La convención constituyente de la reforma parcial de la Constitución santafesina avanzó este martes en la aprobación del dictamen de mayoría sobre el nuevo diseño del Poder Legislativo.

Con 52 votos a favor y 15 en contra, se confirmó la continuidad del sistema bicameral (diputados y senadores), aunque con reformas en los criterios de elección, representación y requisitos de elegibilidad.

El dictamen, elaborado principalmente por el bloque Unidos, recibió el respaldo de otros sectores como Más para Santa Fe y Activemos.

Entre los principales cambios, se estableció la posibilidad de presentarse como diputado desde los 21 años y como senador desde los 25, siempre que el candidato tenga al menos dos años de residencia comprobable en la provincia.

También se introdujo un nuevo esquema proporcional de representación, como el sistema D’Hondt (aunque no fue establecido específicamente este último, por lo que podría ser cambiado), reemplazando el actual mecanismo de mayoría simple.

Asimismo se extendió el período de sesiones ordinarias, que se desarrollarán desde el 15 de febrero hasta el 30 de noviembre.

Por último, se puso fin a la reelección indefinida de legisladores, aunque los actuales diputados y senadores podrán presentarse en los siguientes dos mandatos, por lo que podrían seguir en su cargo hasta 2035.

Unicameralidad afuera, paridad adentro

Uno de los principales focos de disenso fue la exclusión de la propuesta de un sistema unicameral, defendido con fuerza por los bloques de La Libertad Avanza y Somos Vida, que presentaron dictámenes propios y votaron en contra del proyecto aprobado.

Marcos Peyrano (La Libertad Avanza) lamentó que ni siquiera se haya abierto el debate: «Nuestro dictamen la contempla. Nos hubiera gustado que se debata», dijo.

En la misma línea Silvia Malfesi (Somos Vida) calificó al sistema bicameral como costoso e ineficiente: «Nos perdemos la oportunidad de mejorar el sistema cuando el pueblo pide a gritos la unicameralidad».

Desde el oficialismo y quienes apoyaron el dictamen, en cambio, se defendió la vigencia de la bicameralidad como parte de la identidad institucional de Santa Fe. Uno de ellos fue Diego Giuliano (Más para Santa Fe), quien observó que “la cuestión de la unicameralidad se suele justificar con el menor gasto, pero eso no está acreditado en ningún ámbito”, dando como ejemplos los casos de Tucumán y Caba, quienes tienen sistemas unicamerales y son los “más caros” del país.

Luego Alejandra Rodenas (Más para Santa Fe) subrayó: «La doble instancia legislativa permite revisar y corregir, evitando una legislación apurada», mientras que Joaquín Gramajo (Unidos) recordó que los senadores tienen un rol “preporendante e histórico” ya que representan a los departamentos desde 1872.

Otro punto discutido fue la habilitación a la reelección para cargos legislativos, eliminando su carácter indefinido. Lucila De Ponti (Más para Santa Fe) valoró la modificación como un avance en la calidad democrática y celebró la inclusión de la cláusula de paridad de género. Por su parte, Gisel Mahmud (Unidos) defendió que la reelección «no es un cheque en blanco, porque será la ciudadanía quien lo decida».

Sin embargo, para buena parte de la oposición, la reforma legislativa es apenas un instrumento para habilitar la reelección del gobernador. «Terminó siendo un proceso rápido y de poco debate, con el único objetivo de garantizar la reelección», criticó Lucila Lehmann (Somos Vida), mientras que Rubén Giustiniani (Activemos) advirtió sobre una concentración de poder en detrimento de la institucionalidad: “Somos críticos del proceso de reforma; siempre faltó tiempo y eso implicó que la población no se involucrara”, dijo.