Tras su mediático congreso nacional de delegados, los metalúrgicos reiniciaron su pulseada paritaria en la sede de Trabajo. La charla se dio luego de dos encuentros frustrados con las cámaras empresarias de la actividad.
Tal como lo anticipó el jefe de la Unión Obrera Metalúrgica, Antonio Caló, el gremio busca un acuerdo salarial del 20% para abril y después ir cerrando mes a mes o trimestralmente de acuerdo a los índices de precios.
La respuesta empresaria dejó una grieta difícil de saldar. Sólo acercó una propuesta del 8%, el mismo día que el Indec informaba que la inflación de marzo rozó el 5%.
El mandato que Caló y la comisión directiva se trajo del congreso marplatense era, en caso de que fracasen las negociaciones, definir un plan de lucha. Y eso hizo, pero con un curioso detalle. La primera medida de fuerza la dispuso para el jueves santo.
Si bien el jueves santo no es feriado, se trata de un «día no laborable», es decir que las empresas tienen la potestad de determinar si les dan o no el día a sus trabajadores.
Como adelantó InfoGremiales, Trabajo dictó la conciliación obligatoria y desactivó la huelga. Lo que ahora está e discusión es si esa resolución de la cartera de Dante Sica, que rige por 15 días, impide que los metalúrgicos se sumen al paro nacional del 30.
En la práctica se tratarían de conflictos distintos por lo que no la conciliación no correría, pero la negativa de la CGT a dar un paraguas legal a la huelga lo pone en discusión.
