despiden cuando va mal. Eso siempre estadísticamente fue así”.

Sin incentivos para blanquear

A la vez, Pusineri destacó que el proyecto de reforma laboral enviado por el presidente Javier Milei al Congreso para su tratamiento en sesiones extraordinarias, no posee ningún incentivo formalizar empleo. Es decir, convertir lo negro en blanco.

Como señalan quienes conocen los datos del mercado laboral, el abogado indicó que la mayor porción de informalidad se produce en las micros y pequeñas empresas o comercios, a quienes el costo laboral les supone –en ocasiones- un problema relevante. También, claro, los trabajos vinculados al empleo de plataformas (Uber, Didi, Pedidos Ya, etcétera) que se ubican en un espacio de no regulación laboral.

“La ley no tiene una acción para formalizar empleo. No facilita que aquel empleo que esté en situación informal pueda pasar a formal con algún incentivo”, explicó el ex ministro, para señalar entonces que “me parece que la reforma tiene más sesgo ideológico que una mirada real del mundo laboral”.

PUsineri insistió en que para el empleo no registrado de plataformas digitales y pequeñas empresas “no hay nada, no hay de reducción de costos efectivos, significativos, no tenés nada. Solo bajar los niveles de protección” de quienes ofrecen su fuerza de trabajo.

¿Efecto opuesto?

Uno de los propósitos de la reforma laboral libertaria es minar el poder de las organizaciones sindicales y, con ese objetivo, propone que las negociaciones paritarias –de salarios y condiciones de trabajo- se realicen por empresa en vez de por actividad, como rige hasta ahora.

En teoría, esa modificación debilitaría el poder de las asociaciones sindicales, para mejorar las capacidades de negociación de las empresas con sus empleados, que dejarían de tener el paraguas de organizaciones nacionales.

Sin embargo, Pusineri abre un signo de interrogación sobre ese aspecto, al considerar la “baja conflictividad” sindical actual, a pesar de que una buena parte de las paritarias se acuerdan con incrementos salariales por debajo del índice de inflación.

Por tal razón, para el ex ministro esos cambios “probablemente entren a funcional mal. Hoy la negociación salarial la tenés por actividad a nivel nacional. Y en realidad es una negociación que ni le alcanza a la inflación. Las empresas están teniendo una negociación que les permite no tener conflictividad, porque los niveles de conflictividad bajísimos y tenés paritaria que con suerte algunas se van alcanzando la inflación”.

El proyecto de ley “quiere ir a los convenios de empresa. Bajar la negociación a cada uno de la de las empresas. No sé si va a funcionar, si no vas a tener ahí un esquema de conflictividad que antes no tenía. ¿No sé si las empresas racionalmente quieren esto o quieren seguir con el esquema que tienen ahora que está evitando conflicto?”, se preguntó.

Para cerrar: “Ahí en realidad tal vez se termine siendo algo contraproducente. Me parece que la reforma tiene más sesgo ideológico que mirada real del mundo laboral”.

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