En una habitación, sobre un colchón, estaban el hombre y el niño acostados y semi inconscientes, ya con avanzada intoxicación por la inhalación de gas. Junto a ellos, había una pistola calibre 9 mm y otra calibre 45, con balas a su alrededor.

Las perillas abiertas de la cocina a gas connotaron que la situación había sido premeditada por adulto.

Los policías sacaron a ambos para reanimarlos por parte de personal del Sies. Finalmente, los médicos les salvaron la vida al hombre y a su hijo. Pero el hombre ahora enfrenta una imputación penal por tentativa de homicidio en el contexto de violencia de género y tenencia de armas.