Entre los recuerdos que no deseo borrar y en lo posible en los años que me resten de vida -que espero sean unos cuantos- transmitiré a mi hija, a mi nieto y a toda aquella persona que no haya padecido los tenebrosos años de plomo, están los de la censura y las prohibiciones de libros, películas y canciones.
En efecto, me rehuso a tener que coincidir con León Gieco un juglar popular a quien respeto, pero que en una canción dice que la Argentina “es un país esponja se chupa todo lo que pasó”.
Sin ir más lejos cómo olvidar la inmensa multitud que llenó las calles de diversas ciudades el 30 de marzo de 1982 y pocos días después la Plaza de Mayo vitoreando al milico genocida y dictador Galtieri el 2 de Abril del 82 por el desembarco de tropas en las Islas Malvinas.
