Vivienda acumula la mayor caída (casi 100,0%), seguida por asistencia social (-77,2%), educación (-44%) y ciencia y tecnología (-37,9%).

El proyecto de Presupuesto 2027 presentado por el Gobierno de Javier Milei muestra una recuperación del gasto público en términos reales pero frente al bajo piso de comparación de este año y, de hecho, todavía quedaría 26,7% por debajo del nivel de 2023, a la vez que se consolida una distribución profundamente desigual entre partidas y territorios.
En ese sentido, la brecha se vuelve más que evidente en el caso de los Servicios Sociales, que concentran cerca de tres cuartas partes del gasto nacional, y tendrían un recorte del 16,2% respecto de antes del inicio de la actual gestión libertaria. Dentro de ese universo, tanto Educación como Asistencia social, Ciencia y hasta Trabajo, permanecen muy por debajo de los niveles previos al ajuste. De hecho, una de las partidas más afectadas por el fuerte recorte es Vivienda y Urbanismo, que alcanzaría una caída real de 99,0% frente a 2023.
De esta manera, el resultado es un Presupuesto donde el ajuste en lugar de desaparecer consolida un nuevo piso de gasto, cada vez más lejos de recuperar el nivel anterior a la actual administración.
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Recortes en servicios públicos y educación
De acuerdo con las proyecciones macroeconómicas que figuran en el Proyecto de Presupuesto 2027 -una inflación de 29,0% para 2026 y de 18,0% para 2027- , el gasto total del año próximo aumentaría un 10,0% en términos reales -descontando la inflación-. Sin embargo, la comparación contra el 2023 -último año con presupuesto aprobado por el Congreso- arroja una disminución del 26,7%.
En este esquema si se pone la lupa puntualmente en el gasto en Servicios Sociales, que concentra cerca de tres cuartas partes del gasto de la Administración Nacional, se observa que el Proyecto de Presupuesto 2027 destina $150,9 billones a esa finalidad. En términos reales, el monto representa una suba de 13,4% frente al crédito vigente de 2026, aunque este incremento resulta insuficiente para compensar las fuertes caídas experimentadas en años anteriores, arrojando una disminución de 16,2% contra lo efectivamente ejecutado en 2023, según la reconstrucción del Observatorio de Coyuntura Económica y Políticas Públicas (OCEPP). La diferencia muestra que la recomposición prevista para el próximo año se produce sobre un nivel de gasto que ya fue fuertemente reducido durante los primeros años de la gestión de Javier Milei.
La composición de ese gasto explica buena parte de esa dinámica. Desagregado por partidas, Seguridad Social concentra $119,1 billones, casi ocho de cada diez pesos destinados a Servicios Sociales. Para 2027, esta función tendría un incremento real de 16,1% respecto del crédito vigente de 2026 y quedaría 2,2% por debajo del nivel de 2023. Es decir, el aumento del gasto social agregado está fuertemente determinado por esto, mientras que otras políticas presentan una distancia mucho mayor respecto del último año completo previo al cambio de gobierno.
El contraste más marcado aparece en Educación y Cultura. El proyecto contempla $11,2 billones, un 2,9% más en términos reales que el crédito vigente de 2026, pero todavía 44,0% menos que lo ejecutado en 2023. Dentro de esa función aparecen partidas particularmente castigadas: el Fondo de Compensación Salarial Docente, equivalente al ex FONID, tendría una caída real de 99,4% frente a 2023, mientras que las Becas Progresar acumularían una reducción de 77,1%. Las universidades nacionales, por su parte, quedarían 25% por debajo de 2023.
La situación también es dispar en Promoción y Asistencia Social. El proyecto asigna recursos que implican una caída real de 7,3% frente al crédito vigente de 2026 y de 77,2% frente a 2023. Asimismo, desde el OCEPP advirtieron que la comparación debe contemplar el cambio de clasificación producido tras la división del Potenciar Trabajo entre distintos programas. Si se reconstruye esa política de manera homogénea, la reducción resulta todavía más profunda: los programas que reemplazaron al antiguo esquema registran una caída real de 83,6% frente a 2023. Entre las partidas específicas, los ingresos de la economía popular —que reúnen las dos partes del ex Potenciar Trabajo— caen 94,8% en términos reales.
En Ciencia, Tecnología e Innovación, el Presupuesto 2027 propone $2,6 billones, un 13,1% más que el crédito vigente de 2026, pero todavía 37,9% menos que en 2023. La recomposición tampoco alcanza para recuperar los recursos perdidos en áreas estratégicas: se calcula que las partidas del CONICET destinadas a formación de recursos humanos —becas y carrera del investigador— permanecen 43,7% por debajo del nivel de 2023, mientras que la Agencia I+D+i acumula una caída real de 77,3%.
En este panorama, incluso Trabajo, que en la comparación contra 2023 queda prácticamente en el mismo nivel real muestra un retroceso en la comparación más inmediata: el proyecto implica una caída real de 33,5% frente al crédito vigente de 2026.
Vivienda, desmantelada
También dentro de Servicios Sociales es posible advertir que la brecha es todavía más pronunciada cuando se observa la política de Infraestructura y Vivienda. La partida—que reúne Transporte, Vivienda y Urbanismo y Agua Potable y Alcantarillado— queda 72,4% por debajo del gasto de 2023 en términos reales y prácticamente congelada frente al crédito vigente de 2026.
Dentro del clasificador presupuestario, Vivienda y Urbanismo registra por sí sola una caída real de 98,9% frente a 2023, mientras que Agua Potable y Alcantarillado retrocede 93,0%. En otras palabras, la recomposición general del gasto social proyectada para 2027 no alcanza a modificar el derrumbe acumulado en la inversión y las políticas de infraestructura social.
El resultado es un presupuesto social cuya magnitud agregada puede mostrar una recuperación frente al bajo piso de comparación de 2026, pero que no implica una recomposición general de las políticas sociales. En ese sentido, la comparación con el último año de ejecución previo a la actual gestión permite ver una segunda dimensión del Presupuesto 2027: el ajuste más profundo ya ocurrió y el proyecto, en varias áreas, consolida ese nuevo piso de gasto en lugar de recuperar el nivel anterior.
